Cartas de amor que escribían las chicas permisivas
Sobreviven, sin embargo, las palabras, para continuar nombrando lo que existe o, si hiciera falta, inventarlo. Estos Significados inéditos recrean penas y penitencias, vicisitudes de animales y plantas de fruto exiguo; denuncian la complicidad de los pensionistas con el expansionismo de Israel y la peligrosidad de perfumar estancias; nos regalan pericia y nos previenen sobre la perdición. Vista la evolución de los tiempos, uno no sabría a qué carta quedarse, aunque sí —por razones de franqueo— desde dónde remitirla.
península. (del lat. penis, pene + ínsula). Ínsula con forma de pene. Frente a la costa de Nueva Caledonia, en Oceanía, se encuentra la península más famosa del mundo, donde vivir comporta una inevitable carga sexual.
penitencia. (de penitencia + pene). Mortificación impuesta al pene por motivos religiosos. A menudo consistía en que el penitente jugase al tentetieso.
pensionista. (de pensión + sionista). Adepto al sionismo que cobra regularmente una paga. Los pensionistas son tradicionales defensores de que los territorios palestinos, considerados por ellos su tierra ancestral, formen parte del Estado nacional judío.
penúltima. (de pena + última). La última pena.
penumbra. (de pena + del lat. umbra, sombra). Se dice de la pena que escapa a la luz del sol.
penuria 1. (de pena + Nuria). La pena de Nuria.
penuria 2. (de penuria + Nuria). Situación de escasez, próxima a la indigencia, en la que Nuria vive.
pequeñajo. (de pequeño + ajo). Ajo de dimensiones reducidas. El pollo frito con pequeñajos es un manjar exquisito.
peraltar. (de pera + altar). sust. Altar con forma de pera. En la basílica de Portugalete se halla, representada en una tabla, la Virgen de la pera. Por una manzana, Eva trajo el pecado original al mundo; por una pera, la madre de Dios nos redime del pecado.
percal. (de perca). Zona de un río donde viven y se reproducen las percas. Conocer bien el percal es arte de buen pescador.
percance. (de percance + perca). Contratiempo que entorpece o interrumpe la marcha de una perca por el río.
percatarse. (de percatarse + perca). Darse alguien cuenta de que el pez en cuestión era una perca.
percherón. (aum. de perchero). Perchero muy grande. Nada más entrar en el vestíbulo de su casa te encontrabas un percherón.
perdedor. (de perder + dedo). Se aplica al que en una pelea o accidente perdió un dedo.
perdición. (de perdición + perdiz). 1. Hecho de extraviarse una perdiz. 2. Ruina o daño grave que se le causa. 3. Condenación eterna que la espera.
pereza. (de Pérez). Cualidad esencial de quienes se apellidan Pérez.
perezoso. (de Pérez + oso). El oso Pérez.
perforar. (del cat. per, por + del cat. fora, fuera). Ir por fuera de un recinto o edificación, sin acceder al interior. Cuando visitaron Ávila, perforaron la muralla a la vista de todos, tranquilamente y sin que nadie les llamara la atención.
perfumar. (de perfumar + fumar). Impregnar un espacio con humo, particularmente de tabaco, opio o marihuana. Es muy perjudicial perfumar la estancia donde se encuentran los niños o las personas enfermas.
pericia. (de pericia + pera). Experiencia y habilidad en el arte de cultivar peras. La pericia adquirida evita que luego se pidan peras al olmo.
periodista. (de periodo). Que entiende de periodos y lo cuenta en un medio de comunicación.
peritar. (de peritar + perita). Realizar una persona que tiene conocimientos especiales un informe sobre el tamaño inusualmente pequeño de ciertas peras.
peritoneo. (de perito + -neo, nuevo). Perito recién salido de la escuela, pero con muchos redaños.
perjuicio. (de perjuicio + juicio). Daño material, físico o moral que sufre alguien como resultado de un proceso judicial.
permisiva. (del cat. per, por + misiva, carta). Dícese de la chica que, en una relación a distancia, se comunica con su pareja mediante cartas. Sucesivamente, la llegada de internet, del correo electrónico casi instantáneo, de los teléfonos inteligentes y de las aplicaciones que permiten chatear, enviar audios, fotos y hacer videollamadas en cualquier momento ha significado la práctica desaparición de la comunicación epistolar. ¡Qué suerte tuvimos los chicos de mi generación de tratar con chicas tan permisivas! Sobre todo quienes, además, vivíamos en la península.