Adiós, mi amor: No se retienen las olas. No se puede poseer el mar...

Helena Cosano.
Helena Cosano con el mar al fondo.

Necesitaba amar de la única forma en que sé amar, como las olas aman las rocas que bañan, acariciándolas, huyendo, volviendo, alejándose para volver con más ímpetu, abandonándolas para perderse en el horizonte.

Adiós, mi amor: No se retienen las olas. No se puede poseer el mar...

Relato de la autora, colaboradora de MUNDIARIO, en su libro 'Almas brujas', publicado este año por Pigmalión Edypro.

No jugué. Creí. Me equivoqué. Yo necesitaba una roca. Necesitaba posarme. Volar, posarme, volar otra vez. Necesitaba amar de la única forma en que sé amar, como las olas aman las rocas que bañan, acariciándolas, huyendo, volviendo, alejándose para volver con más ímpetu, abandonándolas para perderse en el horizonte. Y volver, y acariciarlas de nuevo, bañarlas, lamerlas, adorarlas, necesitarlas, como lo único estable en un mundo inseguro, la única casa, el único amor.

¿Recuerdas la felicidad de antes? Fue posible, fue lo que quise, fue eterno mientras duró. Pensabas conseguir que durara siempre, y fue como intentar estirar al infinito un hilo fino de oro. Cedió, creció, se alargó y estiró lo que pudo, y no pudo más. Adiós, mi amor. El hilo se rompió, y ya nada me sujeta. Y necesito volar.

No se retienen las olas. No se puede poseer el mar. Yo no jugué, creí. Fui como soy, soy alguien que juega, muy en serio, a ser sincera, te conté el mundo que conozco, te conté qué se siente jugando muy en serio. Te conté mis sueños, te regalé ilusiones y futuros mágicos, te enseñé los espejismos que teje mi imaginación y las redes doradas con que adornaría a mi roca. Te equivocaste tú. Te sentí inseguro y débil, como un pobre velero tratando de dominar las olas. Y me escapé. Me deslicé como el agua entre tus dedos. Te dejé solo y con las manos vacías.

Yo soy sincera como lo son las mareas que brillan en la noche, rompiéndose sobre las rocas en mil espejos de luz. Soy una y muchas, siempre la misma y siempre cambiante, inconstante y fiel, perseverante como las mareas, que van y vienen, vienen y van, siempre vuelven y siempre se van, por toda la eternidad, y no saben, no pueden, no quieren cambiar. Yo fui sincera; te equivocaste tú.

Me duele verte. Te siento como un pobre velero indefenso ante la tormenta, ante las olas salvajes, ante el lento desgaste de la marea. Siento tus fallas. Siento que te estás hundiendo, y que miras las estrellas del horizonte para ver si vuelvo y atraparme otra vez. Te dejé solo en la noche, con la manos frías, vacías, sin comprender, recordando la felicidad que de pronto se evaporó, buscándome en la oscuridad. No esperes más. Adiós mi amor.

Yo necesitaba una roca. Tú necesitabas un velero. Huías de tu soledad, buscabas ayuda, alguien con quien luchar contra las olas, alguien a quien atarte fuerte, alguien que te acompañara siempre, que no te abandonara nunca. Necesitabas otro velero con quien surcar las olas y compartir la vida, toda la vida, una misma vida. Yo sólo sé amar como las mareas, tú sólo sabes luchar contra las olas. Nos equivocamos los dos. Adiós mi amor. Busca y encuentra tu velero. Deja que yo siga volando, y soñando con rocas que nunca encontraré.

 
FICHA DE ALMAS BRUJAS
Helena Cosano - Pigmalion Edypro 2013 - ISBN 9788415916024 - 140 páginas - Encuadernación en tapa blanda.
La autora presenta una colección de cuentos cortos, narrados con sencillez y agilidad, en los que refleja todo su mundo interior, sus inquietudes, sentimientos y reflexiones sobre el mundo y la vida.

Adiós, mi amor: No se retienen las olas. No se puede poseer el mar...
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