Una cala superficial e incompleta sobre el humor, la risa y las religiones

En rigor humortis. Alex Pelayo. (1)
En rigor humortis. / Alex Pelayo.
Es interesante observar que para los judíos los sabios generalmente tienen una visión positiva del humor.
Una cala superficial e incompleta sobre el humor, la risa y las religiones

Después de hacer este tipo de cala con el cristianismo en el artículo anterior, nos sumergiremos ahora en los mares del judaísmo con el mismo objetivo.

Los pueblos más perseguidos tienen un sentido del humor muy desarrollado, y ese es el caso del pueblo judío (esto es extensivo a los practicantes del judaísmo). Por esta característica es que conocemos muchos chistes judíos anónimos. Pero ojo, tengamos en cuanta dos cosas: una, que son chistes donde se ríen de ellos mismos, por lo que son ellos los más indicados para contarlos, representarlos, escribirlos o dibujarlos; y dos, no todos son chistes relacionados con su religión, sino con sus costumbres y defectos.

Pues comencemos a indagar en esta religión: ¿qué dice la Torá sobre la risa? (La Torá es el texto que contiene la ley y el patrimonio de identidad del pueblo israelita). Según el rabino Baal Shem Tov, el fundador del judaísmo jasídico, el humor es esa cosa que guía la mente de una persona desde un lugar de conciencia estrecha a un lugar de conciencia expandida. (¡Me encantó este pensamiento!).

Los Jasidim son ortodoxos que entienden que la religión no puede ser algo triste y por eso le inyectaron buen humor a la vida, bailes y canciones a los ritos religiosos.

Para el judaísmo, el humor y la risa son, en realidad, subcategorías de un tema más amplio: la alegría. Según el rabino ucraniano Najman, la gente se pone triste porque nada le va bien, pero no se da cuenta de que nada le va bien ¡porque están tristes!

La Revolución Jasídica que tuvo lugar en el pensamiento judío, la alegría toma un lugar de privilegio entre todos los valores.

Según ellos, si el humor es el vehículo que nos transporta desde un lugar de conciencia estrecha a un lugar de conciencia expandida, entonces la risa es nuestra reacción a ese proceso que nos deja aturdidos.

Para los religiosos judíos, desde la perspectiva de la comedia, la manera más segura de lograr la risa es la yuxtaposición de lo esperado con lo inesperado (lo que en psicología de llama “incongruencia”).

La Torá (Antiguo Testamento para los cristianos), fija una diferencia entre dos formas de risa en su uso habitual por aquellas épocas. En hebreo existen dos palabras para marcar esa diferencia. La palabra “sakhaq” que significaba “risa feliz”, desenfrenada e “iaag”, refiriéndose a la “risa burlona”, denigrante. En griego, las palabras para designar “risa” son “γελάω” (gelao) y se utiliza para el reír de alegría fundamentalmente, de hecho es el mismo verbo que se utiliza para “brillar” y “resplandecer de alegría”. Y el otro es “καταγελάω” (katagelao), la cual se usaba principalmente para la risa en su aspecto negativo, humillante, se utilizaba para hacer alusión a “reírse de alguien” o “burlarse de algo o alguien”. ¿Coincidencia?

Cuando abordamos el cristianismo, dije que no nos confundamos con la alegría que conocemos en nuestra vida pagana y esa alegría “espiritual”. En el judaísmo sucede lo mismo.

Dicen que el humor en el contexto de la Torá es en realidad una dicotomía. Hay muchos casos citados que condenan la risa y la frivolidad. Es que en el judaísmo parecen tener poca tolerancia a la levedad. Pero por otra parte, existen muchas fiestas, rituales semanales y pasajes bíblicos que sugieren lo contrario. Esta aparente paradoja requiere una mayor profundización, que aquí no puedo hacer (ni quiero por el tiempo que llevaría).

Por ejemplo, los judíos celebran un mes entero de alegría. Desde el primer día del mes hebreo de Adar, aumentan su alegría y sus risas. La fiesta de Purim, es en este mes. Ellos entregan regalos a los amigos, y disfrutan de una comida festiva, todo en medio de un ambiente de jovialidad. Ojo: ellos utilizan el vino como un medio para elevar la celebración a un nivel espiritual superior, a través de la alegría.

