Francisco Borja: "El elemento más importante de nuestro ojo es la retina"

Francisco Borja Navas. / Mundiario
Francisco Borja Navas. / Mundiario

Gracias a los elementos que componen el ojo somos capaces de percibir, resolver e integrar cada una de las imágenes que percibimos, obteniendo así una imagen nítida.

Francisco Borja: "El elemento más importante de nuestro ojo es la retina"

Gracias a los elementos que componen el ojo somos capaces de percibir, resolver e integrar cada una de las imágenes que percibimos, obteniendo así una imagen nítida.

 

El profesor Francisco Borja Navas, diplomado en Óptica y Optometría por la UCM (2002), experto en Optometría Clínica por la UEM (2005) y Máster en Optometría y Ciencias de la Visión por la UCM (2008) y miembro del departamento de Óptica y Optometría de la Universidad Europea de Madrid, es especialista en optometría pediátrica, visión binocular y terapia visual,  con publicaciones en diversos congresos en formato póster y coautor de publicaciones escritas, además de miembro del grupo de investigación SVAS (Sports And Visual Skills), desde noviembre de 2012. Participó en un proyecto de investigación en optometría deportiva junto con la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y Deporte. En esta entrevista nos acerca a conocer un poco más nuestro sistema visual.

- ¿Cómo funciona nuestro ojo?

El ojo es una estructura relativamente compleja. Gracias a los distintos elementos que lo componen, y con la ayuda de la corteza visual, situada en la parte posterior del cerebro, somos capaces de percibir, resolver e integrar cada una de las imágenes que percibe cada ojo, obteniendo así una imagen nítida y simple. Hay distintas partes del ojo que deberíamos destacar. La primera de ellas es la córnea. Es una capa transparente y avascular, la primera de las capas que atraviesa la luz en su camino dentro del ojo. Supone uno de los elementos más importantes en cuando a los error refractivos o de graduación que presentan los pacientes. Es por esto que, la mayor parte de las técnicas de cirugía refractiva que actualmente se utilizan son cirugías de superficie que se aplican sobre esta capa. Otro elemento a destacar es el cristalino; esa pequeña lente que tenemos dentro del ojo es la responsable de que seamos capaces de poder ver bien, nítido, a distintas distancias, ya que es una estructura flexible que es capaz de cambiar su forma para darle al ojo la capacidad necesaria para enfocar. Este mecanismo se conoce como acomodación y con el paso de los años se va perdiendo, aparece la denominada presbicia o vista cansada, por lo que a partir de los cuarenta años todos necesitaremos la ayuda de una gafa para poder ver bien las cosas en visión próxima.

- ¿Y el elemento clave?

- El elemento más importante de nuestro ojo, el responsable de la recepción de la luz y de la transmisión de esa señal nerviosa y de toda esa información al cerebro, es la retina. Para que nos hagamos una idea de la complejidad de esta capa, a su vez está constituida por otras 9 pequeñas capas, cada una de ellas con su función y todas relacionadas entre sí para poder transmitir toda la información. La zona más importante de visión, donde se encuentra la mayor concentración de células que se encargan de este proceso es la fóvea, localizada en la mácula. Cualquier alteración que suframos en esa zona, como una degeneración macular asociada a la edad, va a repercutir en las capacidades visuales de los pacientes.
 
- Cuando tenemos un problema de visión nos hablan de miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia. ¿Podría aclararnos en qué consisten?
 
- La verdad que está pregunta es “lo más fácil de responder” pero en ocasiones, para los pacientes, es “lo más difícil de entender”. Para que entendamos mejor esto tenemos que saber que la imagen de un objeto cualquiera siempre tiene que localizarse dentro del ojo en la fóvea para que pueda ser vista correctamente; solo así conseguiremos ver un objeto nítido, aunque esto es relativamente más complejo. Tanto la córnea como el cristalino son responsables de, gracias a sus capacidades refractivas, focalizar dicha imagen en ese punto de la retina. Si por la razón que sea esto no ocurre, el paciente comenzará a ver borroso y tendremos un defecto refractivo o graduación.

- ¿El miope?

- El paciente miope es aquel que tiene una mala visión de lejos. La miopía está asociada a varios factores, como a un excesivo tamaño del ojo o a una potencia más alta de lo normal. Debido a esto, la imagen de un objeto no cae en la fóvea, sino que cae en una zona por delante de la misma. Aunque el paciente active diversos mecanismos visuales, es incapaz de mover esa imagen a la fóvea y continua viendo borroso. Por la contra, los pacientes miopes son pacientes que ven bien en visión próxima, por lo que en algunos casos es aconsejable no utilizar la gafa que compensa dicha miopía para leer. Los pacientes miopes tienen que ponerse la gafa para ver bien en visión lejana, como por ejemplo conducir, ver televisión, cine, jugar determinados deportes, etcétera.

- ¿El hipermétrope?

