Adriana: Las realidades de la gente corriente y el optimismo de una periodista

¿Un mundo mejor en nuestras manos?
¿Un mundo mejor en nuestras manos?
Parece claro que la generacion en el poder no tiene los recursos necesarios para el diseño de otra sociedad. Quizás nuestros hijos, si los dejamos, o los hijos de nuestros hijos encuentren la manera.
Adriana: Las realidades de la gente corriente y el optimismo de una periodista

Era una bebé rechoncha, tranquila y alegre, una adolescente terrorífica y una joven testaruda. Pero su optimismo y su sonrisa eran sus rasgos más destacados desde bebé,  hasta cuando tenía que aguantar los tirones de pelo para que una preciosa “fuente” surgiera en su cabecita y toda ella  era como un paquete de regalo,  coronado por un mechón de pelo y un enorme lazo.

Pasó de ser algo así como un extraterrestre en la familia,  que clasificaba su ropa por colores en un armario impecable; a la reina del desorden, siendo necesario saltar por encima de los zapatos para entrar en su habitación.  Quiso ser peluquera, farmacéutica (por lo de la serie “farmacia de guardia” donde el eje de la profesión eran las tertulias del barrio en donde se ubicaba) a periodista. Hace 10 años ya se veía que era una profesión “de pocas perspectivas”; además, ¿qué hace una “de letras” en una familia donde las puertas de los armarios tenían frases de Einstein y se comentaba con igual intensidad la política, la ciencia y la técnica?

Como si fuera algo predestinado, el  libro “Mazurca para dos muertos” está dedicado por Cela a ella, recién nacida y a  su hermano mayor “de su tío de provincias”. La dedicatoria va con la anécdota de una pequeña venganza de su madre a un autor machista, engreído y  prepotente, demasiado ocupado para aprenderse los nombres de la gente para él poco interesante, por lo que sustituía su nombre por el de “joven señora”. Una noche de verano, después de una agradable cena en casa de Barros, entonces relaciones públicas del Ayuntamiento de A Coruña, harta ya de lo de “joven señora”,  se habla de literatura y del nuevo libro; y con aparente ingenuidad, comenta  “aunque solo he leído 4 capitulos, su estructura me recuerda mucho a “Cien años de soledad”... Touché, su perplejidad fue evidente y su cabreo no dejó lugar a dudas de que el comentario no era banal … La noche acabó con otro cabreo más importante por dicho comentario.

Un Erasmus en Roma le han dejado unos gestos un poco exagerados para nosotros, que somos mucho más comedidos. Luego, años de becaria, de trabajos cortos y también de paro no le sacaron las ilusiones y la han llevado a trabajar en lo que le gusta, el periodismo, con un jefe del que no puedo hablar, pues seria tremendamente parcial. Hoy es su primer cumpleaños como señora casada y su marido tiene una sorpresa.

Anécdota de bisabuela

Ella es la heredera de una estirpe de mujeres gallegas y universales, luchadoras por crear algo mejor y nada conformistas con el papel que nos destina la sociedad. Sirva como ejemplo una anécdota sobre su bisabuela :

- Eran las primeras décadas del siglo XX, y en una casa rural de una pequeña aldea, vivía un matrimonio con sus 6 hijos. Habia vacas, gallinas, criados y una vida social intensa vinculada al resto de las familias del pequeño núcleo. Eran tiempos de hambre y  mucho trabajo, mi abuela apenas tenia tiempo, aunque las jovencitas que la gente le traía para que las educara y trabajaran por la comida, eran una importante ayuda en la casa. El abuelo era el encargado de las labores de cosecha, animales  y de los criados, en un mundo donde los carros tirados por bueyes y los candiles eran los precursores de los tractores, y la electricidad. No muy alto, rubio, ojos claros, vital , lo que se entendia por un calavera ...  -se decía que muchas de sus tierras eran producto de partidas de cartas, y era la atraccion de muchas vecinas… una tarde la abuela llama a una de las criadas y le dice “... llama a uno de los criados para que te ayude a llevar un colchón a casa de fulanita. Me he enterado de que mi marido pasa las siestas allí, y no está acostumbrado a dormir en jergones…” el abuelo esa tarde no tuvo su siesta. Todavia hoy me admiro de su inteligencia, valor y forma de enfrentarse a una situación bastante normal en aquellos tiempos. 