He sido invitado varias veces a matrimonios y bat y bar mitzvah, donde se come, se bebe, se ríe y también se baila (hombres con hombres y mujeres con mujeres si son ortodoxos) y nunca he podido entender de qué ríen ellos al bailar, porque lo que hacen en realidad son violentos ejercicios aeróbicos y tablas gimnásticas, donde quedan empapados de sudor, jadiando y cansados. Pero bueno, cada uno se divierte a su manera, ¿no es cierto?

Hay un versículo que dice: "Entonces se llenarán la boca de risa", en referencia a la venida del Mesías. Según la creencia judía, en un momento el Mesías vendrá, y los judíos serán capaces de llenar sus bocas con la risa de alivio. Dicen que este es otro ejemplo de llevar el humor a la vida, a través de la yuxtaposición de la tragedia y la redención.

Aquí también es necesaria una aclaración. Hay risas nerviosas, diplomáticas, por psicopatías, producto de drogas, de gas hilarante, etcétera. Y una risa que surge con frecuencia en la vida cotidiana es la de alivio. Uno siente un cierto placer por algo malo que no nos ocurrió y ese estado de ánimo facilita una risa, llamada de alivio, que no tiene nada que ver con el humor. Así también está la producida por un triunfo, por una burla, o la más común, la facilitada por un estado de ánimo alegre. Si pensamos en lo ya dicho aquí, que la alegría religiosa no tiene nada que ver con la alegría pagana, entonces es lógico creer que toda esa risa mencionada anteriormente no tiene relación con el humor y la risa desde el punto de vista teórico (desde nuestro punto de vista).

Pero sigamos con el judaísmo. La Torá establece claramente que la risa hace daño y conceptos divertidos como el sarcasmo o la burla son formas inaceptables de expresión. Los burladores y sus risas tienen que ser condenados. Por ejemplo, la Quemará (comentarios y análisis del Talmud), establece que el burlador no merecerá la "presencia divina en el mundo venidero".

Otra aclaración teórica. El universo de la burla es muy amplio. Burlesco puede ser, y casi siempre es, una parodia, una broma, una sátira, una ironía, una caricatura y puede ser un chiste también. Por lo tanto, cuando esa burla cabe dentro de los conceptos que acabo de mencionar, sí entra en el campo del humor. Y la risa que produce puede ser hasta sana. Sobre todo si la víctima de la burla ríe también. Pero cuando la burla no cumple con el proceso cómico (descrito en el artículo sobre el “cristianismo”), produce risa malsana y se va de los límites del humor. Esto es algo difícil de entender, por lo que tiende a confundir. Lo aclaro, porque pienso que la burla a la que se refiere la Torá, es a esta última, la no humorística.

Aunque la Torá y la literatura rabínica no son, por su mismo tema, muy propicias al chiste y son precisamente las que los judíos trataron de reservar con mayor cuidado desde la antigüedad, se encuentran allí pasajes humorísticos, como cuando el Profeta Elías se enfrenta a los sacerdotes de Baal, se burla de sus invocaciones inútiles en voz alta y les aconseja que griten, puesto que su dios a lo mejor está conversando o muy ocupado, quizá duerma y sea necesario despertarlo (Reyes I, 16:27).

También Isaías se burla con humorismo de los idólatras, al describir cómo aprovechan un leño para encender el horno, calentarse, preparar su comida y con los restos fabricar un ídolo delante del cual se humillan (Isaías 43:15).

El “libro más chistoso”, por decirlo así, de la Torá, es sin duda Proverbios, que plasma en frases las relaciones incongruentes de la vida familiar. En él se lee: “Más vale vivir en un desierto y no con una mujer iracunda y amiga de peleas” (21:19). “Gotera en tiempo de lluvia y mujer rencillosa son semejantes” (27:15). “Pero el hombre perezoso dormido no es mejor” (6:9).

Los primeros escritos judíos con la intención de hacer reír, generalmente parodias y sátiras y datan de la Edad Media. Uno bien antiguo que se conserva es el de Judá Al-Jaziri, en el cual se describe a un gallo que sube al techo de una sinagoga y pide clemencia (en el lenguaje de los profetas), para que no se le sacrifique en la ceremonia de la Kapará (expiación o rescate).

En los siglos XV y XVI surge un gran número de comedias para Purim, y representaciones y caricaturas de la Hagadá de Pesaj, como también imitaciones jocosas de poemas litúrgicos.

Es interesante observar que para los judíos los Sabios generalmente tienen una visión positiva del humor. @mundiario 

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