Una casa abandonada es como una isla desierta sin vida, pero con historias pasadas

Seducida y abandonada. / Francisco Puñal
Seducida y abandonada. / Francisco Puñal

La búsqueda de imágenes insólitas, humorísticas, raras y curiosas es un gran reto, que se consigue con los ojos bien abiertos y, por supuesto, con una mente que practique el sentido del humor.

Una casa abandonada es como una isla desierta sin vida, pero con historias pasadas

La búsqueda de imágenes insólitas, humorísticas, raras y curiosas es un gran reto, que se consigue con los ojos bien abiertos y, por supuesto, con una mente que practique el sentido del humor.

 

Recorrer las calles de los lugares visitados, con la cámara en ristre, en una especie de cacería fotográfica para captar imágenes sorprendentes, es  una diversión que exige entrenamiento, y que nos ratifica a la fotografía como el arte contemporáneo más apreciado.

La imagen me hace pensar en quién construyó la casa, quiénes la habitaron y por qué ha llegado a estar en ese punto de abandono. Es la mirada de la nostalgia y la tristeza.

Una casa abandonada es como una isla desierta sin vida, pero con historias pasadas
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