Caso Maxwell: Epstein se desnudaba frente a las menores y Maxwell observaba el posterior abuso

Ghislaine Maxwell masajea el pie de jeffrey Epstein durante un vuelo en el avión privado 'Lolita' / Departamento de Justicia de EE UU
Ghislaine Maxwell masajea el pie de jeffrey Epstein durante un vuelo en el avión privado 'Lolita' / Departamento de Justicia de EE UU
Mientras las abogadas defensoras de Ghislaine Maxwell tratan de desvincularla del tráfico sexual y abuso de menores, la fiscalía sigue escarbando en la relación de ambos millonarios.
Caso Maxwell: Epstein se desnudaba frente a las menores y Maxwell observaba el posterior abuso

Tras algo más de una semana transcurrida desde el inicio del llamado “el juicio de la década” en el que Ghislaine Maxwell, de 59 años de edad, empresaria fundadora de la ONG medioambiental TerraMar Project, que llegó a presentar su proyecto ante la ONU, se enfrenta a un juicio de seis semanas de duración tras se acusada de seis delitos que incluyen tráfico sexual. Todo ello dentro de la órbita del popular magnate, ya fallecido, Jeffrey Epstein.

Pasados nueve días desde el inicio del juicio, la pregunta que parece haberse convertido en clave para dilucidar la responsabilidad de Ghislaine Maxwell en el caso de tráfico sexual y abuso de menores perpetrado por el difunto Jeffrey Epstein y que salpica a multitud de personajes públicos, tanto del ámbito político, empresarial o de la realeza, es si ambos – Maxwell y Epstein- eran socios o cómplices.

Larry Visoski, el piloto que trabajó para Epstein durante más de 25 años y que transportó regularmente a éste en uno de los jets privados del financiero entre sus residencias en Nueva York, Florida, las Islas Vírgenes de EE UU, Nuevo México y París, declaró que Maxwell tenía autoridad y que por encima de ella solo estaba Epstein, indicando que no solo era una empleada clave sino que también tenía acceso a su vida privada, un acceso único.

Por la contra, los abogados de Maxwell encabezados por su abogada estrella Bobbi C. Sternheim, argumentaron que la presencia de Maxwell en la vida del magnate no la convierte en cómplice de ningún delito. Epstein "compartimentó su vida", dijo Bobbi C. Sternheim, "mostrando solo lo que quería mostrarle a la gente a su alrededor, incluida Ghislaine".

Unos compartimentos que, sin embargo, no impidieron que entre 1999 y 2007 se transfirieran unos 30 millones de dólares de las cuentas de Epstein a las de Maxwell, según ha podido saber el jurado popular en extractos bancarios presentados en el juicio.

Los fiscales han tratado repetidamente de unir a Maxwell y Epstein, describiéndola como su "mano derecha" y diciendo que estaba involucrada en "cada detalle de la vida de Epstein". Dijeron que imponía reglas estrictas al personal y aplicaba una “cultura del silencio”, que permitía que el abuso de menores permaneciera escondido.

Entre 1999 y 2007 se transfirieron unos 30 millones de dólares de las cuentas de Epstein a las de Maxwell.

Las visiones que presentan los fiscales del caso pertenecientes al Distrito Sur de Nueva York chocan de frente, permanentemente, con las que trasladan al jurado popular los abogados defensores, incluso han alegado que las declaraciones de Jane (nombre ficticio) han ido cambiando y creciendo a lo largo de los años y ofrecieron algunas pruebas. La abogada Laura Menninger, del equipo de la defensa, citó la la primera reunión de Jane con el FBI en septiembre de 2019, Menninger dijo que las notas de un agente del FBI mostraban que ella dió una versión diferente del encuentro del campamento de verano, en el que el señor Epstein, y no la señora Maxwell, se había acercado por primera vez a la mesa. "Lo que le dijo al gobierno", dijo la abogada Menninger, "es que Ghislaine vino con su perro y Jeffrey Epstein vino a reunirse con usted, ¿no es así?"; "no hubiera dicho eso", dijo Jane. "¿El FBI tomó notas equivocadas?" preguntó la abogada. “Quizás lo escribieron mal”, contestó Jane. Después de que Menninger confrontase a Jane con más inconsistencias entre lo que les había dicho a los investigadores anteriormente y su testimonio en el juicio, Jane respondió: “La memoria no es lineal".

