Accidente en Santiago: Cómo no pensar en las historias y biografías perdidas

Familiares de víctimas de la tragedia ferroviaria de Santiago / Xurxo Lobato
Familiares de víctimas de la tragedia ferroviaria de Santiago / Xurxo Lobato

Apenas en unas horas llegarán los momentos de las responsabilidades y de los porqués, pero ahora dejemos caer la lluvia, sin ponerle límite, por las memorias que ya no tendrán lugar.

Accidente en Santiago: Cómo no pensar en las historias y biografías perdidas

Eran las 21.00 horas de la noche del 24 de julio. Fueron apenas unos segundos, aunque el tiempo suficiente para que la certeza de la desolación se apoderase de los conductores que recorrimos el pequeño tramo de la AP-9 a la altura del desvío hacia Ourense con la vista ya fija en el amasijo humeante en el que se había convertido el Alvia que cubría la ruta entre Madrid y Ferrol.

Todos intuimos que los fuegos del Apóstol se acababan de transformar en humo y que la tormenta en Galicia sería desde ese momento, de duelo y rabia.

¿Quién no pensó en alguna ocasión en algún viaje en tren en cómo serían las vidas de las personas que habitaban las casas que veíamos pasar, una tras otra, casi en fila india, reflejadas en las ventanillas?

Pero hoy, las tornas han cambiado y si desde el otro lado del cristal mirásemos hacia el interior de los vagones, solo podríamos pensar en las historias y biografías perdidas.

Ya sabemos que en unas horas llegarán los momentos de las responsabilidades y de los porqués, pero ahora dejemos caer la lluvia, sin ponerle límite, por las memorias que ya no tendrán lugar.

Accidente en Santiago: Cómo no pensar en las historias y biografías perdidas
Comentarios