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REVISTA HGgT

Un parque temático del vacuno macho llamado Terrabuey

Proyecto para la selección multirracial de bueyes para carne madurada asociada al agroturismo.
  

 

Un parque temático del vacuno macho llamado Terrabuey
Pocholo supera los 2.000 kilos de peso. / HGgT
Pocholo supera los 2.000 kilos de peso. / HGgT

Un proyecto de cría de bueyes para consumo gastronómico, selección de más de diez razas adquiridas en diversos territorios y “autoctonías” de la península ibérica, y engordados en una finca de las afueras de Cuéllar -donde la brasería de su nombre completa el diseño y propicia la degustación- impacta en la oferta cárnica del precedente bienio.


Comento en la revista HGgT el diseño, con una eco-granja como eje de la actividad acuñada “bueyturismo” en un paraje periurbano en torno al proceso vital de un centenar de bueyes para consumo de carne: desde su llegada con no más de cuatro años (con unos 500 kilos de peso), hasta que alcanzan una media de 1.500 en un abanico de engorde entre dos y tres años (y un segmento de inversión/reversión entre los 3.500 euros de la compra, y los 9.000 en el despiece...)


El círculo  cerrado (producción-consumo) dibujado por la familia Guijarro  -diversificación empresarial del inicial negocio de remolques que fundó el patriarca, Luis, hoy contemplando las responsabilidades repartidas entre sus hijos Alberto y Jorge- se enriquece con complementaciones de contenido agroturístico visitable, de manera que la explotación, en desarrollo,  viene a ser en realidad un parque temático en torno al buey, sus razas, su alimentación (pradera, cereales) y trato confortable y profiláctico.


Se diría que los establos son un “cinco estrellas” de la sociedad vacuna, y de paso, un guiño a las gallinas o al cultivo ecológico de la huerta. Los niños tienen aquí una oportunidad para descubrir de donde viene, o debe venir, lo que comemos.


Cuidado proyecto vacuno con convencimiento vocacional

Un colega de confianza plena, Mikel Zeberio, despertó mi curiosidad viajera y gastronómica. Allí, esperaba Alberto, que fue describiendo las instalaciones y el cuidado proyecto con convencimiento vocacional de quien cree en lo que dirige.


Nunca confesará, seguramente, por qué le entienden tan bien los ejemplares de Rubio Gallego o Miñoto, hablándoles en castellano, o los pardo alpinos, angus, frisones...  Se comprendería con los alistanos zamornos o los berrendos, pero que se deje acariciar el más corpulento, el Blonde de Aquitania llamado “Pocholo”, exige, en principio, mucha familiarización. Alcanza el 1,90 de altura y supera los 2.000 kilos de peso, y fue adquirido en Euskadi. Así que será, efectivamente, el buey más grande del mundo, como aseguran. @mundiario