Del círculo íntimo al número de Dunbar: la ciencia detrás de la amistad

Un grupo de amigos. / Pixabay.
El antropólogo Robin Dunbar defendió hace 30 años que los seres humanos no pueden mantener más de 150 relaciones significativas a la vez. Hoy su teoría sigue siendo un punto de debate.

En 1993, el cantante brasileño Roberto Carlos popularizaba en su canción "Un millón de amigos" una visión optimista de las relaciones humanas. Mientras tanto, en la fría Inglaterra, el antropólogo Robin Dunbar, desde la Universidad de Oxford, ofrecía una visión más sobria: los seres humanos estamos limitados a mantener un máximo de 150 relaciones cercanas y significativas. Este concepto, conocido como el "número Dunbar", ha sido discutido y reafirmado en estudios durante las últimas tres décadas. Sin embargo, en un mundo donde las redes sociales nos hacen creer que es posible tener miles de amigos, ¿sigue teniendo validez esta cifra?

Dunbar, ahora de 77 años, se mantiene firme en su postura. Según el experto, el problema no radica en la memoria o el tiempo disponible, sino en nuestra capacidad para gestionar relaciones. Aunque las plataformas sociales han transformado nuestra forma de conectar, el antropólogo señala que las interacciones virtuales replican patrones muy similares a los de las relaciones cara a cara.

A pesar de la aparente ampliación de nuestras redes sociales, el número de relaciones cercanas sigue estando limitado por nuestras capacidades cognitivas y emocionales.

¿Una investigación descabellada?

Recientemente, un estudio de la revista Biology Letters desafió la teoría de Dunbar, sugiriendo que el número de relaciones significativas podría ser mayor. Sin embargo, el antropólogo ha rechazado este argumento, tildando la investigación de "descabellada". En su lugar, reafirma su modelo de la "cebolla de amigos", donde las personas se agrupan en círculos concéntricos, comenzando por un núcleo íntimo de cinco personas y extendiéndose hasta un máximo de 150. Las capas externas representan círculos más amplios, como los amigos con los que se comparten actividades ocasionales o se invitan a eventos sociales.

Dunbar también resalta cómo el aumento de las interacciones virtuales no ha modificado esta dinámica. Al analizar redes sociales y millones de llamadas telefónicas, los estudios han demostrado que las personas tienden a formar grupos basados en similitudes de edad, género y visión del mundo. Este fenómeno ha mostrado que, incluso en el ámbito digital, nuestros contactos siguen siendo limitados a un número que, en última instancia, no es infinitamente expansible.

El científico concluye que el verdadero desafío no es aumentar el número de amigos, sino mantener la calidad de las relaciones. A medida que envejecemos, nuestras amistades tienden a reducirse en número, pero se profundizan en intensidad. Según Dunbar, el punto culminante de la amistad ocurre alrededor de los 25 años, momento en que más amigos solemos tener, y a partir de ahí, la "cebolla" de amigos se va estrechando. @mundiario