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La autora más leída del mes de enero en MUNDIARIO fue María Fidalgo Casares

María Fidalgo, nuestra exitosa columnista, habla de su último artículo y afirma que “La División Azul se ha convertido en uno de los temas históricos más punteros y el más importante de los propiamente bélicos”.

La autora más leída del mes de enero en MUNDIARIO fue María Fidalgo Casares
María Fidalgo, colaboradora de Mundiario. / Mundiario.
María Fidalgo, colaboradora de Mundiario. / Mundiario.

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Valeria M. Rivera Rosas

Valeria M. Rivera Rosas

La autora, VALERIA M. RIVERA ROSAS, escribe en MUNDIARIO, donde fue coordinadora general. Es licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso. Graduada de la Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín de Venezuela. @mundiario

María Fidalgo, colaboradora de MUNDARIO, destaca nuevamente como la autora más leída del primer mes de 2018 gracias a su artículo “Vuelve a casa Antonio Villar, el último soldado repatriado de la División Azul”, que consiguió ser el más leído debido al recuerdo que despierta sobre un momento histórico de la historia española.

Con el subtítulo “La Asociación de Desaparecidos en Rusia enterraba al último repatriado de la División Azul. Sin ayudas ni subvenciones y trabajando con rusos y alemanes, ha colaborado en la exhumación de más de 2.000 combatientes”, la crónica fue inspirada en la pasión que Fidalgo siente desde muy joven por la historia de la División Azul.

– Enhorabuena María, vuelves a ser la más leída. ¿Cómo te sientes siendo nuestra columnista más exitosa?

– Pues muy bien, no lo puedo negar, pero cuando soy la más leída de forma recurrente, es casi “un regalo envenenado” porque te pone el listón demasiado alto y no siempre los temas que tocas llegan al gran público. De todas formas, intento que no me afecte y cuando quiero escribir de algo que sé que va a tener un recorrido más limitado, pero que considero interesante, lo hago con las mismas ganas. Es lo bueno de escribir en un medio como MUNDIARIO, sin presión, con una completa “libertad de cátedra” para los columnistas. Algo especialmente valioso para mí que bordeo lo políticamente incorrecto.

– ¿Qué te inspiró para escribir sobre la División Azul?

– Los que me siguen saben que es un tema que me apasionó desde muy joven. Pese a que no hay en mi familia ningún divisionario, creo que hubo dos factores que influyeron: el haber leído de adolescente “Embajador en el Infierno” y haber visto el NODO de la emocionante vuelta del Semíramis. Me sigue cautivando su historia y el gran valor que demostraron, pero es algo que no me pasa sólo a mí. En estas dos décadas del siglo XXI, la División Azul se ha convertido en uno de los temas históricos más punteros y el más importante de los propiamente bélicos por el gran atractivo que sigue ejerciendo la campaña soviética.

– Escribir sobre episodios históricos es complicado. ¿Cómo te documentas para presentar momentos tan concretos y lejanos de la historia española? 

– En este caso es muy fácil porque pese a la difícil tesitura editorial actual, se ha convertido en uno de los temas bélicos de los que más y mejor se ha escrito en estos años y en fechas recientes. Han confluido rigurosos trabajos de investigación sobre las distintas unidades militares divisionarias. De todas formas, este artículo tan leído no es de investigación, ni tampoco una reseña bibliográfica, sino la crónica de un regreso, el último divisionario que ha vuelto a casa desde Rusia gracias a la altruista labor de un grupo de españoles.

– Últimamente tus reseñas bibliográficas tienen mucho tirón. ¿Qué libros recomendarías sobre la División Azul?

– Me pones en un compromiso. Como he comentado antes, están saliendo libros excelentes. Me gusta mucho el de Guillermo Díaz del Río “Los Zapadores de la División Azul”, también puedo recomendar “Alas de Aguila” de Sanz Jarque, “Los Combates de Krasny Bohr" de Salvador Fontenla; o quizás “El cerco de Leningrado”, “Morir en Rusia” y “División azul, estructura de una fuerza de Combate” de Carlos Caballero, sin olvidarme de “La división Azul, sangre española en Rusia” de Moreno Juliá, entre otros.

Especialmente emotivo me pareció el de Pablo Sagarra “Los Capellanes de la División Azul”. También me parece importante destacar un dato poco conocido: la faceta historiográfica del famoso pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau que publicó al alimón con F. Carrera  El Batallón Román 269.   

Y por supuesto, destaco los dos libros de los que me hice eco en dos artículos de MUNDIARIO: el de Poyato Galán “Presentado el libro Bajo el Fuego y sobre el Hielo, la Sanidad Militar en la División Azul” y el de Francisco Torres "'Soldados de Hierro' desafía en Oviedo a los radicales y al veto del Ayuntamiento”, dos libros imprescindibles.

– A tu parecer, ¿cuál es el legado que deja la historia de la División Azul para la sociedad actual?

– La División Azul es el paradigma de una gesta paradójica. Por un lado, exhibe el innegable valor y el heroísmo que mostraron los divisionarios al combatir por una causa justa: el anticomunismo, pero se les condenó por haber luchado en el bando equivocado. Curiosamente, su siniestro compañero de viaje en número de muertos, sería superado con creces por Stalin que luchaba “en el bando de los buenos”. Aunque estos héroes en el frente más letal de la Segunda Guerra Mundial  no pudieron derrotar al comunismo, el tiempo sí demostraría que el comunismo contra el que luchaban llegaría a ser el totalitarismo más sangriento de la historia de la humanidad. @mundiario