Tiempo de risas y emociones, de amores y desamores, de forjar amistades…

Cuatro bailarinas entre bastidores.
Cuatro bailarinas entre bastidores.

Los personajes son cuatro mujeres jóvenes preparándose para salir a escena, figuras apenas insinuadas con trazos rápidos y en distintas direcciones. Nuevo relato de esta escritora vasca.

Tiempo de risas y emociones, de amores y desamores, de forjar amistades…

Hojeando libros de pintura has encontrado un cuadro al pastel, de Edgar Degas, titulado “Entre Bastidores”, que te ha dejado prendada.

Los personajes son cuatro mujeres jóvenes preparándose para salir a escena, figuras apenas insinuadas con trazos rápidos y en distintas direcciones.

Son bailarinas pero no ves sus piernas, solo sus torsos y cabezas, en escorzo, y sus expresivos brazos.

El azul lavanda y el verde son los colores predominantes, que realzan el tono de la piel y los cabellos castaños; algunos toques de ocres y naranjas ponen el contrapunto a la composición. Se trata de una escena de interior en penumbra aunque, por las formas y colores, tienes la sensación de que están en el campo, en el crepúsculo de una tarde, al comienzo del verano.

Te parece estar ahí, entre aromas de lavanda y menta, contemplando sus suaves movimientos y respetando su silencio, sin que ninguna de ellas se haya percatado de tu presencia. Las sientes ensimismadas en sus propios pensamientos mientras se ajustan el volante del escote sobre los hombros o se inclinan para atarse las zapatillas.

Las cuatro son muy jóvenes, apenas empezando a vivir; tiempo de risas y emociones compartidas, de amores y desamores, de forjar grandes amistades…

Enseguida se oirá el comienzo de la obertura y el pensamiento del grupo se hará uno. Saldrán a escena todas iguales: los mismos recogidos de pelo, la misma expresión, los mismos movimientos…

Cada una habrá dejado sus recuerdos y emociones colgados en perchas invisibles, ahí, entre bastidores.

Tiempo de risas y emociones, de amores y desamores, de forjar amistades…
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