Significados inéditos

Las apisonadoras como metáfora del conocimiento en Kant

Una apisonadora, suspendida en el aire, se aproxima a una flor.  Carlos Alberto Peña
Una apisonadora, suspendida en el aire, se aproxima a una flor. / Carlos Alberto Peña

Las abejas extraen su material de las flores del jardín y del campo, pero las transforman y digieren con su propio poder. De este modo conoce nuestra mente, según el apriorismo kantiano.

Las apisonadoras como metáfora del conocimiento en Kant

¿Alguien vio a una apisonadora volar? ¿O al dios Apolo lanzar rayos y truenos?  ¿O quizá a un navajero, falto de aptitudes innatas, demandar un cursillo de aprendizaje? Estas son algunas de las cuestiones sobre las que los Significados inéditos de hoy se pronuncian, aunque el lector siempre podrá apelar la sentencia.

apelar. (de apelar + pela). Recurrir al dinero para dirimir o favorecer el desenlace de una cuestión. Los sobornos son una forma normalizada de apelación, a pesar de su condición generalmente ilegal o inmoral. 

apelmazar1. (de a + pelma + mazar). Arrearle a un pelma con una maza.

apelmazar2. (de apelmazar + Apel). Aplastar la idea de Apel (compartida por Habermas) de que los conflictos de intereses se resuelvan mediante diálogos que busquen el consenso de todas las partes afectadas. Para que no sea necesario apelar. O recurrir a las armas.

aperturismo. (de aperturismo + turismo). Actitud de los dirigentes de un país, tradicionalmente aislado, favorable a que personas extranjeras viajen a él por placer.

apestado. (de apestado + estado). Dícese del Estado afectado por la peste.

apisonar. (del pref. api-, abeja, + sonar). Emitir las abejas los zumbidos que le son propios. Las abejas, cuando baten sus alas, se comportan como auténticas apisonadoras. Es cierto que el sonido varía dependiendo de la situación. Una abeja que se desplaza buscando néctar mueve las alas más rápido que otra que regresa a la colmena ya cargada, cuya velocidad es, lógicamente, menor. Por otro lado, cuantos más individuos muevan sus alas, más potente será el sonido, hasta el punto de que no es difícil detectar una nueva colonia en las proximidades si se tienen los oídos bien abiertos. Algo que ni siquiera es necesario si te encuentras con una colmena agresiva, cuyo zumbido ya es de por sí muy intenso y amenazador. Curiosamente, la actividad melífera de las abejas le sirvió a Francis Bacon para ilustrar la idea central de la teoría del conocimiento de Kant, quien pretendía superar la tradicional confrontación entre el empirismo y el racionalismo. Bacon decía que para los empiristas el conocimiento requería de una actividad semejante a la de las hormigas: la mente es como el hormiguero en el que sólo hay lo que se trae de fuera; para los dogmáticos racionalistas, en cambio, la mente actuaría como hacen las arañas: todo lo que tejen lo sacan de sí mismas. ¿Cabe una postura intermedia? Bacon pensaba que sí, la de las abejas, que extraen su material de las flores del jardín y del campo, pero las transforman y digieren, produciendo la miel, con su propio poder. De este modo, despertada ya de su sueño dogmático, actuaría la mente a la hora de elaborar el conocimiento, según el apriorismo de Kant.

aplacar. (de aplacar + placa). En la vida social, mitigar los ánimos de un vecindario enojado y reivindicativo colocando una placa de carácter conmemorativo en algún lugar público.

aplaudir. (de aplaudir + laúd). Ovacionar con palmas y el acompañamiento de un laúd.

aplatanado. (de a + plata + nado). Dícese del nadador que, consciente de su imposibilidad de quedar primero en unos campeonatos, se conforma con competir por el segundo puesto.

aplazar. (de aplazar + plaza). Diferir en el tiempo la construcción de una plaza.

apología. (de Apolo + logía, tratado o estudio). Tratado de Apolo, dios de la mitología clásica que personifica la luz, las artes y la adivinación, pero del cual también desconocemos otras facetas más estridentes.

apoltronar. (de Apolo + tronar). Producir Apolo truenos y relámpagos. Facultad heredada de su padre, Zeus.

apóstata. (de apóstata + apostar). Persona que reniega de las apuestas por haber perdido su fe en ellas. Y, previamente, quizá también su dinero.

aprehender. (de aprender + hender). Adquirir conocimientos respecto de cómo se hace una hendidura. Aprehender es la tarea principal de un navajero.

apremiar. (de apremiar + premio). Meter prisa a alguien para que otorgue un premio o conceda una recompensa. Muchos padres, sucumbiendo al apremio de sus hijos -niños hiperregalados acostumbrados a dar la lata con tal de conseguir sus caprichos-, desaprovechan las interesantes posibilidades de aprendizaje que ofrece la teoría del refuerzo cuando, poniendo el carro delante de los bueyes, ceden al chantaje y, al margen de que lo merezcan o no, siempre terminan por darles lo que quieren.

arañazo. (de arañazo + araña). Señal que deja en la piel la picadura o mordedura de una araña. De una araña que también quiere hacernos probar, como antídoto empirista a los desvaríos de nuestra razón, el veneno que saca de sí misma. @mundiario

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