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Adel Fartakh se adentra en la literatura con “Cuentos selectos de Mohamed Zefzaf”

El marroquí Adel Fartakh, partiendo de su condición de profesora de enseñanza superior en Casablanca, tiene una inclinación muy fuerte por la literatura, la traducción y la escritura.
Adel Fartakh se adentra en la literatura con “Cuentos selectos de Mohamed Zefzaf”
El colaborador de MUNIDIARIO Adel Fartakh publica su libro “Cuentos selectos de Mohamed Zefzaf”.
El colaborador de MUNIDIARIO Adel Fartakh publica su libro “Cuentos selectos de Mohamed Zefzaf”.

"Cuentos selectos de Mohamed Zafzaf". Así se titula el nuevo libro de Adel Fartakh, profesor de la Escuela Superior de Tecnología de la Universidad Hassan II de Casablanca, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Granada y colaborador de varios medios de comunicación, entre ellos MUNDIARIO.

Adel Fartakh, partiendo de su condición de profesora de enseñanza superior, tiene una inclinación muy fuerte por la literatura, la traducción y la escritura. Su libro “Cuentos selectos de Mohamed Zafzaf” aborda dos estudios y una traducción de los cuentos del escritor marroquí Mohamed Zefzaf. La obra se estructura en tres partes entrelazadas desde el punto de vista temático; las dos primeras dedicadas a la teoría y la última a la práctica, es decir, a la traducción de los cuentos escogidos o, mejor dicho, seleccionados.

Los cuentos que eligió Fartakh son: ‘El árbol sagrado’, ‘Proceso de reconocimiento’, ‘El último encuentro’, ‘El pozo de las serpientes’ , ‘La Romería’ y ‘La vendedora de rosas’. Seis cuentos. También son seis las letras que componen el apellido del autor Z E F Z A F. Son cuentos muy diferentes entre ellos por temática y ambientación para poder dar una visión más completa que hiciera resaltar la complejidad del tema, afirma Fartakh.

Evolución del cuento marroquí

Desde sus primeras manifestaciones, el relato o la narrativa breve marroquí ha ido reflejando unas realidades sociales, políticas y económicas, que son las fuentes de su temática; de ahí que su desarrollo se interrumpa bruscamente. Sus sucesivas transformaciones no solo se deben a un cambio de las circunstancias nacionales, sino también a vacaciones generacionales, a diferentes modos de entender la misión del arte y del artista, etc.

A lo largo de los años cuarenta, el cuento literario marroquí plantea en un primer plano una problemática de alcance nacional. Es decir, la narración obedece a una concepción absolutista de la sociedad, en donde la realidad se debilita por la constante intromisión del autor, a causa de las numerosas descripciones que introduce en sus obras, sobre todo, por la voluntad del cuentista en exponer realidades sin detenerse a criticar los defectos de esta sociedad.

Este género literario durante esos años representaba la voz artística y oficial de la burguesía marroquí, que según Abdellah Alarwi era la fiel representación de la inestabilidad. Las obras de autores de la época como Abdelmajid Benjeloun, Abderrahman El Fasi y el célebre pensador y cuentista Abdelkrim Ghalab son muy significativas como testimonio literario, porque en sus narraciones está muy presente un contenido de tipo social que se corresponde con el deterioro de las condiciones de vida.

En los años sesenta, la importancia de la narrativa breve marroquí reside en su carácter innovador. Nos encontramos por primera vez ante una cuentística concentrada más en la realidad social sustituyendo la extensión de una serie de detalles de forma analítica para aclarar más la situación de aquel entonces. En los mismos años, el cuento literario marroquí tenía dos funciones bien definidas frente a la sociedad. Una, pasiva que se identificara con la descripción de la realidad social, y otra, activa, correspondiente a la creación de una mitología para uso dedicada a de la sociedad. La cuentística ejerce, en ambas funciones, su capacidad para llegar a ser una técnica de transformación social.

Otra característica de la generación de estos años es que presentaron, por una parte, especial interés en reformar la estructura del cuento y, por otra, el interés por el tema del ser. Por ello, la narrativa breve de esta época ha descrito en sus relatos imágenes de hombres y mujeres vagando por un universo confuso, pero sintiéndose, por supuesto, parte misma de todos los rincones y de todas las violencias que ofrecía la sociedad marroquí.

En los años setenta y ochenta, como consecuencia de la desolación tanto nacional como internacional, apareció el “yo” deprimido de los intelectuales; en los años setenta es “nuevo” en el sentido más amplio de la palabra, porque presenta una realidad y una visión diferente e inédita que se basa en dos factores, en considerar todo acontecimiento o situación como reflejo del contexto social, y en la influencia filosófica y del pensamiento sociopolítico en toda la producción cuentística. Además, es “nuevo” porque las obras literarias tratan de la realidad con un método original que es el neorrealismo o realismo orático. Destaca como figura de este enfoque literario Mohamed Zefzaf, al que Fartakh le traducirá los 6 cuentos en la tercera parte de su libro.