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MUNDIARIO

Los cines cerrados de Santa Cruz de Tenerife, una pérdida para la cultura

Muchas salas de cine de pantalla única, y también multisalas, creadas con posterioridad, han cerrado, dejando un vacío incalculable en el sentimiento de los espectadores.

Los cines cerrados de Santa Cruz de Tenerife, una pérdida para la cultura
Teatro Baudet, Santa Cruz de Tenerife ./ Francisco Puñal Suárez
Teatro Baudet, Santa Cruz de Tenerife ./ Francisco Puñal Suárez

Las salas de cine tienen un valor cultural y patrimonial en la historia de cada ciudad o pueblo. El filme “Cinema Paradiso”, del director italiano Giussepe Tornatore, reflejó, de forma poética y emotiva, con sus personajes inolvidables,  la magia de la pantalla grande,  la importancia de una sala de proyecciones, y lo mucho que ha influido el séptimo arte en la vida de las personas.

Hoy desgraciadamente, y con una historia cíclica que comenzó hace ya décadas, muchas salas de cine de pantalla única, y también multisalas, creadas con posterioridad, han cerrado, dejando un vacío incalculable en el sentimiento de los espectadores.

En los años 70 y 80 ocurrió la primera crisis: varias razones produjeron la desaparición de las salas de pantalla única: el auge de la televisión, que trasladó el ocio familiar a la sala de las casas; la competencia del vídeo, con la apertura de los video clubs que permitía el alquiler de las cintas;  el elevado coste que sufrían los exhibidores por el alquiler del filme para su proyección,  y la aparición de las multisalas.

Más recientemente el desarrollo de internet y las nuevas tecnologías con otras formas de entretenimiento, la piratería, la subida del iva a las entradas de cine, y la crisis económica han dado al traste con la supervivencia de muchas multisalas.

La experiencia emocionante de los que significaba asistir a  las salas de cine ha disminuido considerablemente, aunque siempre hay personas que continúan asistiendo a la sala oscura, para disfrutar de nuevas historias.

Los cines de Santa Cruz de Tenerife no han sido una excepción en este relato, donde también se unen otras circunstancias.

Al hacer un recorrido por esta ciudad, que tuvo al arquitecto José Enrique Marrero Regalado, figura cimera en el diseño de estos locales, y al empresario de cine Ramón Baudet y sus descendientes, como los mayores promotores del invento de los hermanos Lumiere, constatamos la situación nada gratificante.

La primera parada la hacemos en el Teatro Baudet, situado en la actual avenida Islas Canarias, inaugurado en 1944, y que  fue la sala más grande de todo el archipiélago, con más de 1,200 butacas. En 1985, y tras más de 43 mil funciones, este negocio familiar sostenido por Ramón Baudet Grande y continuado por su hijo Carlos Baudet Oliver, se vio obligado por las pérdidas a cerrar sus puertas, aunque por su valor arquitectónico fue considerado Bien de Interés Cultural. Tiempo después, sus instalaciones las ocupó un bingo.  En 1999, el Cabildo de Tenerife, presidido en aquél entonces por Adán Martín, de Coalición Canaria, con la promesa de que lo iba a rehabilitar como centro cultural para que fuera la sede de compañías teatrales de la isla, lo compró, con dinero público, a sus dueños por la cantidad de 214 millones de pesetas (casi un millón y medio de euros). El sucesor de Martín fue Ricardo Melchior, también de Coalición Canaria, y aunque se hicieron proyectos de reformas para restaurar el teatro,  la realidad es que esas promesas no se han cumplido y han pasado ya 17 años, mientras que el local interiormente se viene abajo, aunque su fachada permanece impoluta y sólo alberga la librería del Cabildo.  Como bien se pregunta un nieto de Baudet, Carlos Baudet Antequera, “si costaba mucho reformarlo, ¿para qué entonces lo compró el Cabildo?”.