La fotografía

En el transcurso de los días, la fiscalía cambió el aparente rumbo que estaba tomando el juicio con la exhibición de una fotografía que se encontró en una de las residencias de Jeffrey Epstein, en concreto su residencia en Palm Beach. La imagen de esta foto muestra "una fotografía sexualizada de una mujer obviamente menor de edad" que yace en el regazo de Epstein, dijo la fiscal Maurene Comey. Agregó que la foto estaba colgada en la entrada del dormitorio de Epstein, una habitación que Maxwell casi siempre compartía con él cuando estaban en la residencia y que servía de prueba para argumentar que Maxwell sí sabía lo que hacía Epstein en su vida privada y desmanterlar el argumento de las abogadas defensoras sobre que compartimentó su vida” y que Maxwell no sabía nada de ese lado oscuro del magnate. Una instantánea que finalmente la jueza Alison J. Nathan admitio que fuese vista por el jurado.

A esta fotografía se unen todas las que han sido publicadas por el FBI durante el juicio.

Fotos en una de las residencias de Epstein. En el centro con marco rojo, aparecen Epstein y Maxwell besándose.

Fotos en una de las residencias de Epstein. En el centro con marco rojo, aparecen Epstein y Maxwell besándose. / FBI

La habitación de los masajes de Epstein.

La habitación de los masajes de Epstein. / FBI

Dormitorio de Epstein.

Dormitorio de Epstein. / FBI

Epstein y Maxwell de visita papal.

Epstein y Maxwell de visita papal.

Mansión de Epstein en Palm Beach.

Mansión de Epstein en Palm Beach.

Más víctimas declarantes

Otra de las víctimas que también ha prestado declaración después de Jane es Kate (también nombre ficticio). Una mujer británica que testificó que Ghislaine Maxwell la presionó para que diera masajes sexuales a Jeffrey Epstein cuando aún era una adolescente, asegurándole que se divertiría con él.

Una mujer británica testificó que Ghislaine Maxwell la presionó para que diera masajes sexuales a Jeffrey Epstein cuando aún era una adolescente, asegurándole que se divertiría con él.

Describió un episodio ocurrido a mediados de la década de 1990 en la finca de Epstein en Palm Beach, Florida, en el que Maxwell le dejó un traje de colegiala con una falda plisada para que lo vistiera ante el financiero. “Pensé que sería divertido que le llevaras a Jeffrey su té con este traje”, recordó la testigo que le dijo Maxwell. Tras el encuentro sexual que siguió, la socialité británica “me preguntó si me había divertido” y le dijo: “Eres una chica tan buena”, narró Kate.

En esta ocasión, dicha testigo no tuvo consentimiento del juez para detallar los actos sexuales puesto que cuando se produjeron, ella tenía la edad de consentimiento sexual en el Reino Unido y Estados Unidos. Algo que no pasaba con Jane que tenía 14 años en el momento de los abusos.

La mujer dijo que conoció a Maxwell a los 17 años a través de una amiga con la que había salido de forma intermitente, y que estaba ansiosa por ser amiga del magnate. Maxwell le dijo que Epstein, entonces su novio, era un filántropo que podía ayudarla con su carrera de cantante, declaró.

Después de aceptar darle masajes en Londres, más tarde la llevaron en vuelos comerciales a Florida, donde dijo que las interacciones continuaron cuando ella tenía 18 años.

Recordó que la primera vez que vio a Epstein desnudo, Maxwell estaba de pie junto a él. “Lo recuerdo claramente porque estaba aterrorizada y congelada”, dijo. Por el contrario, la conducta de Maxwell era “casi como una colegiala”, dijo. “Todo era divertido. Todo parecía ser una broma divertida y tonta”.

Dijo que se resistió a “desvincularse” de Maxwell y Epstein “porque había sido testigo de lo conectados que estaban ambos y tenía miedo.”

Las abogadas defensoras preguntaron a esta testigo si su historial de abuso de drogas y alcohol afectaba a su memoria. “No ha tenido ningún impacto en los recuerdos que siempre he tenido”, dijo. @opinionadas en @mundiario

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