Literatura culinaria y oficio

Ilustración de El Practicón. / HGgT
Ilustración de El Practicón. / HGgT
La gastronómica también está en los libros, cualquiera que sea su soporte, y en la transversalidad de sus contenidos y enfoques del saber.
Literatura culinaria y oficio

En tiempos en los que se impone el espectáculo sobre el conocimiento, el showcooking por parte de los vendedores de ungüentos y humo, una inflexión conveniente. Un memento para  la cultura accesible y plural. La gastronómica también está en los libros, cualquiera que sea su soporte, y en la transversalidad de sus contenidos y enfoques del saber. Raras veces fuera de esos conductos contrastados.., lo que encontremos serán datos al paso y vaya usted a saber, que es como conviene considerar el caladero fácil de Internet y sus redes, o la literatura menor, como es el caso de guías, folletos y similares.

Se ha leído y lee poco entre los del oficio y entre los del manduquicio. Ignoramos la referencia histórica en la historia literaria de la cocina española –de las Españas, para ir hilando fino– al menos desde Ruperto de Nola o Martínez Montiño, y ya con estos legados estaríamos navegando por materializaciones catalanas y mediterráneas de nuestra culinaria, por supuesto por la cocina cortesana que sobrevino al Medievo, reinterpretando mucha parte del legado musulmán resistente hasta última hora en la Bética y Penibética, hasta las más tardías y septentrionales peninsulares, que es cuando asoma Ángel Muro, con El Practicón y las “conferencias culinarias” que documentan los hervores de más de un siglo atrás en la cocina gallega. Por no pararse en estos menesteres,  fluyen personajes que se creen versados  por  sobat guías, y reaccionan como catetos ante lo que creen un descubrimiento.

Parecen desconocer estas bases quienes enseñan, quienes recibieron sus enseñanzas, quienes resultan saber mucho de la japonesa y nada de lo que dicen representar, interpreten por  territorios autónomos o por más amplios marcos condumiales.

Los otros tampoco, pero al menos siguen la tradición más o menos ortodoxa a través de la transmisión generacional, basada en las fuentes dichas, en las legadas por la señora Condesa de Pardo Bazán, Puga y Parga  –recetarios muy abiertos y geográficamente ecléticos– y demás volúmenes burgueses de referencia desde un par de siglos atrás. Por ejemplo, que tampoco son tantos, ya volveremos sobre el tema... @mundiario

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