Buscar

MUNDIARIO

Alberto Fernández, el primer presidente de América Latina que recibe la vacuna rusa

El Gobierno argentino informó de que el país espera recibir cinco millones de dosis en enero. El mandatario, de 61 años, no ha afirmado directamente si esa vacuna es segura.
Alberto Fernández, el primer presidente de América Latina que recibe la vacuna rusa
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, recibiendo su primera dosis de la vacuna rusa contra la covid-19. / Twitter Presidencia Argentina
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, recibiendo su primera dosis de la vacuna rusa contra la covid-19. / Twitter Presidencia Argentina

Un presidente finalmente se atrevió. La convulsa historia de la pandemia que sacudió a la humanidad a partir del 2020 sigue su curso con hitos que, inevitablemente, crean una percepción política de una crisis que no debería ser manejada por los políticos, sino estrictamente por la ciencia, limitando a los Gobiernos solo a las decisiones logísticas, pero dejando el trabajo de la ingeniería genética a los científicos, que son quienes finalmente sacarán al mundo de esta crisis global. Aun así, en América Latina se sigue creando una innecesaria división política entre dos vacunas que parecen partir al mundo en dos: la de Occidente y la de Oriente. 

Y es que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, se convirtió este jueves en el primer mandatario de Latinoamérica en recibir una dosis de la vacuna rusa contra la Covid-19, que es señalada de poco eficiente por parte de la opinión pública y científica de Occidente, especialmente de Estados Unidos, lo cual la contrapone como el elemento opuesto a la eficiencia del 95% que posee la vacuna de Pfizer (EE UU), mientras que la de Rusia posee un 80% de eficacia real, aunque el Gobierno de ese país asegura, sin pruebas, que es del 100%.

El mandatario, que heredó una Argentina sumida en la peor crisis económica y con la segunda inflación más alta del mundo en una década, recibió una dosis de la Sputnik V, producida por el laboratorio ruso Gamaleya, dos días después de que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) autorizara su uso en el país sudamericano para mayores de 60 años. De hecho, Fernández decidió esperar su turno en la ruta de vacunación como cualquier ciudadano común hasta que le correspondiera, por su edad, recibir el fármaco después de las vacunaciones de las personas ancianas de 70 años en adelante.

¿Qué opina Fernández de la vacuna?

“Agradezco al instituto Gamaleya por su labor científica, a quienes trabajaron para que llegue a nosotros y a todo el personal de salud de nuestro país por su enorme compromiso”, escribió Fernández en Twitter. Recibió la vacuna en un hospital de la provincia de Buenos Aires, la capital argentina. “Vacunarse sirve para ser inmunes frente al virus. Hagámoslo”, afirmó.


Quizás también te interesa:

La vacuna de Pfizer sería eficaz contra la variante británica de la Covid-19


Sin embargo, el trasfondo de esta logística sanitaria podría reflejar, a largo plazo, un afianzamiento de las relaciones diplomáticas y geopolíticas entre Argentina y Rusia, pues así como Venezuela es fundamentalmente estratégica para Moscú, el país austral también lo es. La población argentina no tiene una percepción de confianza hacia ese fármaco. Por el contrario, se sienten más seguros con la vacuna de Pfizer, lo cual podría obligar al Gobierno de Fernández a agilizar las gestiones diplomáticas y financieras para que la nación compre millones de dosis a la compañía Pfizer con la mediación del Gobierno de Estados Unidos, que ahora podría estar más cercano a Buenos Aires bajo la Administración de Joe Biden. 

Pero los números son disparejos en cuanto a esta vacuna. Según la ANMAT, “la vacuna rusa reportó una eficacia de hasta el 92% en mayores de 60 años y la inmunización de los voluntarios logró una formación de anticuerpos del 98% en las cuatro semanas posteriores a la aplicación”. El problema radica en que otros organismos sanitarios de talla mundial como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, o incluso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), no se han atrevido a confirmar la eficacia real de ese fármaco por la falta de evidencia suministrada por el Gobierno ruso tras el increíblemente rápido desarrollo de esa vacuna, cuyo equipo científico se saltó la fase 2 de ensayos clínicos.

¿Una ola de cargamentos de la vacuna rusa?

El Gobierno argentino informó de que el país espera recibir cinco millones de dosis en lo que resta de enero. El mandatario argentino, de 61 años, había adelantado que sería el primero del país en inmunizarse, pero las vacunas rusas llegaron cuando aún no estaba confirmado que fuesen seguras para su grupo de edad. Aun así, Fernández se la aplicó a riesgo de presentar algún efecto secundario o reacción alérgica por la falta de conocimiento sobre el tiempo de inmunización que ofrece esa vacuna.

El programa de vacunación argentina comenzó el pasado 29 de diciembre y hasta el momento unas 241.850 personas han recibido la primera de las dos dosis de la Sputnik V. No se descarta que el próximo mandatario en recibir una dosis sea Nicolás Maduro, presidente (de facto) de Venezuela, quien también ha resaltado las “bondades” de una vacuna que su país se prepara para distribuir en medio de la peor crisis económica y de carencia de infraestructura sanitaria en la historia venezolana con la poca o casi nula confianza de la población.

De acuerdo con el Gobierno de Fernández, “en las primeras dos semanas, el Ministerio de Salud recibió 8.841 informes sobre eventos adversos supuestamente atribuibles a la vacuna”. “El 99,6 % de esos eventos son leves y moderados, 0,4 % son graves y están en análisis”, según la secretaria argentina de acceso a la salud, Carla Vizzotti.

Por lo pronto, la confianza pública en la vacuna rusa contra la Covid-19 sigue estando en niveles muy bajos, que podrían dificultar la logística de distribución y erradicación de la pandemia en los países latinoamericanos que tienen acuerdos con Moscú para importar ese fármaco. @mundiario