El uso excesivo del móvil entre adolescentes: un problema en aumento

Varias personas tienen un móvil en la mano. / Unplash.
Varias personas tienen un móvil en la mano. / Unplash.
La investigación asocia el abuso con peores calificaciones, aumento de la ansiedad, peor imagen de su cuerpo y menor bienestar.
El uso excesivo del móvil entre adolescentes: un problema en aumento

Inma Rojas, una chica de 18 años de Sevilla, ha tomado una decisión drástica a pocas semanas de enfrentarse a la prueba de acceso a la Universidad: ha eliminado sus cuentas de Instagram y Tik Tok. “Me he dado cuenta de que me quita mucho tiempo”, comenta la joven, quien solía pasar más de tres horas al día en estas plataformas para relajarse y entretenerse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un máximo de 120 minutos diarios de uso de dispositivos móviles, una cifra que Inma superaba con creces, aunque sin llegar a las seis horas diarias que registran muchas adolescentes según un reciente estudio publicado en Archives of Disease in Childhood. Esta investigación, realizada entre mil jóvenes finlandesas de 15 y 16 años, revela que el abuso de los teléfonos inteligentes está asociado a peores calificaciones, mayor ansiedad, y una peor imagen corporal, entre otros problemas.

Los datos del estudio reflejan una tendencia alarmante: el uso excesivo de redes sociales genera ansiedad y otros trastornos mentales, especialmente en las chicas. Silja Kosola, autora del estudio, advierte que aunque no se pueden establecer conclusiones firmes sobre los factores causales debido a la naturaleza observacional del estudio, las implicaciones son graves. “Los responsables políticos deben instar a las empresas tecnológicas a priorizar la seguridad y la salud”, señala.

Además, el psicólogo Gadi Lissak, en un estudio publicado en Science Direct, coincide en que el uso excesivo de medios digitales por parte de niños y adolescentes puede obstaculizar el desarrollo de una sólida resiliencia psicofisiológica. Entre los efectos negativos destacan la pérdida de sueño, obesidad, problemas cardiovasculares, depresión y dependencia, así como cambios en la estructura del cerebro.

Dependiente de la tecnología

Inma, consciente de estos riesgos, decidió dar un paso atrás en su consumo digital. “Mis horas de móvil eran demasiado altas. Quería centrarme en mis estudios y en mi bienestar”, explica la joven. Su caso no es aislado en España, donde el uso de dispositivos móviles entre adolescentes es elevado. Según la Fundación Pasos, el tiempo medio diario en el móvil ronda los 200 minutos entre semana y se acerca a los 300 minutos en fines de semana.

El informe Influencia de la tecnología en la vida de los españoles, elaborado por la compañía de ciberseguridad Kaspersky, revela que casi un 70% de la población se siente dependiente de la tecnología. Sin embargo, solo uno de cada diez ha buscado ayuda terapéutica para reducir su uso. En este contexto, la decisión de Inma puede verse como un ejemplo positivo de autogestión y concienciación sobre los efectos adversos del uso excesivo de las redes sociales.

Los padres juegan un papel crucial en la formación de hábitos digitales saludables en sus hijos, pero muchos sienten que carecen de la información necesaria para guiarlos. El 26% de los progenitores admite no tener suficiente información para enseñar a sus hijos a usar Internet de forma segura, según una encuesta de Kaspersky. Sin embargo, el 75% de ellos cree que sus hijos no están preparados para hacer un uso seguro de la red.

La historia de Inma subraya la necesidad urgente de una mayor educación y conciencia sobre el uso responsable de la tecnología, especialmente entre los jóvenes que están en etapas críticas de su desarrollo académico y personal. @mundiario

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