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Capilla de los huesos, Raia, Campo Maior, una capilla con paredes y techos de huesos humanos

El 15 de septiembre de 1732, un polvorín que existía en Campoamor, El Alentejo, Portugal estalló por los efectos de un rayo, se calcula que murieron ochocientas personas.

Capilla de los huesos, Raia, Campo Maior, una capilla con paredes y techos de huesos humanos
Capilla de los huesos, Raia, Campo Maior
Capilla de los huesos, Raia, Campo Maior

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

Licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’ y escribe en MUNDIARIO.

Fallecieron dos tercios del pueblo, por esa razón, después hicieron esta Capilla adornada de huesos, para dicha conmemoración.

Se calcula que cinco mil arrobas de pólvora, más otras municiones, al estallar a las tres de la mañana, todo el pueblo estaba durmiendo, en homenaje a estas personas, se construyó una capilla con los huesos de todas esas personas fallecidas.

Esta capilla también denominada capilla de las almas, está junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Expectación, en el municipio de Campoamor y este hecho nos puede llevar a algunas reflexiones:

- Dicha capilla está en todas sus paredes y techo, adornada de huesos y calaveras humanos. Lo cual es cómo ahora diríamos una especie de “texto hermenéutico y signico con diversos significados y significantes”.

Por un lado, es diríamos la conmemoración de una tragedia, es una manera, treinta y cuatro años después de este acontecimiento, realizaron esta capilla, una forma de catarsis de  “sobrellevar la pérdida de personas”. En un pueblo, el tercio que quedó con vida, tendrían familiares entre los fallecidos, hermanos, primos, hijos, abuelos. Por lo cual, es una especie de homenaje, que no se olvide la memoria-tragedia-realidad. Es una forma de sobrellevar la muerte…

En segundo lugar, intentar que no se repita el mismo suceso, aunque fuese un acontecimiento natural o de la naturaleza, es obvio que acumularon una enorme cantidad de pólvora, debido, como siempre a la realidad y peligro de la guerra, en este caso una guerra entre España y Portugal. Quizás indirectamente una reflexión sobre la guerra, lo innecesario de la guerra, el flagelo, que al menos, lleva con nosotros milenios, desde al menos el Neolítico, por lo cual, es una constante reflexión de igual que hemos superado epidemias biológicas, quizás, ésta también podría desaparecer, esa epidemia psicológico social cultural…

También, la fragilidad de la vida y de la existencia humana, es decir, nuestros límites y nuestras limitaciones, hoy, aquella noche se acostarían como cualquier otra, y en lo profundo de la noche, mientras la masa de agua caía sobre dicha comarca, un rayo destruyó el polvorín, el castillo que lo contenía, y dos tercios de viviendas del pueblo, y con ellas todas las personas que pernoctaban aquel día. Suponemos que ninguna de aquellas personas, pensaron, ni imaginaron que les podría suceder esa enorme tragedia, que podría suceder aquel acontecimiento tan grave.

En cuanto al problema de la propia muerte, todo ser humano, con unas condiciones mínimas de conciencia-consciencia, a partir de una edad, sabe-conoce que su existencia, al menos, hasta ahora, aquí en la tierra se termina, que de momento, tenemos un tiempo y tenemos un espacio. Existen dos grandes cosmovisiones-metafísicas-interpretaciones-filosofías en cuanto a esta cuestión, con todas las subvariedades que se quieran, una, que solo existe esta vida, por lo cual, cuándo fallecemos, pues todo se termina para nosotros, solo quedarán en el mejor sentido de la palabra, consecuencias de los actos que cada individuo ha realizado, a y en todos los sentidos, tanto buenos, como regulares o menos buenos.

La otra concepción es que después existe Otro Mundo, que el ser humano tiene eternidad, por lo cual, no solo quedan aquí las consecuencias de los actos, sino que todo ser humano, al menos, en las ópticas occidentales, akenatonismo-mazdeísmo-judaísmo-cristianismo-islamismo después existe un Lado Bueno de la eternidad y un Lado Malo de la eternidad individual.

Por lo cual, esta capilla, que está en el contexto cultural y psicológico espiritual del barroco, y otras similares que existen en el mundo, la de Faro, también en Portugal, la de Evora, la Capilla de la via Veneto en Roma, el osario capilla de Sedlec en Chequia, nos están ofreciendo una diversidad de significados, diríamos que es polisemántica, cada uno, de algún modo se percibe-mira-siente-piensa en este espejo, “que somos polvo”, “que somos frágiles”, “qué la vida-existencia, al menos, aquí en este mundo, al menos hasta ahora, es limitada, según algunos muy limitada”.

- Para terminar, sin tragedias, sin comedias, sin exagerar lo uno o lo otro, sin tomar posturas no racionales, sin demasiado temor, ni tampoco sin demasiada chanza, la realidad es la realidad, y por tanto, los graves y grandes problemas metafísicos, están en todo ser humano, hasta dónde sabemos, ya hace sesenta o setenta mil años, los neandertales, enterraban a sus fallecidos en decúbito supino lateral, y ya les ponían flores, y los pintaban de ocre rojo. Lo cual, se ha interpretado que ya creían o deseaban o esperaban alguna forma de eternidad. Lo cual, nos lleva a pensar, que esto de la Trascendencia, de la eternidad no ha sido una invención de los curas.

Solo recordar que en esta capilla se puede leer, la siguiente inscripción: “Nos, ossos que aquí estamos, pelos vossos esperamos”, es decir, los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos… Quizás, solo nos quede tener una conciencia-consciencia moral recta y adecuada y correcta, de tal modo, tanto si existe Algo o no existe después, siempre ganemos, es decir, con palabras más técnicas, la solución al problema de Dios y de la eternidad que ya Pascal-Unamuno plantearon y ya respondieron… @mundiario