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Antes de ser famosos: Esperanza Gómez, la latina más deseada del porno

Esta colombiana de nacimiento empezó su carrera en esta industria tras una lamentable experiencia con uno de los amigos de su padre.

Antes de ser famosos: Esperanza Gómez, la latina más deseada del porno
Esperanza Gómez, actriz pornográfica colombiana.
Esperanza Gómez, actriz pornográfica colombiana.

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

Antes de ser famosos es una serie exclusiva de MUNDIARIO en la que se estudia y conoce la vida de importantes celebridades antes de saltar a la fama. Por esta serie han pasado narcotraficantes, estrellas porno, bizarros artistas de Youtube, entre otros. Esta nueva entrega está dedicada a la estrella latinoamericana porno más exitosa del mundo: Esperanza Gómez

Biografía

Esperanza Gómez nació el 13 de mayo de 1983 en Caldas, Colombia, específicamente en el departamento de Belalcázar. Es la menor de ocho hermanas y un hermano. Su educación la desarrolló en el seno de una familia de fuertes convicciones católicas y conservadoras. Tanto así que su madre la crió convenciéndola de que el cuerpo humano no es para ser mostrado, por lo que debía estar siempre cubierta, así como evitar tener pensamientos pecaminosos. Su padre no era tan estricto en temas religiosos pero sí en lo demás, como la disciplina y las tareas de la casa, las cuales siempre caían en Esperanza y sus hermanas.

Así, ella creció totalmente cubierta y sin compañía. Sus padres le prohibían a ella y sus hermanas salir con hombres, no se diga llevarlos a casa, y no podían vestirse con prendas cortas o reveladoras. Entonces, ¿cómo pudo alguien en un hogar así empezar a tener pensamientos contrarios a los que sus padres le inculcaron?

Un día, mientras limpiaba su casa, llegó al cuarto de su hermano y levantó el colchón de su cama. Al hacer esto, vio una revista Penthouse, en la que obviamente aparecía una modelo desnuda en la portada. A sus 13 años, Esperanza había descubierto por primera vez la desnudez del cuerpo femenino. Aquel primer contacto le sorprendió porque, al revisar la revista, no encontró ninguna de las señas de maldad que sus padres le habían asegurado que tenía el cuerpo femenino desnudo.

Con su mentalidad empezando a cambiar, de cualquier forma no podía salir para nada. Su padre le aseguraba, al igual que a sus hermanas, que él se encargaba de la casa y que no era necesario buscar trabajo. A Esperanza y su hermana pequeña no les gustó esta idea y empezaron a buscar trabajo a escondidas.

La experiencia que la cambió

El primer trabajo de ambas fue como empleadas en un almacén. El empleo les fue otorgado por un amigo de su papá. Era una experiencia nueva para las hermanas, pero también fue la que la cambió para siempre.

Un día antes de su cumpleaños número 15, el hombre que las había contratado, que tenía unos 50 años, encerró a su hermana embarazada en una bodega. Posteriormente, intentó acercársele y seducirla. Esperanza obviamente lo rechaza y el tipo, en un ataque de violencia y misoginia, la golpea y la viola en la misma tienda. Esto obviamente la dejó traumada, pero lo cierto es que no se atrevía a contarle a sus padres. Esperanza había sido criada con la idea de que la dignidad de una mujer está en su virginidad y, al haberla perdido a la fuerza, sabía que sus padres no la perdonarían.

Tiempo después de esto, y tras haberlo guardado en secreto por años, se mudó a Cali con su hermana. Aquí conoció a un hombre que le cambiaría el concepto que tenía de éstos. Este hombre la convenció de ir a terapia para tratar los traumas que le quedaron después de haber sido abusada. Ambos formaron pareja durante nueve años.

En Cali obtuvo también un empleo como modelo de lencería, algo que hizo estallar a su padre. Cuenta Esperanza que la ira de su padre era tal, que dejó de hablarle durante todo un año. Luego, la revista Playboy se puso en contacto con ella para ofrecerle posar para su portada, algo a lo que ella inicialmente se mostró reticente. Habló con su papá sobre esto y él, en un giro inesperado, accedió a apoyarla.

Entrada a la pornografía

Posó para Playboy en 2005 y ella asegura que así cumplió una de sus grandes fantasías. Fue esto también la que la empezó a impulsar hacia una carrera pornográfica. Una de las fantasías de su esposo siempre había sido estar con una actriz porno y la de ella era grabar un vídeo para esta industria, por lo que ambos decidieron matar dos pájaros de un solo tiro.

Inician así una especie de improvisada agencia de representantes. Entre ambos hicieron sesiones de fotos para enviar su material a productoras estadounidenses. Es el mismo marido el que se encarga de ir de puerta en puerta hasta encontrarla a Esperanza un trabajo en la industria.

Uno de los primeros obstáculos que se cruzó fue el idioma. Las agencias le dijeron que no hablaba inglés lo suficientemente bien, por lo que tuvo que tomar clases para aprender a hablarlo fluidamente. Tras cuatro meses tomando cursos intensivos de inglés en Colombia, toman nuevamente sus maletas para ir a probar suerte otra vez en Estados Unidos. Y atinaron.

Entró a una productora en Miami, Florida, donde hizo sus primeras escenas. Su personalidad introvertida la obstaculizó al inicio, pero conforme fue agarrando experiencia fue mejorando notablemente. Eso sí, vale mencionar que el matrimonio era estable económicamente hablando, por lo que esto lo hacía por el puro placer de cumplir las fantasías el uno del otro.

A partir de ahí, la historia ya no se detuvo. Esperanza fue subiendo rápidamente en la industria, llegando a ser una de las actrices latinas más cotizadas. Así fue su historia, antes de ser famosa. @mundiario