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El autor más leído del mes de febrero en MUNDIARIO fue José Luis Méndez

Coruñés de nacimiento pero criado en Venezuela, el autor fue el más leído del pasado mes por su artículo ‘La torpeza de Maduro y el final del chavismo’. Lo entrevistamos para la ocasión.

El autor más leído del mes de febrero en MUNDIARIO fue José Luis Méndez
José Luis Méndez Lafuente. / Mundiario
José Luis Méndez Lafuente. / Mundiario

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Judith Muñoz

Judith Muñoz

La autora, JUDITH MUÑOZ, es escritora y periodista. Fue coordinadora general de MUNDIARIO, donde actualmente es adjunta al Editor. Fue redactora del periódico Xornal de Galicia y también formó parte del equipo del periódico La Voz de Galicia y de la agencia Quattro Idcp. Es autora del libro de poesía Anhelo. @mundiario

José Luis Méndez La Fuente es uno de los escritores de referencia en MUNDIARIO cuando los lectores quieren conocer la opinión y bucear en los análisis sobre la situación de Venezuela. Nacido en A Coruña, siendo niño se trasladó con sus padres a Venezuela donde desarrolló toda su carrera educativa y se graduó como abogado. En el ámbito profesional ha combinado la docencia universitaria con el ejercicio privado de la abogacía. Además, en su última actividad profesional trabajó en PDVSA, el gigante petrolero venezolano, hasta el año 2003, fecha de los despidos masivos de la compañía.

Aficionado a la literatura, el cine, el fútbol (se confiesa seguidor del Deportivo de La Coruña y Real Madrid), y la buena comida, se declará "muy venezolano pero también muy español". Gracias a su éxito con el artículo ‘La torpeza de Maduro y el final del chavismo’, tengo la ocasión de hacerle algunas preguntas sobre la situación de Venezuela y el chavismo.

— ¿Qué futuro le augura a su país, Venezuela, con la perspectiva que da la distancia -entiendo que más kilométrica que sentimental?

— Un futuro lleno de progreso colectivo, y de unidad nacional. Para ello, Venezuela cuenta aún, a pesar del saqueo realizado en estos veinte años de chavismo, con considerables riquezas naturales, aparte del petróleo. Pero, sobre todo, con un recurso humano fabuloso, bien preparado y con ansias inmensas de poner  ese conocimiento y voluntad de trabajo en el desarrollo de su país. Ahora bien, lo primero es lo primero, así que salir del gobierno de Maduro es prioritario; luego, hay que fijar la fecha para realizar unas elecciones libres, democráticas y transparentes.

— En su exitoso artículo habla del futuro del chavismo como movimiento político. ¿Cree que esta manera de hacer política merece tener un futuro?

– Visto su  presente en la obra de los seis terribles años de Nicolás Maduro, así como su pasado en la del propio Chávez, después de catorce años al frente del poder, es obvio que el chavismo no se merece tener ningún futuro. En la práctica, no obstante, los movimientos y corrientes políticas no funcionan así, pues la gente los ve a su manera desde su propia perspectiva individual, matizada siempre por elementos culturales, sociales e incluso sentimentales. Chávez es conocido mas allá de América Latina, en países tan distantes de Venezuela como la India o Sudáfrica. Se escriben tesis sobre su gobierno o la revolución bolivariana - en las universidades españolas abundan - y su explosiva diatriba contra Busch y el imperialismo norteamericano, en general, satisface los ideales de muchos. En fin, Chávez como el Che Guevara o el propio Fidel, es la encarnación de un fenómeno propiamente latinoamericano, cuyo germen lo encontramos ya escondido en algunos de los muchos ejemplos del caudillismo decimonono, que en Venezuela, por ejemplo, dieron vida a la Revolución Federal, a la Azul, a la Legalista, a la Restauradora, a la Amarilla; pero que cobra vida propia con la aparición en la escena política, sobrepasando la riquísima teoría existente sobre marxismo y socialismo, de la revolución armada como medio de acción para alcanzar el poder. Primero con la revolución mexicana que dio origen a la primera Constitución socialista, la de 1917,  y posteriormente con la revolución rusa en ese mismo año, y otra vez en América con la cubana de 1959.  De modo que Chávez, pretende imitar a Fidel pero como no tiene una verdadera revolución que hacer, ni siquiera una dictadura como la de Batista, que justifique una acción armada, se inventa una que sería el gobierno legitimo de CAP y después ya en el poder, por la vía electoral, dentro del sistema, se inventa la revolución bolivariana. El populismo no tiene límites, y Chávez al igual que los anteriores, son la demostración de que la palabra es mas fuerte que cualquier hecho y que con ellas se puede construir una realidad o al menos hacer que lo parezca. Así que el futuro del chavismo dependerá de la habilidad de sus seguidores para mantenerla viva. Hasta ahora Maduro lo que ha hecho es borrarla y hacer que se olvide. 

