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MUNDIARIO

Como amante de los perros, la historia de Hachiko no deja de emocionarme

Un perro que se hizo famoso por protagonizar una historia asombrosa, increíble, tan real como triste, una lección de fidelidad a su dueño premiada con un reconocimiento generalizado.

Como amante de los perros, la historia de Hachiko no deja de emocionarme
De la película Hachiko A Dog's Story.
De la película Hachiko A Dog's Story.

En su relación con la raza humana, si hay un animal fiel, leal y amigo ese es el perro. Más allá de lo que alcanza la memoria las personas hemos desarrollado un vínculo especial con los perros y viceversa. La percepción de este vínculo, al igual que los colores que nosotros vemos en toda su gama y los perros en blanco y negro, es distinta según para quién. Que el perro es el mejor amigo del hombre lo decimos nosotros, en cambio ellos nos ven como miembros de su grupo.

Entre todas las razas de perros algunas destacan por su lealtad inquebrantable. Como sucede con la Akita, una raza originaria de Japón, un perro grande y potente con apariencia noble e intimidante que, en otros tiempos, fue utilizado para proteger a la nobleza feudal del Japón por ser un animal que no conoce el miedo. Lo cual no impide que, cuando está debidamente socializado, sea un perro cariñoso, respetuoso, juguetón y divertido.

Y dentro de esta raza hay algún ejemplo increíble como el de Hachiko, un perro que acompañaba a su dueño a la estación de tren todos los días y lo esperaba cuando regresaba a casa del trabajo, espera que se ha repetido a la misma hora todos los días durante nueve años después del repentino fallecimiento de su amo. Una adaptación de esta historia fue llevada al cine en una emotiva película protagonizada por Richard Gere. El verdadero Hachiko vivió en Japón de 1923 a 1935, como leal compañero del profesor de universidad Ueno, incluso después de fallecer éste de un infarto en 1925. Desde entonces y hasta su muerte Hachiko esperó a diario el tren de las cinco de la tarde en la estación de Shibuya en el que nunca más regresó su dueño. Como tributo a esta fidelidad en la misma estación se ha levantado una estatua de bronce en su honor.