Amores perros y los amores de Ikea: amores de Navidad

Enamorados. / Stage One
Enamorados. / Stage One

Cuando comienza enero nos damos cuenta de cuántas palabras de amor se han ofrecido y regalado los enamorados. Unas historias tan pasionales que dejarían en segundo plano a las de nuestros famosos personajes, Abelardo y Eloísa, conocidos por sus escandalosos amores.

Amores perros y los amores de Ikea: amores de Navidad

"Tú sabes, amado mío -y todos saben también- lo mucho que he perdido al perderte a ti. Y cómo la mala fortuna -valiéndose de la mayor y por todos conocida traición- me robó mi mismo ser al hurtarme de ti."

Fragmento de Historia de mis calamidades. Carta de amor de Eloisa a Abelardo.

Comienzo esta parte con un fragmento del dolor que sienten estos dos personajes históricos (aunque menos conocidos por sus facetas intelectuales) para introducir a mi lector en lo que son las "pasteladas" navideñas de los amantes en estos meses gélidos. Lamento profundamente tener que ser yo la que os diga que al final todos son pequeñas falacias de nuestra sociedad, movida por el marketing y el consumismo. 

Pero no os culpo. Todos hemos visto aquel anuncio de Nescafé en el que se comparte desayuno con la pareja perfecta de dientes perfectos y cuerpo de modelo de Armani. Todos hemos contemplado la publicidad de los perfumes, en la que los actores viajan a playas paradisíacas y las discusiones por quién quita los polvorones de la mesa o quién acaba fregando los vasos de los cubatas, no existen.

Los "amores de Ikea" como los llamo, son aquellos que los Spot  comparten, acompañados de una galería de personajes británicos con gesto smiling all time. Y no, no somos esos ni lo seremos, los seres humanos de a pie tenemos "amores perros", donde la relación se va consolidando con pequeños abrazos, ajustes económicos y un brasero/estufa de por medio. Este tipo de amores es el del ciudadano medio que se esfuerza por salir adelante mientras huye de la gripe estacional y de la cuesta de enero. 

El amor romántico medieval está muy bien como utopía emocional de nuestra modernidad o como postureo de unos filólogos que nos resistimos a la asfixiante regla actual, esto es, los que mostramos un producto que renuncia al consumismo. Por lo demás, no se puede mantener, pues nuestro enclaustramiento laboral nos impide crecer y conocer a otros. ¡Ojo!, soy consciente de que hemos creado redes sociales y un modus vivendi online, no obstante el caldo del cultivo se encuentra posicionado en una debilitada relación de dos a favor de un individualismo frecuente, capaz de amar, pero sin tiempo de entrega o demostración.

De este modo, la Navidad es el mes fugaz del enamoramiento porque se alcanza el conocido fenómenos de carácter masivo "tu y yo siempre". Ya, hasta que topamos con los horarios de enero, la fuerza separatista de la realidad cotidiana y las oposiciones que nunca llegan. El amor, señores, existe, pero dosificado y hay que disfrutarlo cuando seamos conscientes de su real y contradictoria caracterización: emotivo, eufórico, inseguro, rutinario, inestable, revolucionario, simbólico, sexual, poderoso, ciego, pasional y efímero.

Amores perros y los amores de Ikea: amores de Navidad
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