Un dirigente político que niegue la actual crisis humanitaria que sacude a Venezuela, como lo ha hecho Iglesias o el propio Errejón, es capaz de negar que el sol existe o los pájaros vuelan.  No se puede hacer política de esa manera, riéndose de la gente en su cara

— ¿Cómo definiría, en un titular, la gestión de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela?

— Como una gestión infame, impropia de un gobierno en el siglo XXI 

— En su artículo también habla de la consolidación internacional del chavismo. ¿Observa que haya algún país que siga este estilo político?

— Como ya lo dije, no hay una ideología chavista, como tampoco la hubo con Fidel o con el Che. En el caso de Chávez, el asunto es aún mas llamativo poque la intelectualidad de la izquierda venezolana, la de siempre, no estuvo acompañándolo en esos catorce años. Por eso, usted verá, en todo ese tiempo, propuestas populistas, muchas ya ensayadas con menor o mayor énfasis durante el primer gobierno de CAP. Las famosas “misiones sociales”, son un ejemplo ilustrativo de ello, pues se descontinuaron cuando se acabó el dinero, entre otras causas, al igual que las posturas antinorteamericanas o antieuropeas, nada nuevas en Latinoamérica, parte mas de un show para la gradería que otra cosa, pero sin ningún planteamiento serio inspirado en un socialismo democrático, ni del siglo XX, ni menos del XXI, este último otro invento sin fundamento ideológico alguno. D modo que aunque no hay una ideología que consolidar, el chavismo, como una receta para hacerse con el poder y mantenerse en él, algo a lo cual me he referido antes en varios artículos, sí es exportable, y para muestra ahí están los ejemplos de Bolivia, quizás el mas exitoso, pues Evo Morales va para su cuarta elección. Ecuador, aunque la ola “correista” parece haberse apagado despues de 10 años de gobierno, y Nicaragua donde Ortega ha venido utilizando la receta de Chávez para mantenerse en el poder, una vez que lo alcanzó con métodos propios.

— ¿Se puede decir que en España el partido Podemos que lidera Pablo Iglesias ha abanderado el chavismo como forma de hacer política? 

— Si Podemos, por medio  de Iglesias y otros conocidos dirigentes, hicieron “aportes” teóricos y prácticos para que Chávez gobernase y se perpetuase, es obvio que comulga con esas ideas y que su bandera fue la misma de Chávez; esto es, alcanzar el  poder. Aunque hablando de España no creo que se atrevan a tener su propia revolución, pero sí es cierto que  tratarán de mantenerse en el poder a como dé lugar, sin importar los medios y  aun a riesgo de que el país se parta o se pierda soberanía. Un dirigente político que niegue la actual crisis humanitaria que sacude a Venezuela (agravada por cierto por el apagón masivo que ha agudizado la situación de hambre y el estado de salud de cientos de miles de venezolanos) como lo ha hecho Iglesias o el propio Errejón - no obstante el tardío arrepentimiento de este último - es capaz de negar que el sol existe o los pájaros vuelan.  No se puede hacer política de esa manera, riéndose de la gente en su cara. Y así es Maduro y así era también Chávez. @opinionadas