Cine San Martín ,  Santa Cruz de Tenerife ./ Francisco Puñal Suárez
Cine San Martín, Santa Cruz de Tenerife ./ Francisco Puñal Suárez

 

Tenemos otro caso en el Cine San Martín, ubicado en la barrio de El Toscal, en Santa Cruz de Tenerife. Este local abrió sus puertas en 1953, en la calle del mismo nombre y fue clausurado en 1984. Posteriormente el Patronato de Deportes lo alquiló para actividades deportivas. Después  el ayuntamiento lo expropió. Finalmente, tras más de 10 años de espera y difíciles negociaciones, el ayuntamiento pagó en el 2012 con dinero público esa operación, por un valor de 1,3 millones de euros,  en la primera legislatura del alcalde José Manuel Bermúdez, de Coalición Canaria y siendo el Concejal de Urbanismo el socialista José Angel Martín (hoy en la oposición, ya que en su segunda legislatura vigente,  Bermúdez prefirió como aliado al Partido Popular),   con la promesa de que se pondría a disposición de los vecinos para diversos usos sociales y deportivos. Eso no se ha cumplido, y el local permanece cerrado sin uso. Como me dijo un vecino del barrio: “Aquí las cosas son así. No se sabe que van a hacer con este local”.

“Yo no estoy de acuerdo –dice Martín, en la actualidad- con la forma en que se expropió, ya que estuvo mal hecha, yo en realidad no lo hubiera comprado, pero hubo que pagar, debido a compromisos de políticos anteriores,  para evitar la sangría de intereses que suponía para las arcas municipales esta situación”.

Actualmente la reforma del Cine San Martín está incluida en el  Plan Especial de Protección (PEP) del barrio del Toscal. El Plan se aprobó en el pleno de la corporación hace un año (el 13 de mayo de 2015) y estaba pendiente de la revisión de 20 reparos hechos desde el Cabildo de Tenerife. El resultado de esta situación no se conoce todavía. La burocracia es lenta.

Teatro Casa de Cultura de Santa Cruz de Tenerife, hace más de 10 años está cerrado ./ Francisco Puñal Suárez
Teatro de la Casa de Cultura de Santa Cruz de Tenerife, cerrado desde hace más de 10 años. / Francisco Puñal

 

La Casa de Cultura, del Parque de La Granja, en Santa Cruz de Tenerife,  pertenece al Estado, pero es gestionada y administrada por el gobierno de Canarias. Allí existe una Biblioteca Pública, Sala de Arte, Teatro, y otros salones, y también, la sede de la Filmoteca Canaria, creada el 3 de noviembre de 1984. Su teatro, donde se proyectaban los filmes programados por la Filmoteca, y se hacían distintas funciones teatrales, permanece cerrado desde hace más de diez años.  Esto ha obligado a la Filmoteca Canaria, durante todos estos años,  a alquilar una sala del cine Aguere, en La Laguna, por valor de 300 euros cada función, para realizar su programación.

Aurelio González, quien desde hace menos de un año es el  actual viceconsejero de Cultura y Deportes del gobierno de Canarias, y que fuera con anterioridad director general de patrimonio cultural, nos dice que “el teatro hubo que cerrarlo pues presentaba serios daños estructurales que no permitían por seguridad que siguiera funcionando. En el 2011 viajé a Madrid varias para ver cómo podíamos resolver esta situación y fui recibido en la Secretaría de Estado de Cultura, y el Departamento de Obras y Servicios,  y debo decir que no me pusieron pegas para el arreglo del teatro, cuya reparación fue valorada en 300 mil euros. El Estado pondría el 90% del gasto”. ¿Por qué esto no se hizo antes? –le pregunto. “No se – me respondió. Yo le puedo responder por mis gestiones”. “Ahora todavía nos faltan 40 mil euros, para equipos de sonido y proyectores, para poderlo reabrir, pero cultura sigue mal de presupuesto. El presupuesto anual que le dedica el gobierno de Canarias a cultura, en todos los capítulos, incluido el personal, es de 20 millones de euros. Desde el 2008 al 2016 hemos perdido el 80% del presupuesto para cultura.”

La crisis, por otro lado, ha obligado al cierre de los multicines Oscar, Greco y Renoir  de Santa Cruz de Tenerife. A la lista de cines cerrados en la historia de la ciudad, y por diversas razones,  hay que sumar el Rex, Numancia, y Charles Chaplin, entre otros. Milagrosamente subsiste una sala de pantalla única, el Víctor, que sigue acogiendo los estrenos más comerciales.

Multicines Greco, Santa Cruz de Tenerife . / Francisco Puñal
Multicines Greco, Santa Cruz de Tenerife. / Francisco Puñal Suárez

 

Siguen dando funciones las multisalas de los Centros Comerciales Meridiano y Al Campo, donde predominan las cintas norteamericanas.

Renglón aparte merece la programación de la sala de Tenerife Espacio de las Artes, que exhibe las cintas de mayor valor artístico,  con entradas al precio de 4 euros.

Agradezco la colaboración del cineasta canario e historiador Aurelio Carnero para la realización de este reportaje.