Ruth Conde: "La falta de salud en Gaza sobrepasa cualquier límite"

ruth conde-gaza-enfermera
Ruth Conde, enfermera de Médicos Sin Fronteras. / M.M.
Es enfermera en el Hospital Clínico de Santiago y lleva más de 12 años colaborando en labores humanitarias en zonas de conflicto. Ruth Conde  cuenta la  experiencia en Gaza, su última misión con Médicos Sin Fronteras, en la que la falta de salud ha sobrepasado todo lo visto antes.
Ruth Conde: "La falta de salud en Gaza sobrepasa cualquier límite"

Ruth Conde ofrece una visión impactante de su trabajo en zonas de conflicto. Destaca la importancia de estar donde se necesita ayuda y de hacer lo correcto en el momento adecuado. Su relato revela la dureza a la que se enfrentan tanto el personal médico como la población afectada, desde la escasez de recursos hasta la falta de seguridad para una atención médica adecuada. La enfermera gallega destaca también la importancia de no dar por sentadas las condiciones de salud en países más desarrollados y de valorar lo que tenemos.

— Ruth, tu trabajo como enfermera en zonas de conflicto es realmente impresionante, estamos seguros de que nuestros lectores estarán interesados en conocer más sobre tus experiencias y las situaciones a las que te enfrentas. Para empezar, cuéntanos un poco sobre tu trabajo en Médicos sin Fronteras y las misiones que has llevado a cabo en diferentes partes del mundo.

— Llevo trabajando con Médicos sin Fronteras más de 12 años en los que he estado en cantidad de países. Mi primera misión, por ejemplo, fue Níger en 2012, después he estado en Yemen, Colombia, Sierra Leona, República Centroafricana, Mozambique, Guatemala, Venezuela, India… Mi trabajo allí empezó como enfermera de terreno, el equivalente aquí a una supervisora de unidad. Eres un poco la responsable de una unidad de un equipo pequeñito. Con los años, lógicamente, vas ganando responsabilidad en la posición y pasé a ser Nursing Activity Manager, responsable de las actividades de enfermería de un proyecto y, actualmente, mi posición es Referente Médico de proyectos, una coordinadora médica, la responsable de las actividades médicas de un proyecto. 

— Ruth, has tenido la oportunidad de trabajar en una amplia variedad de lugares, desde Níger hasta Ucrania, y ahora en los territorios palestinos ocupados. ¿Qué te llevó a dedicarte a la enfermería en entornos tan conflictivos y cómo ha sido tu experiencia en estas diferentes regiones?

— Creo que todos los sanitarios, en general, tenemos esa inquietud humanitaria. Cantidad de compañeros y compañeras me dicen: “a mí siempre me hubiera gustado hacer esto”. Pero al final la vida nos lleva por otros derroteros. Creo que la única diferencia es que yo tomé la decisión, simplemente. Es también la sensación, que creo que es lo que prima, de estar donde tienes que estar y haciendo lo que tienes que hacer, la sensación de lo correcto. Estoy haciendo lo correcto, en el momento correcto y en el lugar correcto. 

— En tu última misión en Gaza, te centraste en la atención al parto y posparto y el apoyo quirúrgico. ¿Podrías darnos una idea de los problemas específicos con los que te encontraste y cómo conseguiste, o no, adaptarte a las limitaciones de recursos y personal?

— Lo que nos hemos encontrado en Gaza sobrepasa cualquier límite. Toda la gente que formábamos parte del equipo internacional, gente súper experimentada, nos hemos encontrado una situación que ha sobrepasado todo lo que habíamos visto antes. Ausencia de todo, la falta de lo más básico. La falta de acceso a salud. Nosotros, como organización médica, lógicamente, nos centramos en esa parte de salud. Hay falta de acceso a salud porque las estructuras sanitarias han sido destruidas, porque la zona no es segura y no se puede acceder, porque hasta ahora las estructuras sanitarias habían sido también identificadas como la zona segura y entonces la población civil, lógicamente, buscó refugio en hospitales, en centros de salud, en clínicas, que ha quedado claro que que no son seguras. Falta acceso a alimento, a una casa, a un lugar seguro. Falta acceso a seguridad, falta acceso a todo… y como personal médico, falta de acceso a material y a un espacio dónde poder operar. Las grandes limitaciones que nos hemos encontrado, sobre todo, es la falta de seguridad para poder realizar nuestro trabajo de forma segura. Tanto nosotros como nuestros equipos y sobre todo para nuestros pacientes, que al final es nuestra responsabilidad, habilitar un lugar seguro para ellos para poder recibir asistencia médica. Y adaptándonos, intentando hacerlo lo mejor que podemos, lo mejor que sabemos con lo que tenemos. Hay muchísima limitación en cuanto a recursos materiales, medicación, material biomédico que necesitas para el manejo de pacientes. Aunque siempre nos hemos adaptado. Nos pasó también durante la pandemia, falta de EPIs y demás. Al final, activas tu creatividad y te adaptas a la falta de recursos e intentas hacer lo mejor.

