Cuando el cáncer no es azar: el 40% de los casos se podría prevenir

Consumo de tabaco. / Pixabay.
Millones de diagnósticos podrían evitarse si se actuara antes de que la enfermedad aparezca.

Durante décadas, el cáncer ha sido contado como una tragedia inevitable, una lotería biológica marcada por la genética o la mala suerte. Pero los datos más recientes rompen ese relato. En 2022, 7,1 millones de nuevos cánceres diagnosticados en el mundo —casi cuatro de cada diez— podrían haberse prevenido. No es una estimación vaga ni un ejercicio teórico: es la conclusión del análisis más exhaustivo jamás realizado sobre cáncer evitable, liderado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC).

La cifra es incómoda porque obliga a cambiar la pregunta. Ya no se trata solo de cómo curar el cáncer, sino de por qué sigue apareciendo en proporciones tan altas cuando gran parte de sus causas son conocidas, modificables y, en muchos casos, prevenibles. El estudio analiza 30 factores de riesgo en 36 tipos de cáncer y 185 países. Conductas individuales, exposiciones ambientales y, por primera vez en un análisis global de este tipo, agentes infecciosos. El resultado es un mapa del cáncer antes de que exista: dónde nace, por qué y qué decisiones —políticas y sociales— podrían haberlo evitado.

El principal responsable sigue siendo el tabaco, con 3,3 millones de casos prevenibles en un solo año. Le siguen las infecciones como el virus del papiloma humano (VPH) o Helicobacter pylori (2,2 millones) y el consumo de alcohol (700.000). No son factores misteriosos ni desconocidos. Son riesgos que llevan décadas sobre la mesa, pero que continúan produciendo enfermedad porque combatirlos implica enfrentarse a intereses económicos, desigualdades estructurales y hábitos profundamente arraigados.

Lo más revelador del estudio no es solo la magnitud del problema, sino su desigual distribución. El cáncer prevenible no se reparte de forma homogénea: cambia según el sexo, el lugar del mundo y el tipo de tumor. Y esa variabilidad revela una verdad incómoda: la prevención no fracasa por falta de conocimiento, sino por falta de voluntad colectiva.

La brecha de género: dos epidemias distintas

En los hombres, el 45,4% de los cánceres son evitables; en las mujeres, el 29,7%. La diferencia no es biológica, sino histórica y cultural. En ellos, el tabaco es el factor dominante en la mayoría de países del mundo. En ellas, lo son las infecciones, especialmente el VPH, responsable del cáncer de cuello uterino.

Estas cifras reflejan decisiones tomadas décadas atrás: patrones de consumo, acceso desigual a vacunas, normas sociales que normalizaron ciertos riesgos y silenciaron otros. La prevención, concluyen los investigadores, no puede ser neutra. Necesita enfoque de género, políticas específicas y sensibilidad cultural.

Geografía del riesgo: prevenir depende de dónde se nace

Las desigualdades regionales son aún más elocuentes. En Asia Oriental, más de la mitad de los cánceres masculinos son prevenibles; en América Latina, apenas uno de cada tres. En el África subsahariana, las mujeres soportan la mayor carga de cáncer evitable, principalmente por infecciones que podrían prevenirse con vacunación y saneamiento básico.

Europa aparece como una región intermedia, con entre el 32% y el 39% de cánceres prevenibles. España se sitúa en la media: el 35,9% de los tumores podrían haberse evitado, con el tabaco como principal factor de riesgo. El éxito del programa de vacunación contra el VPH contrasta, sin embargo, con regiones donde la cobertura no alcanza ni al 30% de las niñas elegibles.

Prevención sin culpa: cuando la política importa más que la voluntad

Uno de los mensajes más potentes del estudio es que la prevención no puede recaer solo en el individuo. “Prevención sin culpa”, resume la OMS. Subir impuestos al tabaco, regular el alcohol, garantizar el acceso a vacunas, mejorar el saneamiento o diseñar ciudades que fomenten la actividad física tiene más impacto que cualquier campaña basada únicamente en la responsabilidad personal.

“Los números pueden cambiar”. La frase resuena como advertencia y esperanza. El cáncer no desaparecerá por completo: el envejecimiento, la biología y la herencia seguirán jugando su papel. Pero la carga prevenible sí puede reducirse drásticamente. Incluso, en algunos casos, eliminarse. @mundiario