Yo fuí su nieta favorita y tengo como tesoros muchas anécdotas y frases como cuando con 7 años pretendía enseñarme a hacer quesos “por si me casaba con un obrero” o sentencias como “os homes hai que miralos pola raza coma os cochos… ”No fui consciente del poco tiempo que tenia a su lado y cuando se murió con 90 años, yo apenas era una adolescente.

Derecho a equivocarse

Comprendí que algo fundamental no ha cambiado en estos mas de cien años, cuando Adriana me dijo que si a su marido lo destinan al extranjero, ella, enamorada de su trabajo, lo dejaría para ir con el y ya buscaria algo.... Mi última gran lección aprendida es suya. Y es que los padres tendemos a pensar que los hijos son una prolongación , cuando llegado cierto tiempo, toca dejarlos ir. Tienen criterios distintos a los nuestros y, sobre todo, tienen el derecho a equivocarse . Tampoco podemos exigirles el bagaje que solo da la experiencia y unas vivencias muy particulares:

Hace unos años, intenté hacerle ver con mis ojos lo que estaba pasando, el origen de esta crisis desde la perspectiva de la gente de a pié; comprendí que era imposible;  si queremos dejar de ser sombras en una sociedad dominada por la política y la economía, y donde los humanos nos hemos convertido en instrumentos,  no son solo los periodistas los encargados de reinvidicarlo,  debemos ser nosotros. Ese  sigue siendo el gran error de la llamada clase media española, pretender que otros hagan nuestro trabajo. Con toda contundencia debemos exigir, vigilar y combatir por una sociedad donde todos tengamos cabida y los hombres seamos el núcleo, no los mercados o el dinero, nacidos como meros instrumentos para nuestro bienestar, no lo contrario.

Oriana Fallaci

Ya no quiero que Adriana sea una nueva Oriana Fallaci, y que luche por su sueño  “Ah! ¡Cómo soñaba a Europa cuando era joven, muy joven! Bueno. Los italianos de las Italias que no son mi Italia cacarean que hemos hecho Europa [la Unión Europea]. Los franceses, los ingleses, los españoles, los alemanes (etcétera) que se asemejan a los italianos dicen lo mismo. Pero este Club Financiero que roba mi parmesano y mi gorgonzola, que sacrifica mi bella lengua y mi identidad nacional, que me irrita con el Politically Correct y con sus ridículas demagogias populistas, “todos los perros son iguales”, “todos los culos son iguales”, esta mentira que facilita la invasión islámica y hablando de Identidad Cultural fornica con los enemigos de la civilización, no es la Europa que yo soñaba. No es Europa, es el suicidio de Europa.

Lo que tenía que decir lo he dicho. La rabia y el orgullo me lo han ordenado. [final del libro La rabia y el orgullo”. Ese  es mi sueño.

Su vida y sus decisiones todavia no están impregnadas por la rabia y el orgullo, hoy es un dia alegre y si no, su sonrisa facilita todo. Sé que si sigue asi, si es fiel a sus ideales y recuerda de donde procede, ella, sus hijas o las hijas de sus hijas, un dia conseguirán que esto cambie y no habrá un lugar en el mundo donde a las mujeres se les catalogue de seres impuros y los mas impuros de todos las mujeres embarazadasEse día será el comienzo de otra sociedad, una que mi generación no supo o no quiso construir.

Adriana: Las realidades de la gente corriente y el optimismo de una periodista
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