El Ficcionario explica por qué los chupasangres de hoy debieran llamarse chupatintas

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La artista australiana Celeste Watson ha plasmado en una serie de imágenes la idea de que el precio de la tinta es equiparable al del perfume más caro. /Celeste Watson, RMIT, Melbourne.

Sin razón que lo justifique, la tinta de las impresoras es uno de los productos líquidos más caros del mundo. Cuesta un 43% más que el perfume Nº 5 de Chanel y más del doble que el champán Dom Pérignon.

El Ficcionario explica por qué los chupasangres de hoy debieran llamarse chupatintas

El Ficcionario de esta semana cree necesario denunciar los abusos de los fabricantes de impresoras que, sin excepción alguna, cobran precios desorbitados a los usuarios por los cartuchos de tinta, hasta el punto de que un recambio suyo cuesta más que una impresora nueva. Definitivamente, el motor que mueve al mundo es el afán de enriquecimiento sin escrúpulos. No es extraño que tanta gente quiera luego, sin trabajar, ganar dinero.

trasmayo. Arte de pesca para capturar peces en junio.

trasumante. Dícese del que en invierno hace sumas en la dehesa y en verano las repasa en la montaña. Y se preocupa de que cuadren.

travago. Ocupación laboral específica de los gandules, aquellos que aunque aparentan estar ocupados, en realidad nunca hacen nada. Esos que, pese a Marx, nunca creyeron que, en tanto que un ser especialmente menesteroso, el trabajo expresara la específica condición existencial del ser humano en su modo de relacionarse con la naturaleza. Como tampoco lo creyeron los trepas (su objetivo es llegar a lo más alto), los acomodados (regidos por la ley del mínimo esfuerzo), los escaqueados (hábiles para escapar de las obligaciones o tareas que detestan), los relaciones públicas (preocupados básicamente por caer bien), los medallistas (maestros en vender como propios logros ajenos), los quejicas (expertos en hacer de la protesta un hábito), los pelotas (aduladores de quien esperan obtener provecho) y los agobiados (ahogados en un vaso de agua y siempre hasta arriba de trabajo). Si a los tipos anteriores añadimos los parados que quieren trabajar y no pueden, es claro que Marx erró en su determinación de la esencia humana. A la mayoría de los hombres no les gusta sudar tinta.

traya. Correa hecha de tiras de cuero que, colocada al extremo del látigo, los dueños de las casas pudientes y partidarios de una educación rigorista ponían a disposición de las personas encargadas de la educación y cuidados de los niños.

trebol. Conjunto de tres recipientes redondos, amplios y sin asas, que encajan unos dentro de otros. A veces, por un error en el proceso de embalaje, en lugar de tres vienen cuatro en el paquete. ¡Es el trebol de la suerte!

tremulo. Primera persona del presente de indicativo del verbo tremular, que significa imitar un temblor. La gesticulación correspondiente suele ir acompañada, cuando se produce en tono burlesco, de la expresión "¡Huy, qué miedo me da!".

trhabajar. 1. Cultivar habas en el campo. 2. En un restaurante, preparar recetas que tienen como uno de sus ingredientes principales las habas. 

trhamposo. Se aplica a la gente del hampa que tiene hábito de engañar o también, aunque más difícilmente, a los que tienen hábito de engañar a la gente del hampa.

trhecho. 1. Distancia existente desde un punto hasta el lugar donde se ha producido el suceso o acontecimiento. 2. En sentido estricto, distancia existente del dicho al hecho.

trhozear. 1. Cortar en pedazos una planta, por ejemplo, de maíz, con una hoz, para así facilitar que sea comida por los animales. 2. Dividir una hoz en trozos. ¿A martillazos? Final cruel para la hoz y el martillo.

tribial. 1. En Ibi (Alicante), cuestión o asunto carente de importancia o interés. 2. En un contexto fiscal, se dice del IBI que  no tiene ninguna trascendencia a efectos recaudatorios.

triburón. 1. Variedad voracísima de escualo que, según la mitología precolombina, era capaz de devorar tribus enteras de pacíficos indígenas del Pacífico que se dedicaban a la pesca. 2. Cualquiera de los grupos tribales que antiguamente habitaban la Isla Tiburón en el estado de Sonora (México): los Tahejöc comcaac, los heeno comcaac y los xiica Hast ano coii. 3. Persona o empresa tan codiciosa que, de manera solapada y sin escrúpulos, intenta por todos los medios apoderarse del territorio que ocupa una tribu con el fin de explotar sus riquezas haciendo uso de engaños, presiones y otras artimañas para lograr su desalojo o, en el caso de que hiciera falta, su liquidación definitiva. Dentro de la campaña "Escribe por los derechos" que, como cada año en el mes de diciembre pone en marcha Amnistía Internacional, dos mujeres, la india Pavitri Manjhi y la sudafricana Nonhle Mbuthuma, fueron elegidas en 2018 por la organización para encarnar ante el mundo la lucha contra estos malvados triburones de tierra. Pavitri Manjhi, jefa adivasi del consejo de aldea de Bhengari (estado de Chhattisgarh, India), soporta amenazas constantes y a menudo es intimidada por protestar pacíficamente contra las acciones de dos empresas privadas que, en su afán por construir sendas plantas eléctricas, se están apropiando por medios fraudulentos de las tierras pertenecientes a indígenas adivasis en el distrito de Raigarh. Por su parte, Nonhle Mbuthuma pertenece a la comunidad tradicional amadiba, pueblo indígena de la provincia sudafricana de Cabo Oriental que ostenta derechos comunales sobre una tierra cuyos recursos la compañía minera Transworld Energy and Minerals Resources (TEM) pretende a toda costa explotar. De conseguir finalmente hacerlo, unas 5.000 personas serían desalojadas a la fuerza, perderían sus viviendas, sus medios de subsistencia y, en definitiva, su forma de vida. Desde que Nonhle lidera la lucha pacífica por defender su territorio ha sido constantemente amenazada y acosada, existiendo el funesto precedente de que el anterior líder de la comunidad ya murió abatido a tiros en 2016.

trimextre. En Méjico, espacio de tres meses.

trinkar. (angl.). Robar tinta. Hoy en día los principales ladrones de tinta son, paradójicamente, las empresas de impresoras que la venden. En primer lugar, porque diseñan los aparatos para que emitan falsos avisos de "nivel bajo" de tinta con la intención de que el usuario cambie el cartucho antes de que sea realmente necesario, aún quedando entre un 15 y un 20% de su contenido disponible. En segundo lugar -y más importante- porque, sin ninguna razón que lo justifique, la tinta de impresoras es uno de los productos líquidos más caros del mundo. Gregory Austin McConnell, un extrabajador de HP, reveló que el paquete de cartuchos que se vendía a 60 dólares (50 euros), tenía un coste de fabricación de apenas 23 centavos de dólar (18 céntimos de euro). Según Jesús Maturana, de Xataka, el precio por litro de tinta de HP viene a ser de 2.197 euros por litro, que comparado con el precio del perfume Chanel nº 5 (1.529 euros por litro) es un sorprendente 43% más caro. Y más del doble de lo que se paga por el champagne Dom Pérignon. La tinta cuesta ya más que la sangre. Los chupasangres de hoy, con el permiso de los antiguos oficinistas, debieran llamarse chupatintas. @mundiario

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