- El paciente hipermétrope es un paciente más complejo. Siempre se ha dicho que el paciente hipermétrope es aquel que no ve bien de cerca, independientemente de la edad del mismo. Esto puede generar confusión… Para que nos entendamos mejor, la hipermetropía está asociada a ojos más pequeños de lo normal o a ojos menos potentes, por lo que, cuando la imagen de un objeto tiene que focalizarse en la fóvea no lo consigue y cae en un punto por detrás de la misma, más alejado. Pero… ¿Qué ocurre en este momento? El ojo, gracias al cristalino, como hemos dicho anteriormente, puede cambiar su potencia, aumentándola o disminuyendo en función de si necesitamos enfocar en visión próxima o visión lejana respectivamente. El paciente hipermétrope, para compensar esa borrosidad, acomoda y gana potencia para ver bien de lejos. Pero esto tiene una consecuencia… en visión próxima tiene que mantener el esfuerzo que está haciendo para ver bien en lejos y sumarle a ese esfuerzo el cambio que necesita para ver bien en cerca. Es por esto que, si el valor de la hipermetropía es elevado, el paciente hipermétrope no consigue ver bien en cerca. Con el paso de los años esta capacidad de enfocar se va perdiendo y el paciente hipermétrope es incapaz de ver bien tanto en lejos como en cerca.

- Nos queda el asigmatismo...

- En cuanto al astigmatismo a mí me gusta decirle a los pacientes que es “un factor de forma que todos tenemos”. Si nos imaginamos un balón de futbol o una bola de billar nos viene a la cabeza un elemento esférico, es decir, que tiene la misma curvatura en todos sus puntos. En cambio, un balón de rugby no es esférico… Pues esto mismo le ocurre a dos de las estructuras que hemos hablado antes… La córnea y el cristalino. Esa diferencia de curvatura en diferentes zonas hace que la imagen no se vea del todo nítida o incluso pueda verse distorsionada o doble, en función del valor del astigmatismo. Normalmente todos tenemos astigmatismo, pero son valores tan bajos que se consideran fisiológicos y no son necesarios de compensar. Cuando va acompañado de miopía o de hipermetropía, en función del valor del mismo, nos tenemos que plantear la compensación en las gafas o lentes de contacto.
 
- La graduación de la vista es importantísima para poder ver mejor y así tener una buena calidad de vida. ¿Qué riesgos podría conllevar una graduación errónea o mal realizada?
 
- Nuestro sistema visual tiene que estar relajado para poder trabajar en condiciones óptimas. Para poder realizar una buena refracción o graduación tenemos que ser capaces de controlar bien las capacidades que el paciente está poniendo en juego en ese momento, ya que nos pueden llevar a un error de graduación importante. Una graduación mal realizada puede suponer un trabajo excesivo por parte de los ojos. Cuando estamos manteniendo durante mucho tiempo es exceso de trabajo pueden ocurrir varias cosas, como por ejemplo que el sistema visual acabe adaptándose a ese error de graduación o que el sistema visual empiece a quejarse y no encontrase cómodo, por lo que no va a poder estar con un rendimiento óptimo. Esto nos puede ocurrir con todos los pacientes que nos encontremos. Es muy frecuente encontrarse en las revisiones a pacientes miopes que llevan más graduación de lo necesario o a pacientes hipermétropes que llevan menos. Siempre tenemos que tener como premisa que tenemos que prescribir aquella graduación que haga que nuestros pacientes vean bien, se encuentren cómodos, sin que se activen otros mecanismos de compensación, como por ejemplo la acomodación.
 
- Actualmente se están realizando estudios en Baja Visión? ¿Qué expectativas tiene este campo desde el punto de vista científico?

- La baja visión es un área de la optometría que se encarga de dar solución a aquellos pacientes que tienen agudezas visuales muy bajas o campos visuales muy reducidos. Es una especialidad compleja, ya que necesita por parte del optometrista ser un experto en patología y en determinadas ayudas ópticas no convencionales que permiten al paciente realizar sus tareas de la vida diaria, como el uso de lupas, telescopios, microscopios u otros elementos. Cada vez hay más estudios relacionados con la implantación de células madre, terapias farmacológicas o implantación de tecnología con el fin de que estos pacientes pueden realizar su día a día sin problemas, pero no podemos olvidar que muchos de ellos son pacientes con patologías oculares tan graves como la degeneración macular asociada a la edad, glaucoma, retinopatía diabética o retinosis pigmentaria, por lo que en muchas ocasiones estamos tratando de ayudar a determinados pacientes que sufren un proceso degenerativo de avance inesperado y que hasta que no se consiga frenar la patología de base por completo no vamos a conseguir que estos pacientes tengan una vida “normal”, dentro de sus capacidades. Mientras tanto, todo lo que podamos realizar por ayudar a este tipo de pacientes con ayudas ópticas no convencionales será una labor increíble.
 
- ¿Qué es la terapia visual? Usted como especialista de esta terapia en niños,  ¿a qué edad recomienda comenzarla?

