Calurosa bienvenida a un otoño en el que debe estar muy presente el sexo

Un brindis con una copa de vino caldea el ambiente.
Un brindis con una copa de vino caldea el ambiente

Con la llegada del otoño, el sexo sigue en nuestras vidas dando el calor que se lleva consigo el verano. Es el mejor remedio contra la vuelta a la rutina. ¿O no?

Calurosa bienvenida a un otoño en el que debe estar muy presente el sexo

“El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza”.
Marilyn Monroe

Con la llegada del otoño, el sexo sigue en nuestras vidas dando el calor que se lleva consigo el verano. Es el mejor remedio contra la vuelta a la rutina. ¿O no?

Se acabó el verano y con él ¿se van nuestros fogosos deseos sexuales? Lanzo la pregunta al hilo de todos los estudios y encuestas que a principio de cada estío nos intentan convencer de que los meses más calurosos del año son los más propicios para las relaciones sexuales. Mi respuesta es clara y rotundamente NO…que con el otoño no se van nuestros fogosos deseos.

Es cierto que  el aumento de centímetros de piel que mostramos en verano ayuda a generar un clima de excitación en los hombres (a los que tampoco les hace falta mucho), como es cierto que el mayor número de horas de luz solar nos dan más vitalidad; es cierto que las vacaciones nos dan ese tiempo necesario para hacer una vida social más activa pero yo soy de las que piensan que el calor corporal que provoca el roce de dos cuerpos ansiosos previo revolcón es suficiente para caldear cualquier ambiente por muy gélido que sea.

Quizás imbuidas por el comienzo del curso escolar, son muchas las personas que equiparan el inicio del otoño con el principio de una nueva etapa con renovados propósitos, como si de principio de año se tratase. Pues para ellas, es desde luego una época ideal para marcarse también  un nuevo reto en la cama…o dónde coincida.

Pongámonos en situación: cualquier noche de la semana, ahora que los niños se acuestan pronto, preparamos una cena en casa a la cálida luz de unas velas. Las gotas de lluvia golpeando suevamente los cristales nos animan a chocar nuestras copas de vino brindando por lo que nos depara la noche. Gozando cada instante, cada bocado, cada sorbo, con ganas de tus labios, con antojo de tu miembro, con ansias de tenerte dentro.

El deseo es el motor del sexo, no debemos olvidarlo nunca. A ellos les da igual la estación del año, les vale cualquier situación y escenario, pero nosotras iremos bien encaminadas con este tipo de ‘calentamiento’. Una ligera insinuación, un roce intencionado de nuestras piernas bajo la mesa y lo demás vendrá sin más. Sexo garantizado.

Sin duda, el sexo es el mejor remedio contra la vuelta a la rutina, contra esos cielos grises que amenazan con deprimirnos, contra la lluvia y los primeros fríos y de paso,  para combatir los excesos veraniegos.

Calurosa bienvenida a un otoño en el que debe estar muy presente el sexo
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