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MUNDIARIO

El Ficcionario deplora, entre alineaciones y goles, la perfecta alienación del ocio

El espectáculo del fútbol, que la industria de las televisiones ha diseminado a propósito por todos los días de la semana y a todas horas, se ha convertido para millones de personas en una de sus principales cavernas.

El Ficcionario deplora, entre alineaciones y goles, la perfecta alienación del ocio
Ojo cubierto con una lentilla con la forma de un balón de fútbol. / Boris Roessler/EFE
Ojo cubierto con una lentilla con la forma de un balón de fútbol. / Boris Roessler/EFE

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Luis Calero

Luis Calero

El autor, LUIS CALERO, es colaborador de MUNDIARIO, donde mantiene la sección El Ficcionario Ortográfico. Es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Salamanca. Profesor de filosofía, ha publicado Catecismo pedagógico (Ed. Aguaclara, 1999), Ficcionario (Ed. Aguaclara, 2006) y Absurdo literal (Ed. Neopàtria, 2015). @mundiario

Llega esta edición del Ficcionario proyectando nuevas deformaciones del lenguaje sobre la realidad que, con insólita adecuación, permiten expresar esta vez los deseos carcelarios de un famoso narcotraficante, las inconfesables aspiraciones publicitarias de una marca de coches, la primera manera de personalizar un robo o la expresión más lograda del tiempo libre enajenado. Y, entre medias, un recuerdo emocionado para Tito.

thueste. Circunstancia de ponerse morena o curtida la piel del cuerpo de los miembros de un ejército o tropa en campaña.

thundir. Bajar el ánimo de alguien a base de golpes, palos o azotes.

trhucha. Pequeño recipiente con forma de trucha que tiene una pequeña hendidura para guardar el dinero con el fin de ahorrar.

trhuyo. Cárcel o calabozo del que me escapo. Es donde querría ingresar el narcotraficante Joaquín "Chapo" Guzmán, condenado a cadena perpetua en Estados Unidos y con experiencia previa en fugas de prisiones de máxima seguridad (lo hizo en dos ocasiones en México). Para evitarlo ahora, las autoridades norteamericanas planean trasladarlo a una cárcel rodeada de montañas en el desierto de Colorado, la ADX Florence, un penal de donde, se asegura, es imposible fugarse. Conocida como el "Alcatraz de las Montañas Rocosas", los prisioneros más peligrosos están confinados 22 horas y media al día en una celda de hormigón y acero de 2,1 por 3,6 metros, de la que sólo pueden salir con grilletes en pies y manos. Nadie ha conseguido fugarse hasta ahora. Veremos si lo puede el Chapo.

trival. Dícese del IVA que se aplica a una determinada tribu. Cuando los miembros son pocos se les permite el tipo reducido.

trobar. Hacer versos en ciertos establecimientos públicos donde se sirven bebidas y aperitivos. Hasta hace un par de años, cuando cerró sus puertas, el bar Diablos Azules del madrileño barrio de Malasaña organizaba Jam Sessions de poesía, espectáculos de improvisación en que los escritores recitaban sus poemas.

trogoldita. Se aplica al hombre corriente que habita en el fútbol y sólo para el fútbol. Decimos "corriente", desde luego, no en el sentido de que corra, porque los partidos los ve cómodamente instalado en el sofá frente a una gran pantalla de televisión o, en todo caso, en el asiento del estadio. Ni tampoco en el sentido de que ría con otros, porque a veces su equipo pierde y ese mismo hombre eufórico que salta de alegría en la victoria, ahora blasfema, se encoge y enfada. El espectáculo del fútbol, que -con la interesada complicidad de los clubes- la industria de las televisiones ha diseminado a propósito por todos los días de la semana y a todas horas, se ha convertido para millones de personas en todo el mundo en una de sus principales cavernas. Principalmente, porque se adueña de gran parte de su tiempo libre y, sin aportar a la vida más que pasajeras emociones primarias -utilizadas de paso para instrumentalizar la ilusión y descargar el malestar y la agresividad sin peligro de que los fundamentos y estabilidad del sistema puedan verse conmovidos-, se erige en el motivo principal en torno al que gira su existencia. Entre alineaciones y goles, la perfecta alienación del ocio: su completa futbolización. El tiempo libre, a base de pelotazos, convertido en tiempo encadenado a la pantalla. De veras, ¡con lo que a mí me gustaba el fútbol! Cómo añoro aquél tiempo en que permanecía fielmente acotado a la tarde del domingo y todos los partidos se jugaban a la vez. De La Condomina a La Romareda; de Mestalla a Riazor; de San Mamés al Sánchez Pizjuán. Un carrusel imparable de voces y emociones con la mirada, por si acaso, puesta en la quiniela de reojo. Con un principio y un fin. No como ahora que, aunque no quieras, te pasas toda la semana salpicado de rumores interesados, declaraciones fatuas, fueras de juego dentro del juego, goles que pudieron ser y penaltis que no fueron.

trollano. Ciudadano corriente de Troya, sin privilegios ni distinciones nobiliarias. En el otro extremo, Héctor, "el más noble de los troyanos".

tubherculosis. Enfermedad infecciosa que padeció Hércules y que lo dejó tísico. ¡Menos mal que para entonces ya había realizado los famosos doce trabajos!

tumulo. Montículo artificial que cubre la sepultura de una acémila. No todo el mundo puede decir que en su vida hubo un mulo. En la mía sí. Se llamaba Tito y junto a él, animal infatigable, brioso y noble, compartí muchas horas labrando la tierra, trillando la mies, acarreando cada temporada la cosecha o el abono que la hacía posible. También momentos de ocio y esparcimiento, llevándole a comer a la pradera y a beber al río, gozando de sus espectaculares revolcones en la tierra seca y asumiendo, montando a pelo, peligrosas cabalgadas de juventud. Luego vino el tractor y con él, el anticipo de una jubilación feliz. Que duró muchos años. Hasta que llegó el día, que mis padres me ocultaron durante un tiempo, sabedores de lo mucho que lo iba a sentir.

tunel. Paso subterráneo con forma de barril que comunica ambos lados de una montaña. Si se ha de atravesar, más vale encontrarlo vacío de cualquier contenido líquido.

turbolencia. Agitación que, al alcanzar grandes velocidades, sacude a los ocupantes de un vehículo equipado con un turbo. Nunca le ocurrirá a Víctor Tuga, quien probablemente llegará más lejos.

turistmo. Modalidad de turismo consistente en viajar por puro placer exclusivamente hacia aquellas estrechas franjas de tierra que unen una península con un continente o dos continentes entre sí. Uno de los sitios preferidos por los turistmistas es Panamá. Los psicoanalistas explican esta extraña inclinación, que cada vez tiene un mayor número de adeptos, en términos de una proyección externa del deseo inconsciente del sujeto de mantenerse unido por siempre a la madre a través del cordón umbilical.

Turkía. Denominación oficial que durante un tiempo adoptará el país cuya capital es Ankara a raíz de un acuerdo promocional firmado con el fabricante surcoreano de automóviles KIA.

tuverías. Cañerías por las que circulan fluidamente en acto las formas potenciales de la vieja gramática.

tyronear. Robar a Tyrone un objeto tirando de él de manera rápida y violenta. La primera forma de poner los datos personales -en este caso, el nombre- al servicio de los robos personalizados. @mundiario