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MUNDIARIO

La autora más leída del mes de julio en MUNDIARIO fue Erivan Campos

El desastre natural que sufrió Alaska el pasado mes fue foco de atención en este medio y también por parte de sus lectores ya que en el mundo siguen ocurriendo más cosas que el coronavirus.
La autora más leída del mes de julio en MUNDIARIO fue Erivan Campos
Erivan Campos Conde. / Cedida. / Mundiario
Erivan Campos Conde. / Cedida. / Mundiario

Judith Muñoz

Periodista.

La periodista Erivan Campos se convirtió en la autora más leída del pasado mes al traer a portada el terremoto sufrido en Alaska, información que puede leerse aquí.

— La actualidad está sobrecargada de información sobre el coronavirus pero en Julio, Alaska vivió un fuerte terremoto que dejó daños importantes en el país. ¿Qué sucedió?

— Ocurrió un terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter, sensible en las costas de Alaska y centenares de kilómetros a la redonda. El sismo no dejó pérdidas humanas qué lamentar, pero sí daños cuantiosos a la infraestructura de ese Estado; además se generó una alerta de Tsunami que afectaba a buena parte de las costas cercanas. Por suerte dicho tsunami no ocurrió y las alertas tempranas de sismos en la región funcionaron perfectamente bien y evitaron una catástrofe.

En efecto, el hecho fue opacado por la Covid-19 puesto que cada país ocupa muchos de sus esfuerzos periodísticos en informar sobre la pandemia.

— ¿Qué es el Cinturón de Fuego del Pacífico?

— El “Anillo de fuego” es un conjunto de uniones de placas tectónicas que se encuentra cercana al Océano Pacífico. En todo lo largo y ancho de esa región se concentra la actividad sísmica y volcánica más grande del mundo. En palabrerío burdo, es el motivo de los constantes sustos por sismos y terremotos de la humanidad. Para hacerse una idea, podríamos decir que pasa por países como Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, toda Centroamérica, México, los Estados Unidos, Canadá; y no para ahí, porque envuelve el Pacífico. Luego dobla a la altura de las Islas Aleutianas y baja por las costas e islas de Rusia, China, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Australia y Nueva Zelanda.

Todos estos son los “países del cinturón” y por su ubicación sufren las consecuencias de la fricción continua de las placas y la liberación de la tensión acumulada en los suelos.

— Dice el refrán que "Año bisiesto, año siniestro". Da la casualidad que Alaska vivió el segundo terremoto mayor del mundo, de magnitud 9.2, también en año bisiesto (1964). El peor, registrado en la historia reciente, fue el de Chile de 1960 que también se produjo en año bisiesto, 1960; y el de Indonesia, cuya magnitud generó un tsunami que causó más de 229.866 muertos también fue en año bisiesto, 2004. ¿Casualidades?

— Si debo responder en base a la ciencia diré que sí, que es mera casualidad y es cosa de probabilidades. Pero si a la respuesta añado mi sangre latina, con mis creencias, diré que nada es casualidad y que las desventuras se unifican en años bisiestos; y para muestra este año.

Pero colocando ambos lados en una balanza me limito a decir que cada cuatro años, nuestro calendario gregoriano, añade un día extra y que esas 24 horas ganadas en febrero solo tienen mala prensa, porque es un día al que se le presta mucha atención.

No podemos permitir que la superstición nos obligue a atraer negatividad a un día específico. Mucho se ha analizado el 29 de febrero y en efecto, muchas fatalidades han ocurrido a lo largo del tiempo.

Podría mencionar que en los bisiestos de 1932 un temblor mató mil 500 personas en Cuba, y que en 1904 estalló la guerra entre Japón y Rusia. Sin embargo, la mala fama de estos años de 366 días, creo se debe a la sobreexposición mediática. Si nos damos a la tarea de analizar todos los 8 de agosto de la historia (por mencionar cualquier fecha) seguro encontraríamos una serie innumerable de fatalidades. Y así con cualquier día del calendario.

Preferiría que los lectores de MUNDIARIO se quedasen con una idea menos cabalística y más científica. Cosechamos lo que sembramos y cualquier 29 de febrero puede ser de éxito, si trabajamos por ello.

Y si nos gusta más la tradición, abracemos la cultura inglesa que reza que en los años bisiestos existía la costumbre que las jóvenes podían animarse a pedir la mano del joven con quien desearan casarse. Cualquier doncella, fuese de alta o baja condición, tenía libertad de proponerle matrimonio al hombre elegido. Podríamos tomar ese permiso histórico y cultural y pedirle al universo ese sueño imposible que deseamos y aventurarnos a luchar por seguir esa meta durante todo el año bisiesto. @mundiario