La carta que un marroquí escribió a su abuelo

El abuelo.
El abuelo.

Esta carta publicada en el 2013 fue seleccionada por la comunidad francófona, liderada por el Ministerio de la Cultura Francés, para formar parte de los libros escolares del África subsahariano.

La carta que un marroquí escribió a su abuelo

Este texto fue escrito por Nabil Ouchagour durante el vuelo Rabat-Paris-Boston el 3 de julio 2013. La carta fue recuperada para formar parte de los libros pedagógicos del África subsahariana.

Nabil Ouchagour

Le escribo hoy para hablarle de una generación de marroquíes, ni mejor ni peor que la suya pero diferente. Abuelo, le escribo porque tengo el recuerdo de su mirada, franco, risueño y carismático, recuerdo muy poco de tus palabras, pero tu mirada era suficiente para decirme mucho y sobre todo lo esencial.

Abuelo, te escribo porque el día de tu muerte fue el comienzo de mi vida, tenía sólo 12 años en ese momento, pero ese día, marcó mis primeras lágrimas de dolor mezcladas con muchas promesas hechas a mí mismo.

Quiero decirte que durante todos estos años

Tu mirada me guió,

Tu sonrisa me confortó,

Tu heroísmo discreto mi vida inspiró,

Quiero hablarte de una generación paradójica,

Una generación que consume la información siendo víctima de esta última,

Una generación capaz de movilizarse en unos pocos clics por las causas más nobles pero también capaz de olvidarlas o   ignorar a otras por no suben a lo alto del iceberg de la red,

Una generación que tiene acceso a esta hermosa diversidad cultural que la humanidad ofrece; pero esta misma generación, es capaz, en nombre de no sé cuál ideal, de encerrarse en su identidad.

Cuán orgulloso serias de las nuevas generaciones de marroquíes, aun siendo tan diferentes los unos de los otros, siguen ondeando alto la bandera del reino como lo hiciste en su época,

Tanto como puedas sentir lastima por la polarización de la sociedad árabe, y hasta cierto punto también la europea.

Abuelo, últimamente viví una de las experiencias más bellas, me junté a una causa noble que se denomina El diálogo de las cavilaciones, representé un país del cual estoy orgulloso, fui capaz de cruzar los 3 continentes, visitar a 5 ciudades y participar en 36 reuniones en 20 días, con el propósito de reflexionar, discutir e innovar los mejores medios, herramientas, conceptos, proyectos y palabras para entenderse con las otras culturas.   

Por último, tengo que decir que vuelvo con aún más conocimiento sobre mi propia identidad, así como seguidamente puedo declarar,

Qué africano me siento,

Árabe por influencia, me he convertido,

Amazigh es lo que soy,

Marroquí ante todo.

Pero humano, ciudadano del mundo más que todo.

No sé por qué durante todo este periplo, no dejé de pensar en vos, de hablarle cada fin de día, me sorprendí contándole, mis apasionados debates con los otros miembros del grupo provenientes de otros países de la región.

Le estaba contando cuán orgulloso estaba por haber demostrado que más allá de toda discusión política, la monarquilla y la integridad territorial forman parte de los valores que nos describen tales como marroquíes, así como la apertura de espíritu, el sentido de la bienvenida, o más aun la tolerancia,

Volví con un proyecto y una conclusión, redactar una carta internacional por la tolerancia, evocando valores y comportamientos que respeten a todos los individuos que la hayan firmado, porque, estoy aún más convencido de que el poco que puede unirnos merece más atención que las muchas cosas que pueden separarnos!

(Traducción de Jalal Nali, amigo del autor).

La carta que un marroquí escribió a su abuelo
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