- La terapia visual es otro de los campos más complejo de la optometría. Consiste en la realización de una serie de ejercicios con el fin de potenciar aquellas habilidades visuales que el paciente presenta más reducidas con el fin de poder mantener una visión cómoda y confortable. La terapia visual requiere que el optometrista sea consciente de todas las habilidades visuales que el sistema visual es capaz de poner en juego en determinado momento. Además tiene que saber qué efecto tiene determinada acción sobre esas habilidades, así como controlar la repercusión de los cambios que puede estar generando. La terapia visual estaba enfocada a la población pediátrica, pero cada vez son más los adultos que tenemos en las consultas con problemas binoculares o acomodativos y que nos piden ayuda para solucionarlos. Tenemos que dar las gracias a otros profesionales, como oftalmólogos, psicólogos, psicopedagogos o profesores, ya que cada vez están más sensibilizados con la importancia de los problemas de visión y el aprendizaje, y con el éxito de la terapia visual ante la rehabilitación de determinadas alteraciones binoculares y estrábicas.

- Qué pasa con el ojo vago?

- Trabajamos con niños que desvían un ojo o que tienen un ojo vago y ven más por un ojo que por otro, adolescentes que tienen dolores de cabeza después del trabajo en visión próxima, pacientes que tienen imagen doble cuando se encuentran cansados, niños con problemas de aprendizaje… Estos son algunos de los retos de la terapia visual. Muchas veces nos llegan a la consulta padres que nos dicen “pero si mi hijo no lleva gafas como puede tener estos problemas”… No todo en este campo está relacionado o no con el uso de una gafa o lentes de contacto, que es la imagen rápida que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de óptica. Cuando pensamos en la optometría sabemos que hay muchas alteraciones del sistema visual que pueden aparecer o dar síntomas en un momento determinado, y que no se solucionan con el uso de una gafa. Así como tampoco podemos olvidar que en algunas de estas alteraciones vamos a necesitar la ayuda de un oftalmólogo para descartar otros problemas más importantes. Desde luego, realizar terapia visual requiere una formación especial y unas competencias diferentes a las de cualquier optometrista, ya que muchas veces nos tenemos que meter en la piel de nuestros pacientes, empatizar con ellos, jugar con ellos, frustrarnos con ellos… Sentir como los ejercicios que les estamos haciendo son tan importantes que, sin ellos, no podrán tener una visión confortable y tendrán limitaciones en su vida cotidiana.
 
- Referente a las lentillas, ¿mito o realidad el que no dejen respirar al ojo?

- Realidad o mito… buena pregunta… No podemos olvidar nunca, como le decimos a los alumnos muchas veces e incluso a algunos pacientes, que las lentes de contacto no dejan de ser un trozo de plástico puesto delante de una de las estructuras del ojo. Claro está… es un plástico especial. Los materiales de las lentes de contacto han ido evolucionando con el paso de los años, siendo cada vez más compatibles con las estructuras oculares e interfiriendo menos en los procesos fisiológicos del ojo. Estos materiales hacen que el aporte de oxigeno necesario para las estructuras oculares sea máximo, por lo que el uso de las lentes de contacto no va a impedir que nuestro ojo “deje de respirar”. Con las lentes de contacto blandas, el ojo va a recibir el oxígeno que pasa a través del material sin problema, y con las lentes de contacto semirrígidas o permeables a los gases contamos con la película lagrimal como gran aliado para este proceso. Un paciente puede disfrutar del uso de sus lentes de contacto cada vez más tiempo, gracias a los diferentes materiales que han aparecido con el paso de los años. Pero no podemos abusar del uso de las mismas, ya que es en esos casos cuando empiezan a aparecer signos de un mal uso de las lentes y nos pueden generar determinadas complicaciones que harían que el uso de las lentes de contacto estuviera contraindicado.

"Siempre bajo la supervisión de especialistas"
En el mercado nos ofertan gran cantidad de lentillas más blandas, más duras... Habamos con Francisco Borja Navas, miembro del departamento de Óptica y Optometría de la Universidad Europea de Madrid.
- ¿En qué nos podríamos basar para elegir el material más idóneo para nuestros ojos?
- En el mercado de las lentes de contacto tenemos un gran abanico de soluciones para todos los pacientes, pero tenemos que tener cuidado… El paciente no decide que lente es la mejor por sí mismo, sino que el paciente va a estar bajo la atención de un optometrista – contactólogo que será el profesional que decida qué tipo de lente es la más apropiada, tanto en material como en diseño. Gracias a los avances de las lentes de contacto podemos adaptarlas en pacientes con alteraciones lagrimales, determinadas patologías corneales, pacientes intervenidos de cirugía refractiva… Cada paciente va a tener unas necesidades diferentes y, en función de los parámetros que estudiamos en las adaptaciones consideraremos la adaptación de un tipo de lente de contacto u otro. Siempre será el profesional el que decida que lente poner, así como de decidir si el paciente es apto o no para la adaptación del lentes de contacto. Cada vez son más las páginas en internet en las que los pacientes pueden adquirir gafas y lentes de contacto. Esto no solo atenta contra nuestra profesión, sino que en el caso de las lentes de contacto, atenta contra la salud del paciente, ya que una lente de contacto mal adaptada puede generar determinas complicaciones con consecuencias muy graves para los ojos de los pacientes. Tenemos que ponernos siempre bajo la supervisión de especialistas.

 

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