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El Café Derby o lo que siempre estuvo ahí

El Derby, n.º 29 da Rúa de Horfas, esquina Porta da Mamoa, es, era, mucho más que un café. Con su desaparición se cierra una etapa compostelana.
El Café Derby o lo que siempre estuvo ahí
Café Derby. / Matías Membiela Pollán
Café Derby. / Matías Membiela Pollán

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Matías Membiela-Pollán

Matías Membiela-Pollán

El autor, MATÍAS MEMBIELA-POLLÁN, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales, es colaborador de MUNDIARIO. Es profesor en el Área de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidade da Coruña. @mundiario

Hace unos días salí a correr a las siete de la mañana. A esa hora la ciudad de A Coruña, en su despertar, es realmente hermosa. Me dirigí hacia el castillo de San Antón, y portando mi celular, no me resistí a tomar alguna fotografía durante mi trayecto. Una de esas instantáneas retrataba la entrada del emblemático café bar Copacabana, y en ella se percibía que estaba cerrado y "recogido", recogido para su cierre definitivo. Apliqué un filtro vintage y coloqué esa foto como estado de whatsapp. Al poco me llegó un mensaje de una amiga de Madrid, que hablaba y entrelazaba la morriña y los famosos bocadillos de calamares de este conocido bar coruñés.

Sirva esta anécdota para esgrimir, o recordar, la importancia de los iconos urbanos, y en concreto de los iconos comerciales urbanos. Iconos capaces de impactar emocionalmente, transmitir sentimientos y suscitar morriña en quien que se halla fuera de la tierra. Forman parte de la intrahistoria individual y colectiva que la persona ha experimentado por largo tiempo. Son familiares, conocidos, generan e irradian confianza, porque siempre han estado ahí.

Esto es lo que ha sucedido con el Derby. Justo antes del inicio del confinamiento por la Covid-19, me desplacé a Santiago un día temprano, y como tantas otras veces dejé el automóvil en el parking de la plaza de Galicia. El tiempo era tan compostelano ad hoc, nublado nublado, que me adentré en este archiconocido café y me senté a la vera de su empañado ventanal. Allí degusté un café con leche reconfortante en esa prima hora de una mañana fría. No imaginaba, que tres meses después El Derby cerraría sus puertas. Así que es posible que haya sido uno de los últimos en tomar una fotografía allí dentro.

En las noticias de la TVG indicaron, entrevista a la propietaria incluida, el cierre de este establecimiento con 91 años de historia. Sin ser exagerado, me entristecí. Más allá, esta nueva ha corrido como la pólvora en la prensa y también en las redes sociales. Y de la visualización general se extrae que no parece agradable la desaparición de aquello que es un elemento vehicular en la dinámica social donde el individuo se arraiga, siendo por demás un local con contenido; refiriéndonos por contenido a la forma, la estética, la historia, el saber hacer y la clientela.

Por ello no solo es que se vaya algo que siempre estuvo ahí, llamado mítico, emblema e incluso "patrimonio humano" en cientos de comentarios que se han movido en Twitter y Facebook. Sino que sinérgicamente y como expresa una de las noticias recogidas en los periódicos, se cierra una etapa compostelana.

Al igual que hace unas décadas sucedió con el Café Avenida, también emblemático en Santiago y que fue escenario de tertulias protagonizadas por literatos y catedráticos como Alonso del Real, Legaz Lacambra, Filgueira, o Cunqueiro..., el Derby es conocido por haber sido un referente cultural, acogiendo en su estancia al archinombrado Valle-Inclán, a García Sabell que fue su médico siendo muy joven, a Dieste, Otero Pedrayo y muchos otros célebres personajes.

Interior del Derby / RR SS

Interior del Derby, en Compostela. / RR SS

Bien. El lamento, viene de esa larga historia, y también de una queja del consciente o del subconsciente personal que no siempre está conforme con la desaparición de lo antiguo o lo que representa lo antiguo y lo clásico. Dicho de otro modo: el modo pausado frente a lo rápido, lo estético frente a lo hipercool, lo educado frente a lo no educado, el arraigo frente a la movilidad disparatada, lo conocido frente a lo asoballador, la reflexión y la conversación frente al celular como objeto de culto.

Muy acertado —pues supongo que la intención llevaba algo de sorna— la encuesta que plantea un twittero respecto a qué creen los internautas que pasará a ocupar el actual local del Café Derby. De momento, gana con fuerza —Starbucks—. En lo que a mi persona en particular concierne, solo cabría colocar ahora un emoticono.

Baste este artículo para decir que el Derby, n.º 29 da Rúa de Horfas, esquina Porta da Mamoa, es, era, mucho más que un café. Y tomo prestada esta expresión del título de un libro del periodista Albino Mallo, en su caso aludiendo a otro Derby desaparecido, el Derby de Vigo, propiedad de su padre, y sito como el Derby de Santiago en el corazón de la ciudad. @mundiario