La verdad detrás de la vitamina C y los resfriados: ¿solución eficaz o simple placebo?

Frutas con alto contenido de vitamina C. / RR SS.
Desde que Linus Pauling promovió en 1970 el consumo de vitamina C para combatir los resfriados, esta creencia se ha enraizado en la cultura popular y hasta en la industria farmacéutica. Pero, ¿qué dice la ciencia actual sobre este remedio?

Linus Pauling, el único científico que ha recibido dos premios Nobel en solitario, publicó en 1970 un libro titulado La vitamina C y el resfriado común, en el que aconsejaba tomar grandes dosis diarias de este nutriente para conseguir una salud óptima, especialmente contra los catarros.

Inspirado por el bioquímico Irwin Stone, quien defendía las megadosis de vitaminas como fuente de salud y longevidad, Pauling recomendaba consumir 2,3 gramos diarios de vitamina C, una cantidad que excede 20 veces la dosis recomendada.

A pesar de la autoridad de Pauling en el ámbito científico, sus teorías sobre la medicina ortomolecular nunca encontraron respaldo sólido entre sus colegas. Estudios más recientes incluso sugieren que las dosis excesivas de vitaminas pueden ser perjudiciales o irrelevantes, especialmente en el caso de las solubles en agua, como la vitamina C.

¿Prevención o placebo?

La vitamina C es conocida por su papel como antioxidante y su supuesta capacidad para fortalecer el sistema inmunológico. Sin embargo, investigaciones lideradas por Harri Hemilä, experto en salud pública de la Universidad de Helsinki, confirman que para la mayoría de las personas este nutriente no previene los resfriados. Solo en casos específicos, como en deportistas sometidos a un gran esfuerzo físico, podría reducir hasta en un 50% la incidencia de catarros.

Respecto a la duración y gravedad de los resfriados, Hemilä sostiene que tomar 1 gramo diario de vitamina C regularmente puede reducir los síntomas en un 15%. Sin embargo, este efecto limitado no justifica el consumo continuo, salvo en personas con una ingesta insuficiente de esta vitamina.

Mientras se sigue investigando, el consenso científico actual indica que la mejor estrategia es mantener una dieta equilibrada que garantice las cantidades necesarias de vitamina C, evitando suplementaciones innecesarias. Además, otros micronutrientes como el zinc empiezan a ganar protagonismo como posibles aliados frente a los resfriados, aunque también requieren un uso controlado para evitar efectos adversos.

En definitiva, si bien Pauling sobreestimó los beneficios de la vitamina C, su legado impulsó la investigación y el debate sobre el papel de los suplementos en la salud. La clave, como indican los expertos, no está en megadosis milagrosas, sino en el equilibrio nutricional y el asesoramiento médico adecuado. @mundiario