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Los Sistemas Personalizados de Dosificación, una ayuda para el cumplimiento

No es simplemente rellenar los pocillos o alvéolos, eso lo puede hacer cualquiera. La labor que hace el farmacéutico, antes del rellenado del blíster, pasa por revisar toda la medicación.

Los Sistemas Personalizados de Dosificación, una ayuda para el cumplimiento
Sistema Personalizado de Dosificación.
Sistema Personalizado de Dosificación.

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Francisco J. Rúa Guillermo

Francisco J. Rúa Guillermo

Farmacéutico comunitario, consultor freelance y bloguero. Miembro de La Sociedad Española de Farmacia Comunitaria y colaborador de MUNDIARIO

Un día en una farmacia cualquiera:

 Paciente: -A ver, Paco, estas pastillas ¿cuántas veces las tengo que tomar?-.

 Farmacéutico: -Pepa, estas son 2 veces al día, antes de comer-.

 (P):-Pero, ¿no era una por la mañana?-.

(F): -No, Pepa, esa es la de la caja rosa. Esta de la caja rosa, (le explica mientras la muestra a la paciente) es una al día, por la mañana…

Y se le explica a nuestra paciente Pepa, de más de 70 años, que la nueva medicación que le había pautado el médico, con la caja rosa, era para la tensión arterial, que las nuevas pastillas son para el azúcar. Se le explicó varias veces, insistiendo en cómo debe tomar las nuevas pastillas grandes y blancas. Pepa volvió al cabo de 3 días confundida, pues el medicamento que le había dado no le iba bien pues seguía resfriada.

(F): -¿Cómo que resfriada?- le pregunta el farmacéutico a Pepa.

Y, Pepa, le enseña la caja que le había dispensado días atrás. En ella había escrito: “Para el resfriado”.

Hemos de ser conscientes que, una persona geriátrica polimedicada  (más de 4-5 medicamentos pautados al día) requiere algo más que una explicación sobre los medicamentos que retira de la farmacia. Me imagino, a mi querida Pepa, al llegar a su casa y sacar los medicamentos de la bolsa:

-… esta es para el colesterol, la del azúcar ¿era la rosa o la blanca?, esta otra ¿es para los dolores? ¡Ay, qué  lío  Dios mío!-.

Cuando se toman 3 o más medicamentos simultáneamente y si, además, se trata de personas mayores y / o con limitaciones, aparecen las confusiones, olvidos de toma o tomas dobles que, inevitablemente, conducen a problemas de salud como consecuencia de esos errores.

También, el hecho de que distintos especialistas traten a la persona mayor y le receten, sumado a los olvidos del enfermo al explicar que medicación está tomando, puede llevar a duplicidades, interacciones o incompatibilidades entre todos esos medicamentos y provocar empeoramientos o falta de respuesta a los tratamientos.

Por tanto, un mecanismo prometedor a la hora de evitar errores y aumentar la adherencia de los tratamientos son los Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD).

¿De qué se trata exactamente?

El paciente, una vez adquiridos los medicamentos, los entrega al farmacéutico para que los coloque ordenadamente en un envase de tipo blíster, según la prescripción del médico, procediéndose después a cerrar el envase herméticamente. El farmacéutico coloca los medicamentos, que ha pautado el médico en un dispositivo con alvéolos,  para toda la semana, dividiéndolos en filas de “lunes a domingo” y en columnas, tal y como “desayuno, comida, cena y antes de dormir”. De esta manera, quedan situados todos los medicamentos en los diferentes compartimentos y, el paciente sólo extrae  los que tiene que tomar en un momento determinado.

La dosis de la medicación está claramente diferenciada por días de la semana y por horarios. Además, en la parte delantera del SPD hay una etiqueta donde se hacen constar, también, los nombres de los fármacos no sólidos, tales como jarabes, inyectables, pomadas,… que se tiene que tomar el paciente, y que no pueden ser incluidos en el blíster. En dicha etiqueta se identifica cada uno de estos medicamentos y se explicita cómo y cuándo tienen que tomarlo.

En una etiqueta, situada en el reverso, se describen los medicamentos incluídos en el blíster, la posología, el número de lote, y las características físicas de los mismos, para facilitar, en el caso de que sea necesario, su identificación.

Pero, ¡ojo! no es simplemente rellenar los pocillos o alvéolos, eso lo puede hacer cualquiera. La labor que hace el farmacéutico, antes del rellenado del blíster, es amplia y pasa por revisar toda la medicación, por si hay un posible problema relacionado con los medicamentos (PRM) por ejemplo, interacciones o duplicidades entre medicamentos prescritos, buscar su solución, hablar si es preciso con el médico… Se trabaja, por tanto, en estrecha colaboración con el médico prescriptor, que entiende que nuestra intervención mejora la adherencia de su paciente al tratamiento y la eficacia del mismo.

Además, existe un seguimiento posterior cuando vienen a recoger los siguientes SPD. Consiste en comprobar si hay cambios de medicación, revisar la nueva  para evaluar la posible existencia de PRM y, valorar periódicamente el grado de cumplimiento del paciente… Esta es una labor para la que nosotros estamos expresamente formados.

Para el paciente, el SPD aporta:

- Reduce errores en la toma de medicación.

- Evita problemas de manipulación y conservación.

- Unificación del control, almacenamiento y administración de la medicación.

- Reduce el stock almacenado en el domicilio.

- Evita problemas de confusión y/o intoxicación involuntaria.

- Facilita la detección de PRM.

- Permite conseguir una mejor adherencia a los tratamientos.

En su farmacia habitual conocen toda la medicación que toma cada semana y se la tienen preparada en ese blíster, separando cada toma diaria y en los diferentes momentos del día, (se evitan los olvidos y ayuda a tomar la medicación de forma correcta). Con el hecho de abrir el alveolo del día, y en el momento preciso en que lo tiene que tomar, es suficiente. Al final del día sólo debe asegurarse de haber tomado sus medicamentos.

El farmacéutico puede controlar que no se den los problemas antes citados, todo ello, en contacto con su médico y guardando la discreción necesaria. Ese control del cumplimiento, ausencia de duplicidades o interacciones va siempre en beneficio de la salud del paciente. Un tratamiento no realizado de forma adecuada provoca complicaciones en la patología que sufre, y ello conlleva nuevas pruebas complementarias, nuevas determinaciones analíticas, o nuevos medicamentos que pueden suponer hasta 300 € anuales. El servicio tiene un precio de unos 20 € / mes, pero cuando hablamos de salud y seguridad  nunca un dinero fue tan bien invertido.

Las personas a las que se lo preparamos están contentísimas; nadie se nos ha quejado, (no hay olvidos ni confusiones). Pero, los que de verdad valoran esta forma nueva de trabajar, que les ofrecemos en las farmacias, son los cuidadores; bien sean contratados o familiares. Es una despreocupación que para muchos no tiene precio.