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MUNDIARIO

Científicos austriacos crean cerebros en miniatura en tubos de ensayo

El Instituto de Biotecnología Molecular de Viena ha desarrollado células similares al cerebro humano con sus consiguientes aplicaciones en investigación en enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

Científicos austriacos crean cerebros en miniatura en tubos de ensayo
Instituto de Biotecnología Molecular.
Instituto de Biotecnología Molecular.

Científicos del Instituto de Biotecnología Molecular (IMBA) de la Academia de Ciencias de Austria (OeAW) han conseguido imitar con éxito el complejo tejido del cerebro humano mediante un sistema de cultivo creado en el laboratorio, obteniendo un 'organoide cerebral' o 'minicerebro'.

Las células madre guiaron el desarrollo hacia diferentes tejidos interdependientes del cerebro creando un sistema menos complejo que el de un adulto, pero que se asemejaría al cerebro de las primeras etapas embrionarias.

Se abre ahora la puerta a conocer más sobre el desarrollo del cerebro humano, un área bastante desconocida de la biología, así como a acercarse al origen y evolución de los trastornos humanos. Los investigadores aseguran que se podrán estudiar mejor distintas enfermedades mentales como el autismo o la esquizofrenia.

Los "cerebros en mimiatura"  también serán de gran interés para la industria farmacéutica y química según Madeline A. Lancaster, miembro del equipo y primer autor de la publicación. De esta manera también se podrían estudiar los efectos de determinados productos químicos en el cerebro.

Tubo de ensayo

Para llegar a estas conclusiones,el equipo recreó las condiciones necesarias, en un tubo de ensayo, parecidas a la del útero humano,  para poder desarrollar el neuroectodermo, una capa de la célula que participa en el proceso de formación neuronal. Tras 15 o 20 días, se observaron los 'organoides cerebrales'  en tejido continuo (neuroepithelia) y, al cabo de unos 20 o 30 días, ya se observaban regiones cerebrales definidas, incluyendo la corteza cerebral, la retina, las meninges y el plexo coroideo.

Después de dos meses, los 'minicerebros' alcanzaron su tamaño máximo (no superior a un guisante) y consiguieron sobrevivir hasta 10 meses. La falta de circulación , oxígeno y nutrientes impedirían alcanzar un mayor tamaño.

Los modelos animales que se usan actualmente son menos complejos que el cerebro humano y a menudo no son válidos para investigar en enfermedades humanas. Los investigadores ya ha demostrado que los 'minicerebros' ofrecen un gran potencial como modelo humano para el análisis de la aparición de la microcefalia.