— Estás contando cómo la población en Gaza se enfrenta a una situación desesperada con escasez de recursos médicos, un aumento en la desnutrición y también enfermedades prevenibles. ¿Cómo describirías el impacto de esta crisis humanitaria en la salud y en el bienestar de las personas a las que atendéis? 

— El impacto es increíble. Antes del inicio de la escalada del conflicto, en octubre, había una cobertura vacunal en Gaza de casi 100%. Estamos hablando que desde el 7 de octubre, han nacido en Gaza 20.000 niños, 20.000 niños que no han sido cubiertos con vacunación. Por eso, una de nuestras estrategias también es apoyar al Ministerio de Salud y hemos empezado a implementar actividades de vacunación para intentar controlar  estas enfermedades prevenibles. Pero esto se junta a una situación donde las condiciones de higiene, hacinamiento de la población, son absolutamente dantescas y ahí, por ejemplo, nos encontramos las enfermedades transmitidas por agua. Hemos empezado a ver casos ya de hepatitis A, y como sanitarios sabemos que el siguiente paso va a ser hepatitis E, y el siguiente paso posiblemente sea un cólera. Intentamos minimizar o poner un poquito de limitación a eso. Por eso, incluso siendo una organización médica, nuestras actividades logísticas también se centraron en la distribución de agua.

— Además de la atención médica física también brindas apoyo en salud mental. ¿Puedes explicarnos cómo afrontas las necesidades emocionales, psicológicas de esos pacientes y también del personal sanitario en un entorno tan estresante y traumático como es ahora mismo Gaza?

— Para Médicos Sin Fronteras la salud mental siempre forma parte de nuestro paquete de atención, es decir, todo va ligado. La salud, al final, es todo. Tenemos un equipo de salud mental en todas nuestras estructuras. Por ejemplo, en Gaza estamos en una clínica en Shujaiya, ahí tenemos un equipo. De hecho, empezamos con una psicóloga y  hemos ampliado nuestro equipo. Estamos en un punto médico en un campo de desplazados con un equipo de salud mental y estamos en una maternidad, con una psicóloga para intentar apoyar. Es un proceso de acompañamiento. Y tenemos equipos que están formados también en manejo de trauma. Hacemos un seguimiento, hacemos muchísimo trabajo de campo, muchísima terapia grupal y sobre todo, crear para la población donde un espacio seguro donde poder hablar de sus inquietudes y donde poder brindar la herramientas para el manejo de esta situación. 

— Vosotros ahí brindáis ese apoyo, pero ¿y a la vuelta y vosotros y tú? 

— Bueno, y nuestro equipo ahí también, que al final creo que es lo más importante, que nuestro equipo forma parte de esa población que está sufriendo. No deja de ser población civil también. Nosotros tenemos una unidad de apoyo psicológico dentro de la organización, tanto para el equipo internacional que entra y sale. Somos gente de todo el mundo que hablamos todos los idiomas y tenemos esa unidad tanto para el equipo para el estado nacional como para nosotros, durante y después de la salida del proyecto.

— A lo largo de tus años de experiencia, has visto una variedad de crisis y conflictos en diferentes partes del mundo. ¿Qué te motiva a seguir trabajando en estas circunstancias tan difíciles?

— La sensación de estar haciendo lo correcto. Creo que es lo que prima, no sólo como personal médico, sino como parte de la sociedad, como parte de la población. Al final, todos  somos personas y creo que a nadie nos gusta ver a nadie sufrir ¿verdad? Y cuando tienes la posibilidad, ya sea con tu trabajo o con lo que haces, de ayudar a aliviar ese sufrimiento o hacer algo que al final marque la diferencia, creo que eso es lo bueno.

