La detección precoz del cáncer de cérvix: una carrera contra la inequidad

Cáncer de cérvix. / RR SS.
La detección temprana puede reducir la mortalidad hasta en un 70%, pero la implantación del cribado poblacional avanza a distintas velocidades.

La lucha contra el cáncer de cérvix ha cambiado radicalmente en las últimas décadas gracias a los avances tecnológicos y a la implementación de programas de cribado. Sin embargo, en España, la aplicación de estos programas sigue siendo desigual, lo que genera preocupaciones sobre la equidad en el acceso a la detección temprana y, en consecuencia, a la posibilidad de salvar vidas.

Durante el Foro Nacional de Buenas Prácticas en la Detección Temprana del Cáncer de Cérvix, celebrado en el Congreso de los Diputados en Madrid, especialistas, autoridades sanitarias y asociaciones de pacientes subrayaron la urgencia de equiparar la implementación del cribado en todo el país. La cita tuvo lugar en vísperas del Día Mundial contra el Cáncer de Cérvix, que se conmemora cada 26 de marzo.

El cribado de cérvix pasó de ser oportunista a poblacional en 2019, pero su implantación no ha sido homogénea. Mientras en el País Vasco la adherencia al cribado alcanza el 67%, en la Comunidad de Madrid apenas llega al 30%, según indicó su consejera de Sanidad, Fátima Matute. En otras regiones, como Canarias y Andalucía, la puesta en marcha del programa se encuentra en una fase incipiente o con importantes retrasos.

Para muchos expertos, la diferencia en infraestructura, recursos humanos y tecnología es una de las principales causas de la inequidad. En este sentido, José Luis Rodríguez, presidente saliente de la Sociedad Española de Anatomía Patológica, advirtió que la detección temprana no está funcionando de manera equitativa en todo el territorio. “Hay una inequidad impresionante”, aseveró.

Las estrategias de los expertos

El impacto del cribado del cáncer de mama sirvió como ejemplo del camino a seguir. Julia Camps, vicepresidenta de la Sociedad Española de Diagnóstico por Imagen de la Mama, destacó que la detección precoz de esta enfermedad ha contribuido a que España tenga una de las tasas de supervivencia más altas de Europa. Sin embargo, enfatizó que la falta de estandarización en la recogida de datos dificulta la comparación de resultados entre comunidades.

Más allá de las diferencias territoriales, otro reto clave es la concienciación de la población. El ginecólogo David del Valle, del Hospital de Donostia, insistió en que el cáncer de cérvix es prevenible y tratable si se detecta a tiempo, pero muchas mujeres desconocen la importancia de someterse a las pruebas. Además, aspectos emocionales, como el miedo o la vergüenza, pueden influir en la participación. Para abordar este problema, expertos proponen estrategias como la autotoma vaginal, una herramienta ya utilizada en otros países.

Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer, resumió la demanda principal de las asociaciones: garantizar un cribado de calidad, equitativo y sostenible. “No deberíamos perder ni una sola vida por algo prevenible”, concluyó.

El reto ahora es lograr que, de aquí a 2029, la cobertura del cribado sea cercana al 100% en todas las comunidades. Un objetivo ambicioso, pero crucial para seguir reduciendo la mortalidad del cáncer de cérvix en España. @mundiario