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Cinco mil esqueletos forman la Capilla de los Huesos, en Évora

Es una capilla situada dentro de la Iglesia de San Francisco en Évora, Portugal. Se calcula que consta de unos cinco mil esqueletos humanos, que fueron exhumados en el siglo dieciséis de enterramientos en los cementerios de las iglesias de los alrededores de Évora.

Cinco mil esqueletos forman la Capilla de los Huesos, en Évora
Capilla de los Huesos, Évora
Capilla de los Huesos, Évora

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Jesús Millán Muñoz

Jesús Millán Muñoz

El autor, JESÚS MILLÁN MUÑOZ, escribe en MUNDIARIO. Es licenciado en Filosofía. Funcionario. Es autor de ‘Cuadernos o Ensayos o Soliloquios o Enciclopedia filosofía’. @mundiario

Por iniciativa de un fraile franciscano se colocaron en las paredes y columnas bien ordenados unidos por cemento. Podríamos realizar algunas reflexiones:

- Esta capilla, surgió parece ser de una necesidad, de que los cementerios eclesiásticos de la ciudad y alrededores, estaban llenos y se les ocurrió esta forma de dejar espacios para los nuevos fallecimientos. Y desde luego, está dentro del espíritu de la contrarreforma y de la época, además del protobarroco.

No somos conscientes, lo suficiente, como los movimientos ideológicos o subideológicos de cada época o etapa de la historia influyen en los seres humanos, o dicho de otro modo, somos conscientes de los del pasado, pero no somos tanto, de los que nosotros sufrimos o en los que nosotros nos movemos y nadamos. Nos parecen absurdas muchas realidades teóricas y prácticas culturales de hace unos siglos, pero no sé, si somos conscientes, que dentro de nuestra época también hay mitologías y exageraciones y absurdos, que dentro de un tiempo también dirán que son incomprensibles.

- Es una reflexión, ahora podríamos indicar una instalación-escultura-arquitectura, para reflexionar sobre la vida y sobre la muerte. O dicho de otra manera, sobre esta existencia y sobre la eternidad. De tal manera, que ahora, los seres humanos, vivan como vivan, sepan que su tiempo aquí es limitado, y en la eternidad de existir, es precisamente eterno. O planteado desde un punto de vista ético y espiritual, que ahora, las personas vivan y existan esta vida con el mayor grado de moralidad correcta y espiritualidad y religiosidad adecuada según su estado de vida, y así puedan después en la eternidad vivir en el Lado Bueno de la Eternidad. O, si se quiere otra interpretación, soporten los sufrimientos y males y angustias de esta vida, que son muchos, y más en esa época, lo mejor posible, sabiendo que después tendrán la Felicidad Eterna.

Puede que ahora parezca extemporáneo, ahora, que comparado con hace cuatro siglos, ahora, los humanos, en general, al menos en Occidente, han alcanzado un nivel de bienestar, en casi todos los parámetros, que jamás podría haber soñado un ser humano de hace tres o cuatro o dos siglos. Pero estas reflexiones, eran diríamos, la ayuda y el incentivo para continuar con la existencia humana. Era el motivo o razón profunda de la esperanza, porque sin esperanza, ningún ser humano puede soportar los avatares de la existencia, ni los traumas y heridas y sufrimientos que toda vida aguanta y soporta y tiene que atravesar.

- No somos conscientes ahora mismo, menos en Occidente, que ya hemos pasado, por lo general, un individuo que tenga cuarenta años, ya ha sufrido en su existencia, por varias enfermedades, y que en otros tiempos, posiblemente, alguna de ellas, le habrían llevado a la muerte, o dicho de otro modo, se “habría convertido en polvo”. No somos conscientes ahora, que el sistema sanitario y los progresos en los conocimientos científicos biomédicos y sus tecnologías, permiten que los seres humanos alarguen su vida. Que un simple resfriado podría llevar a la muerte hace unos siglos. Y al no ser conscientes, no somos agradecidos, somos demasiados trágicos y demasiados críticos, sin darnos cuenta, que todo debe evolucionar y progresar, pero al mismo tiempo, hemos avanzado enormemente, en tres o cuatro generaciones, los cambios han sido enormes, en veinte o desde hace cuatro siglos aún más.

Ser consciente de la muerte, quizás durante siglos, ha servido para intentar no vivir la vida con demasiada angustia y tristeza, sino intentar soportar la vida, y por tanto, ser el incentivo para seguir viviendo y existiendo. Porque no olvidemos, cuántas mujeres morían en el parto o postparto, cuántos niños morían en los primeros meses de vida, especialmente en los veranos de la Península Ibérica.

- Para terminar, y no cansar más, esta capilla, nos recuerda, que tenemos que hacernos una pregunta, que ya de hecho todo ser humano se hace, de muchas maneras o de muchas formas, “¿Existe vida, vivimos ahora, pero existe Vida después de esta vida, existe eternidad para el ser humano individual, existe el Principio Primero o Ser Supremo o Dios, tenemos alma inmortal o principio de inmortalidad, existe Juicio Particular…?”. Es decir, las grandes preguntas metafísicas, metafísicas religiosas, y, recordar la frase que está sobre el dosel de la puerta de entrada de esta capilla: “Nosotros, los huesos que aquí estamos, por los vuestros esperamos”. ¡Paz y bien! @mundiario