— Es vocación llevada al extremo…  

— Creo que todos los que nos dedicamos a esto, sea aquí o allá, al final, la vocación está ahí. También es importante el trabajo que hacemos aquí. ¡Cuidado! que no hay un trabajo más importante que otro. Creo que, al final, lo que nos mueve a todos es la sensación de hacer lo correcto. 

— ¿Tú siguiente reto? Acabas de llegar, estarás aquí una temporada, pero ¿piensas ya en el siguiente destino?

— No lo pienso, pero estoy disponible. La verdad es que he llegado extremadamente cansada, muy cansada. Es un proyecto que nos ha dejado a todos con la batería justita, pero a expensas de si el equipo necesita otra rotación en Gaza, que no sabemos cómo está. Sabemos cómo está la situación ahora, pero no sabemos si será necesario que yo vuelva. Me imagino que si me llaman para volver, volveré. Si me llaman para ir a otro sitio… hay un montón de emergencias ahora mismo y estaré disponible, lógicamente.

— Venís de una zona en la que estoy segura de que os consideran héroes…con tu experiencia, ¿crees que somos justos valorando la sanidad, vuestro trabajo, en España, en Galicia? 

— No, no somos héroes. Hay algo de lo que hemos hablado mucho, con nuestros compañeros allí en Gaza. La única diferencia entre ellos y nosotros, cuando trabajamos allí, es que nosotros tenemos la capacidad de elección. Es decir, yo hubiera podido quedarme aquí en mi casa, en mi trabajo en un hospital de alto nivel donde tengo todos los servicios disponibles. Lo que marca la diferencia es que yo voy a entrar, voy a estar el tiempo que sea y voy a poder salir. Para mí, son ellos los héroes. Es verdad que en momentos críticos, cuando hay una falta de acceso a salud o cuando la salud se ve comprometida, ahí es cuando le damos valor. Y es lo que yo noto, quizás, la diferencia, aquí damos por supuesto el acceso a la salud. No somos conscientes de que en un momento dado puede pasar cualquier cosa que puede poner en un brete el acceso a salud, tanto de urgencias como de patologías crónicas. Puede llegar un momento, sea por el motivo que sea, una súper crisis económica o un colapso, o un conflicto, una catástrofe natural… 

Pueden pasar cosas que nos pongan en una situación extremadamente complicada

Yo creo que eso es lo que marca la diferencia, por eso, quizás, la población en estos contextos es mucho más consciente o mucho más  agradecida, no sé si sería el término correcto, pero es mucho más consciente de la importancia que tiene el acceso a salud. Aquí, quizás, se ha visto durante la pandemia. Creo que también queríamos que eso marcase un poco la diferencia, como un método de aprendizaje. Pueden pasar cosas que nos pongan en una situación extremadamente complicada. Y ahí creo que también ha sido increíblemente bonito como el personal sanitario en general, personal sanitario y no sanitario, porque hemos visto cajeras de supermercado, mensajeros, etc. Hemos visto cómo la población se vuelca también en esta situación, como de repente sí le damos la importancia que tiene.

— Y qué rápido nos olvidamos…

— Sí, pero bueno, yo creo que vivimos también en un momento en el  que las cosas, o las noticias, o la información llega, le damos muchísima importancia al principio, como si fuese una montaña rusa, vamos a tope y de repente nos olvidamos... Creo que quizás estamos entrando en esa temporada de “bueno, ya está, ya ha pasado, ya podemos volver a los bares". Podemos volver a nuestra vida normal y ya los hospitales están ahí, los centros salud están ahí, como siempre han estado. Creo que no tenemos que olvidarnos de que la salud es lo primero.

— ¿Animarías a otras enfermeras a seguir tu camino?

— Yo siempre animo a todo el mundo a ampliar un poquito la visión, a no dar las cosas por sentadas. Nosotros le damos mucho valor a la parte clínica. Yo empecé a trabajar hace más de 20 años, cuando la parte clínica era súper importante, el ver al paciente, el escuchar al paciente, el oler al paciente y con los años, con los avances que son mega importantes, tenemos cantidad de pruebas diagnósticas que podemos hacer y a veces como que damos por supuesto eso, que sin una analítica, sin una radiografía, sin un  mega diagnóstico, no podemos clasificar al paciente. Tenemos que ser conscientes de que a veces con menos, o quizás con el buen uso, podemos hacer también muchas cosas. Creo que es un poco por ampliar la visión. No digo que todo el mundo haga como he hecho yo, que al final son 12 años trabajando aquí, pero creo que todos deberíamos tener la experiencia en algún momento. @mundiario

Comentarios