Escasez de medicamentos en la UE: un problema de salud y seguridad
Cinco años han pasado desde que la pandemia de la Covid-19 expuso la fragilidad de Europa en materia de abastecimiento farmacéutico. La crisis reveló que el continente no podía garantizar el suministro de medicamentos básicos, como el paracetamol, y que su dependencia de terceros países lo dejaba vulnerable ante futuras emergencias sanitarias y geopolíticas. Hoy, la Unión Europea sigue sin contar con un sistema que asegure la producción y distribución de fármacos críticos, una debilidad que pone en riesgo no solo la salud de sus ciudadanos, sino también su seguridad.
A medida que las tensiones geopolíticas aumentan, la Comisión Europea está acelerando la preparación de una legislación clave para reducir la dependencia de la UE en la producción de medicamentos y sus ingredientes activos. La propuesta, que se presentará el próximo 11 de marzo, busca incentivar la fabricación de medicamentos esenciales dentro del bloque, especialmente aquellos que, pese a su importancia, carecen de la rentabilidad de otros fármacos innovadores.
La vulnerabilidad del sector farmacéutico es evidente. Un informe del Parlamento Europeo señala que el 90% de los ingredientes farmacéuticos activos de los medicamentos genéricos provienen de India y China. Durante la pandemia, esta dependencia se hizo palpable cuando India restringió la exportación de paracetamol, generando alarma en los sistemas sanitarios europeos. "La crisis del coronavirus puso de manifiesto la dependencia de la UE de China y la India para la importación de medicamentos esenciales para las UCI", alertaba el informe, subrayando el riesgo de desabastecimiento en futuras crisis.
Capacidad de producción
El comisario de Salud de la UE, Olivér Várlhélyi, adelantó que la Ley de Medicinas Críticas se centrará en fortalecer la capacidad de producción en Europa y en garantizar un suministro estable de fármacos esenciales. La legislación también buscará incentivar la resiliencia de las cadenas de suministro mediante la simplificación de procedimientos y la facilitación de compras conjuntas entre países miembros.
Sin embargo, la autonomía estratégica en salud no será gratuita. "La garantía de suministro cuesta dinero", advierte el secretario de Estado de Sanidad de España, Javier Padilla, quien recalca la necesidad de financiamiento europeo para evitar que el costo recaiga en los ciudadanos. Además, existe el reto de asegurar una distribución equitativa dentro del bloque, evitando que los países con menor capacidad industrial sigan enfrentando problemas de acceso a medicamentos.
Mientras Europa intenta reforzar su soberanía farmacéutica, otras potencias como Estados Unidos, India y China están invirtiendo miles de millones en sus propias industrias. En este contexto, la UE debe actuar rápido si quiere evitar quedar rezagada y garantizar que, ante una nueva crisis, sus ciudadanos no se enfrenten a una escasez de medicamentos vitales. @mundiario