Cuida tus dientes como un experto: la guía que sí vale la pena seguir

Dos niños cepillandose sus dientes. / RR SS.
Mientras las redes se llenan de trucos caseros para tener unos dientes más blancos, los expertos en salud bucodental apuestan por hábitos sencillos, coherentes y respaldados por la ciencia.

En un mundo dominado por el "hazlo tú mismo", donde la cáscara de plátano o el carbón activado prometen blanquear los dientes como por arte de magia, sorprende descubrir que los auténticos gurús del cuidado dental —los dentistas— siguen rutinas bastante más aburridas, aunque mucho más eficaces. A veces, la sabiduría está en la simplicidad y no en la espectacularidad viral.

Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España, explicó a El País que no se deja deslumbrar por modas pasajeras. Cepilla sus dientes tres veces al día con un cepillo eléctrico con sensor de presión y pasta fluorada de 1.450 ppm. Divide su boca en cuadrantes y dedica tiempo y atención a cada uno, sin olvidar la lengua. Para él, el peligro no solo son las caries, sino la obsesión estética: “La blancorexia es real, y peligrosa”, advierte.

Por su parte, Ana de la Morena, odontopediatra, prefiere el cepillo manual porque controla mejor la presión. Pero lanza una frase que deberíamos grabar en el espejo del baño: “El mejor cepillo es el que se usa”. Sus claves: flúor siempre, enjuague nunca después del cepillado, y mucho menos dejar que los niños se cepillen sin supervisión. La salud dental empieza desde la cuna, y no en la adolescencia con el primer blanqueamiento.

Paula Matesanz, periodoncista y profesora universitaria, desmonta con firmeza los bulos de TikTok: ni las cáscaras de fruta blanquean ni las pajitas salvan del café. Su enfoque es tan riguroso como sensato: higiene interdental diaria, pasta fluorada, y una dieta baja en azúcares disfrazados —como galletas o snacks que engañan más que un caramelo.

Constancia y personalización

Juan Carlos Pérez Varela, presidente de los ortodoncistas, insiste en que la clave está en la constancia y en la personalización. Hilo dental, irrigadores si hay ortodoncia, enjuague específico según la necesidad. Nada de fuerza excesiva ni de soluciones mágicas: el esmalte no se regenera como por arte de TikTok.

Y luego está Isabel Giráldez, experta en estética dental, que combina lo funcional con lo estético. Cepillo con cabezal pequeño, enjuague con flúor y frescor, y mucho cuidado con guardar el cepillo húmedo y tapado: eso solo cultiva bacterias. ¿Demasiado fuerza al cepillarse? Señal de que algo se está haciendo mal. “Más no siempre es mejor”, recuerda.

Todos estos expertos consultados por El País tienen algo en común: ninguno recurre a modas virales ni a soluciones milagrosas. Ninguno busca la sonrisa más blanca del barrio, sino la más sana y sostenible. Todos coinciden en que la ciencia, la prevención y la rutina diaria son insustituibles. Nada de bicarbonato, nada de limón, y mucho menos dientes desgastados por carbón activado.

En definitiva, el verdadero secreto de los dentistas no está en un producto milagroso ni en un truco secreto. Está en la disciplina diaria, en conocer tu boca, en usar lo que funciona (aunque no se haga viral) y en acudir al profesional antes que a una app de filtros. Ahora bien, si los expertos no usan cáscara de plátano ni se enjuagan con zumo de limón... ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros? @mundiario