Un cazador de besos armado con su cámara los captura para inmortalizarlos

Igancio Lehmann es un fotógrafo argentino y un caza besos internacional.
Igancio Lehmann es un fotógrafo argentino y un caza besos internacional.

Ha recorrido el mundo para fotografiar en una colección llamada 100 World Kisses los besos con los que se ha tropezado viajando por distintas ciudades del planeta.

Un cazador de besos armado con su cámara los captura para inmortalizarlos

Ha recorrido el mundo para fotografiar en una colección llamada 100 World Kisses los besos con los que se ha tropezado viajando por distintas ciudades del planeta.

 

Ignacio Lehmann es un fotógrafo argentino que recorre el mundo en busca de besos. Algo no siempre fácil y que responde a una espontaneidad que debe coincidir con su paso. Al darse cuenta de lo que gustaban sus fotografías, todos esos besos robados por su cámara y ya inmortales, decidió continuar en busca de más en distintas ciudades. La colección cuenta con 1.050 imágenes de besos únicos e irrepetibles.

El gran sueño, fotografiar 100 besos en cada ciudad del mundo. Todo un proyecto plagado de ternura que traspasa la cámara, el arte independiente al servicio del deseo de ver y contemplar un acto tan hermoso como lo es un beso.

Besos de amor, sensuales, románticos, apasionados, dulces, de encuentro, de despedida, de cariño, roqueros, inocentes, de enamorados, de padres a sus hijos, de dueños a sus mascotas, de niños, inocentes, puros, sinceros y sobre todo naturales. Todo beso vale porque todo beso es emoción.

Según cuenta Lehmann el proyecto surgió hace un año cuando estaba en Nueva York. Fue algo completamente espontáneo y orgánico, del cual no planificó nada, lo que para él es una de las cosas que más le gusta de todo lo que está pasando. Fue un impulso de su cuerpo. Esos primeros 100 besos en NYC le inspiraron a seguir cazando besos en otras ciudades del mundo. La gente comenzó a seguir el proyecto y a compartir las fotos de los besos con su amigos de Facebook y así creció 100 World Kisses.

Por ahora su objetivo en ciudades como Nueva York, Barcelona, París, Berlín o Londres está logrado.

Bésame, bésame mucho, como si fuera ante la cámara de Lehmann, la última vez.

Un cazador de besos armado con su cámara los captura para inmortalizarlos
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