Un estudio revela cómo la alimentación moldea la calidad de vida en la vejez

Un hombre hace la compra en un supermercado. / RR SS.
Solo el 9,3% de las personas consigue un envejecimiento saludable, según un estudio de 30 años con más de 100.000 participantes.

Lo que comemos hoy puede determinar la calidad de nuestra vejez. Un estudio publicado en Nature Medicine revela que una alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres y lácteos bajos en grasa se asocia a una mejor salud física y mental en la tercera edad. En cambio, el consumo elevado de grasas trans, sodio, bebidas azucaradas y carnes rojas o procesadas incrementa el riesgo de enfermedades y mortalidad. Sin embargo, a pesar de la evidencia, solo un 9,3% de los participantes logró un envejecimiento saludable.

El estudio, que analizó durante tres décadas la dieta de más de 100.000 estadounidenses, no solo confirma lo que se intuía, sino que lo hace con una contundencia inédita. "Es un artículo espectacular por su magnitud", señala Salvador Macip, investigador especializado en envejecimiento, ajeno al trabajo. A través del seguimiento prolongado, los científicos concluyeron que las personas con mejor adherencia a dietas saludables -como la mediterránea, la antiinflamatoria o la diseñada para reducir la hipertensión- tenían mayores probabilidades de envejecer sin enfermedades crónicas ni deterioro cognitivo.

"Me sorprendió el bajo porcentaje de envejecimiento saludable", admite Marta Guasch Ferré, profesora de Epidemiología en la Universidad de Copenhague y coautora del estudio. "Pero hay que considerar que los participantes eran estadounidenses, donde la alimentación es peor y el acceso a la sanidad más limitado". No obstante, la investigadora destaca que los hallazgos pueden extrapolarse a cualquier país, ya que se basan en mecanismos biológicos comunes a toda la humanidad.

Predilección por la comida ultraprocesada

El estudio subraya que la dieta es el principal factor de riesgo conductual para la muerte y las enfermedades crónicas a nivel global. Solo el tabaco lo supera en impacto sobre la salud de los adultos mayores. A pesar de ello, los datos reflejan que, aunque la ciencia refuerza constantemente la importancia de una buena alimentación, en la práctica resulta difícil aplicarlo. La comida ultraprocesada sigue dominando las elecciones diarias de millones de personas, influenciada por factores como la disponibilidad, el marketing y su potencial adictivo.

La investigación también plantea una pregunta clave: ¿cuándo es el momento ideal para mejorar nuestra alimentación si queremos disfrutar de una vejez saludable? "Cuanto antes", responde Guasch. "Incluso la alimentación de una madre embarazada puede influir en la salud futura de su hijo". Sin embargo, matiza que nunca es tarde para cambiar hábitos y que, aunque adoptar una dieta saludable a los sesenta no garantiza una transformación radical, sí puede aportar beneficios notables a los setenta.

El mensaje del estudio es claro: la vejez saludable no se construye en los últimos años de vida, sino a lo largo de décadas. La clave está en entender que nuestras decisiones actuales tienen un impacto directo en el bienestar futuro. Porque, al final, la mejor manera de prepararse para una buena vejez es empezar a cuidarse cuando todavía se está lejos de ella. @mundiario