Significados inéditos

Los acuerdos son cosa de locos

Donald Trump y Vladimir Putin se estrechan la mano en la reunión de Helsinki celebrada en 2018 El País_opt
Donald Trump y Vladimir Putin se estrechan la mano en la reunión de Helsinki celebrada en 2018. / EL PAÍS

Frente a lo que presupone la ética dialógica, representada por autores de la Escuela de Frankfurt como Habermas y Apel, los acuerdos están desprovistos de toda capacidad reflexiva y racionalidad.

Los acuerdos son cosa de locos

En esta edición de Significados inéditos hablaremos, entre otras muchas cosas, de la falta de cordura en el diálogo, de cómo pueden llegar a divertirse los niños en el agua, del peligro al que están expuestos los áticos en la costa y de cómo resuelven los gallos sus disputas.

acoplar. (de acoplar + copla). Componer una canción popular uniendo música y letra.

acoquinar. (de acoquinar + del fr. coq, gallo). vulg. Acobardar un gallo a otro. Ya sabemos lo mal que se pueden llevar dos gallos en el mismo corral.

acorazada. (de acorazada + azada). Dícese de la azada revestida con planchas de acero. Para cavar los terrenos más duros que la piedra.

acordonar. (del cat. acord, acuerdo, y donar, dar). Entregar a otro de forma voluntaria y gratuita un acuerdo o el derecho adquirido sobre él. Cuando, por ejemplo, en septiembre de 2012 las unidades de la Policía Nacional y la Guardia Civil acordonaron el Congreso de los Diputados ante la convocatoria de ocupación de los “indignados”, en realidad no estaban reprimiendo voluntades y limitando su movilidad, sino favoreciendo la transmisión de acuerdos entre las partes.

acoso. (de acoso + oso). Persecución y hostigamiento que sufre el oso, en cualquiera de sus especies y territorios. El acoso polar es uno de los más dramáticos.

acostar. (de acostar + costa). Poner a alguien tumbado para que descanse a la orilla del mar.

acreditar. (de acreditar + acre, medida inglesa de superficie). 1. En Inglaterra, comprobar los acres que mide una determinada superficie. 2. Demostrar que un acre equivale a 40 áreas y 47 centiáreas.

acreedor. (de acreedor + acre, áspero y desabrido). Persona, física o jurídica, a quien se adeuda una importante cantidad de acritud. Que, si no se paga, se podría acrecentar.

acribillar. (de acribillar + billar). Llenar el tapete de una mesa de billar de agujeros, cuando manos inexpertas impactan la superficie con el taco.

acuático. (del lat. aqua + ático). Ático de un edificio costero después de que lo haya alcanzado el nivel del mar. Deberíamos preocuparnos más o menos en función de la altura que tuviera el edificio.

acuchillar. (del lat. aqua + chillar). Chillar alguien en el agua, generalmente por estar muy fría. Entonces, mientras se bañan, no pocos chiquillos se divierten acuchillando.

acuerdo. (de a-, privación + cuerdo). Individuo que no está en su sano juicio. Frente a lo que presupone la ética dialógica, representada por autores de la Escuela de Frankfurt como Jürgen Habermas y Karl-Otto Apel, los acuerdos están desprovistos de toda capacidad reflexiva y racionalidad. Estos autores destacan la necesidad del diálogo como marco para ir descubriendo cooperativamente la verdad, un punto de partida ciertamente loable. Afirman que, en última instancia, un punto de vista o una teoría serán verdaderos cuando una comunidad o partes interesadas de ella decidan considerarlo así. Y así se ha venido practicando en el ámbito de la moral y de la política, de forma que se han considerado aceptables los planteamientos y las ideas que recibían el apoyo unánime (o ampliamente mayoritario) de las personas afectadas o de sus representantes. Ahora bien, analicemos un poco el asunto. Esta idea del consenso como garantía de la verdad de una creencia requiere de unas determinadas condiciones. En primer lugar, que todos los participantes puedan tener acceso a la información disponible. Algo inconcebible, pues sabemos que el manejo de información reservada otorga ventajas en cualquier negociación y toda parte que pueda acceder a ella la va a utilizar. En segundo lugar, que exista libertad para expresar de forma argumentada cualquier opinión. Algo impensable, pues, dada la configuración de los medios de comunicación y de las redes sociales, no todas las opiniones tienen igual facilidad para llegar a la gente y no toda la gente tiene igual facilidad para argumentar opiniones. Y, por último, que exista el compromiso de cambiar de opinión si el contrario ofrece un mejor argumento. Algo imposible, como tenemos ocasión de comprobar cada vez que hay un debate en el parlamento. Pero cuando algo es inconcebible, impensable e imposible decimos que es cosa de locos. En la sociedad, pocas veces se dan las condiciones ideales requeridas para establecer un diálogo capaz de generar consensos legítimos. En el ámbito social hay innumerables presiones, chantajes, amenazas, encubrimientos, falsificaciones, medias verdades y engaños. Los sectores privilegiados y dominantes suelen imponer su criterio y, más que alcanzar la verdad, lo que de verdad les interesa es mantener su influencia y poder. Aunque sea mediante acuerdos. @mundiario

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