¿El auténtico negocio? Mi aldea

La aldea de Sona, este mes de julio, con su gran piedra central. Foto: Q. A.
Para forrarte, pero para forrarte de verdad, no hay como una aldea; ni lo dudes neniño.

Ni invertir en bolsa ni en petroleras ni historias; el negocio está en mi aldea.

¿El auténtico negocio? Mi aldea

Pues ahora resulta que sachar, cortar toxo o tirar de una vaca es Cultura; pues mira por donde, me han abierto los ojos y alguna dioptría. Si ya sabía yo que en mi aldea había un algo que no entendía muy bien qué pero que había algo. Y le daba y le daba vueltas y sabía que había, que había algo pero no caía y no caía… pues ahora lo tengo claro, pero clarísimo.

Y tan claro lo tengo que voy a dejarlo todo, pero cuando digo todo es todo, absolutamente todo, y me voy hacer empresario. ¿Y a qué me voy a dedicar? Pues a eso: a la cultura. Voy a poner una alfombra roja de terciopelo por toda la aldea, en los laterales unos cordones de terciopelo rojos sujetos cada dos metros por unos postecitos con borlas doradas, en plan Xunta de Galicia, pero con un euro, separados unos de otros unos dos metros, y ¡¡¡ Hala !!!… a vivir

¿Y de qué voy a vivir?. Pues muy sencillo; hago excursiones, se bajan de los autobuses chavales de todas las ciudades del mundo mundial, a unos setenta metros de la entrada de la aldea, les pongo a cada uno unos cascos en las orejas según el idioma y a conocer el intramundo.

Y así, con los casquillos en las orejillas, los chicos oirán con voz clara de huevo made in Iberia: «Por favor, se ruega silencio, apaguen los móviles y no hagan fotos. Acaban de llegar a Trancarantelo, un lugar en el que…. A la izquierda pueden ver a Dionisio con el sacho quitando patatas. Observen, observen ahora cómo se acerca a las lechugas y con esas curtidas manos coge una por la parte inferior y la arranca de un golpe seco; no tirando, no, sino de un golpe seco. Miren nuevamente que va a sacar otra y ahora con otra técnica ancestral, rebanando el tallo con un cuchillo. ¿Han visto?. Este proceso se lleva haciendo desde tiempo inmemorial, cuando… ».

Y así, a los tres metros otra parada. «Percátense a la derecha. Esa mujer con el gorro de paja se llama Maruja; lleva con ese caballo más de veinte años y en unos instantes observarán cómo le da agua. Por favor, por favor, júntense un poco más para que puedan apreciar todos con el máximo detalle como el animal, que repito se llama caballo, inclina la cabeza formando con el cuello un arco perfecto y sorbe el agua del cubo. Vean que las crines… ». Y mientras miran, unos carteles portados por guapas chicas que digan en varios idiomas «silencio», «silence», «schweigen», «خبأت قلبي في», «calla, carallo»

Tras unos minutos, cuando el cuadrúpedo se lo ha bebido todo, continúa la visita cultural: «Por favor, no se asusten, ese hombre que grita es Gelito. No se preocupen por lo que diga. Si escuchan por ejemplo ¡¡¡¡ cajoenros, qué marea de xenteeee !!!!, o ¡¡¡¡ arreostias, canto nenooo !!!!, no se alteren, son expresiones propias de los lugareños, que brotan espontáneamente y se retrotraen a una cultura milenaria que forma parte de….».

«Por favor, sigan a las indicaciones de las simpáticas azafatas, que ahora vamos a ver unos animales llamados vacas, de las que se obtiene un líquido conocido por leche». Y tras ir todos sin hacer ruido alguno por la alfombra roja…. «Estamos en la casa de la familia Caseto, un icono de la sociedad rural gallega. Ahora, Elena, cogerá las ubres del animal. Fíjense detenidamente en la posición del caldero y cómo la ubre la inclina de tal forma que haciendo unos movimientos acompasados sobre la mama en un ángulo de… ».

«¡¡¡ Ahhhhh !!!». «Silencio por favor, silencio por favor. Como decíamos, eso que acaban de ver es leche, y la leche es…. y la forma en que la familia Caseto la obtiene de la vaca se ha transmitido de generación en generación, siendo más de… ».

«Por favor sigan todos juntos sin separarse y se ruega el mayor silencio para no alterar las costumbres de estas personas y de la aldea, una sociedad que está catalogada en su conjunto como Patrimonio de la Humanidad. Esperamos que la visita haya sido de su agrado y que animen a otras personas a conocer este singular paraje. Aquí, a la derecha, se encuentra la casa del periodista, como observarán las ventanas están cerradas ya que no se encuentra en casa, lo cual suele ser habitual, pero pueden dejar aquí en ese cestillo un euro, que es el precio de la visita. También pueden, por un módico precio, llevarse unos pins que representan los típicos aperos de la branza de las gentes de la zona: el sacho, la azada, la fouciña, la guadaña, el jalleto, el raño o el rastrillo».

¿Que si estoy seguro de hacerme empresario?, vamos, mañana, pero mañana mismo compro la alfombra, joé que si la compro… aunque no sea de terciopelo.

¿El auténtico negocio? Mi aldea
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