El Ficcionario pregona las asombrosas propiedades curativas del vals

Danzantes de vals. Houspace
Danzantes de vals a la intemperie. / Houspace

Bailar un vals ayuda a mitigar el estrés, a reducir los niveles de ansiedad y a combatir la depresión; es, además, un modo divertido de mantenerse en forma y hasta puede convertirse en una poderosa arma de seducción.  

El Ficcionario pregona las asombrosas propiedades curativas del vals

No ha sido por experiencia propia -este Ficcionario nunca escondió su ineptitud para danzar al compás del tres por cuatro- como hemos sabido acerca de las virtudes terapéuticas del vals, pero una vez más, desde la imaginación, hemos recreado la realidad conectando dicho baile con los astros, poblando valles de criaturas y artefactos insólitos, hablando de fútbol en Bélgica y de toros en los Países Bajos.  

Valientín (San). Santo que, según la tradición, durante la persecución de los cristianos en tiempos del emperador romano Claudio II, arriesgaba valerosamente su vida para unir a las parejas de enamorados en sagrado matrimonio. Por ser una persona de baja estatura, en lugar de "valiente" se le terminó conociendo, de manera diminutivamente cariñosa, como "valientín"; lo que no evitó que, tras ser descubierto, fuera cobardemente decapitado.

vallena. 1. Monstruo marino, después de haberse tragado al travieso Pinocho y a su creador Gepetto. 2. Cetáceo que, acosado en la superficie, habita ahora en las zonas profundas de los valles de los mares.

vallesta. Máquina de guerra con la que las aldeas enemigas se lanzaban flechas pesadas o saetas de un valle a otro. A principios de los 70 todavía alcancé a conocer ese modo atávico de relación con los muchachos del pueblo vecino, cuyos habitantes tenían fama de ser muy presumidos: "El Castillo de Valverde se está muriendo de risa, de ver a los valverdanos con corbata y sin camisa", decía la copla. Nuestra inclinación bélica -sin duda alimentada por el imaginario colectivo- consistía en algo tan básico como asomarse de vez en cuando a los dominios ajenos y apedrearse. Luego tocaba, como es lógico, esperar la "visita". Como la efectividad de los lanzamientos era más bien nula por ambas partes (no recuerdo heridos de consideración en ningún bando), cabe interpretar que el mero hecho de arrojar los proyectiles cada cierto tiempo resultaba suficiente para descargar la agresividad y restaurar el equilibrio emocional, tanto personal como de grupo. Posteriormente, a alguien se le debió ocurrir la feliz idea de dirimir las rencillas disputando partidos de fútbol. Y de ahí, ya jóvenes y sin otra discusión que el penalti que no había sido, pasamos a compartir discotecas y bares en son de paz y amistad.

valleta. 1. Trapo utilizado para limpiar el terreno que queda entre dos montañas. 2. Paño usado para secar las lágrimas del valle, cuando el mundo es concebido como un valle de lágrimas.

valonazo. Habitante de la región belga de Valonia, de altura y peso considerables. Un pedazo de valón, aunque no hace falta que alcance la condición de esférico.

valonpié. Pie de un valón. En sí mismo el valonpié no es ningún deporte, pero permite a los valones poder chutar cuando juegan al fútbol.

valsámico. Dícese del vals capaz de aliviar un dolor o una pena. Queremos pensar que los valses nupciales no se encuadran dentro de esta categoría.

válsamo. Baile terapéutico de origen alemán, en compás de tres por cuatro y de ritmo vivo, que se aplica como remedio curativo para aliviar ciertos trastornos y heridas psíquicas. Se cree que el hecho de trazar en la pista un movimiento de rotación y traslación similar al que describen los astros en el espacio establece una conexión cósmica de efectos beneficiosos para la salud. Ha podido comprobarse, por ejemplo, entre personas anímicamente hundidas, que el Vals de las flores de Tchaikosky transmite una apasionada alegría de vivir. En general, cualquier válsamo ayuda a mitigar el estrés, a reducir los niveles de ansiedad y a combatir la depresión. Es, además, una divertida manera de mantenerse en forma, pues contribuye a reducir el exceso de grasa corporal, a mejorar la circulación de la sangre, a tonificar los músculos y a aumentar la elasticidad de las articulaciones. Y, por si esto fuera poco, hasta puede llegar a ser una poderosa arma de seducción. La cadencia musical de su ritmo promueve una acompasada exteriorización corporal que lo convierten en ideal para despertar la atracción sexual entre los componentes de la pareja, según reveló el mes pasado un estudio de la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra. No en vano, algunas formas de baile no son otra cosa que el equivalente sapiens al cortejo de las aves.

valsero. Persona encargada de componer un vals. Tres de los más importantes valseros fueron Federico Chopin, Piotr Ilich Tchaikovsky y Johan Strauss (hijo).

valuarte. Fortaleza que inspira arte y valor.

vanal. Se dice de algo hecho en vano.

vanalizar. 1. Analizar de manera infructuosa; no porque el análisis sea incorrecto (esté mal planteado o conduzca a conclusiones erróneas), sino porque quien lo recibe no es capaz de sacar provecho. 2. Estudiar minuciosamente un escrito u obra que se revela falto de sustancia o entidad.

vanana. En Latinoamérica, especie de plátano -aunque de apariencia más grande y verdosa- que apenas tiene fruto, estando su contenido prácticamente hueco y vacío.

vanderillero. En los Países Bajos, nombre que durante el dominio español recibía el torero que en los espectáculos taurinos realizaba la suerte de banderillas. Como los habitantes de estos territorios no tenían apellidos, acostumbraban a identificarse y a identificar a los otros por su lugar de residencia, procedencia familiar o, como en este caso, por su profesión. Ocurrió en el siglo XVI, durante el imperio de Carlos V y su hijo Felipe II. En este tiempo, y aunque al principio fueran percibidas como manifestaciones un tanto exóticas, algunas expresiones típicas de la cultura española como el flamenco y los toros lograron, si no una presencia asentada, sí al menos abrirse paso entre las aficiones de los neerlandeses, hasta que el éxito de la Reforma protestante llevó al muy católico Felipe II a emprender una implacable persecución religiosa que, junto a otras decisiones que buscaban centralizar el gobierno, convirtieron en impopular y antipático todo lo español. Incluida la fiesta de los toros. La revuelta inicial desatada se prolongó en la Guerra de los 80 años y dio paso, finalmente, a la independencia de la región. Hoy en día, la presencia de vanderilleros en Holanda únicamente queda testimoniada por un escaso número de personas que en su tarjeta de identidad o pasaporte siguen portando tan inconfundible apellido, descendientes de aquellos aventureros hispanos que, también en los improvisados ruedos, consiguieron poner una pica en Flandes.

Vanexa. Nombre cuyo significado literal es el de ir unida a otra persona más grande o importante. El nombre que una madre feminista jamás pondría a su hija.

vaqueteado. Golpeado reiteradamente por una vaca. Tanto como para necesitar después, cuando menos, varias sesiones de vals. @mundiario

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