Regresa la caza a los parques nacionales: en Monfragüe y Cabañeros se permitirá a partir de octubre
Mientras el Gobierno de Extremadura defiende el control poblacional, el Ministerio para la Transición Ecológica insiste en que la ley prohíbe la caza en estos espacios protegidos.
La caza en los parques nacionales ha vuelto a tomar protagonismo en la agenda política tras el anuncio de la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, de permitir la actividad cinegética a partir de octubre en el parque nacional de Monfragüe (Cáceres). La medida tiene como objetivo controlar la sobrepoblación de ciervos y jabalíes, que amenaza la flora y la fauna de esta área protegida. Según el anuncio, las batidas se llevarán a cabo en fincas de propiedad de la Junta de Extremadura, sin coste para los cazadores, y la carne resultante se donará.
Sin embargo, la vicepresidenta tercera y ministra, Teresa Ribera, respondió enérgicamente a esta propuesta en la red social X (antes Twitter), recordando que "la ley prohíbe la actividad cinegética en parques nacionales" y que cualquier modificación en el plan de gestión debe ser "compatible con la ley y con el ok de todos". Esto significa que, aunque se permiten controles poblacionales, como ha sucedido en otros parques nacionales como Cabañeros, la caza deportiva y comercial sigue estando prohibida en estos espacios protegidos desde diciembre de 2020.
Para Ecologistas en Acción, tanto la caza como el control poblacional son términos similares, ya que consideran que ambas actividades causan un alto estrés y sufrimiento en los animales. Miguel Ángel Hernández, representante de la organización, sostiene que la caza, aunque no implique intercambio económico, sigue siendo una actividad deportiva bajo el pretexto del control poblacional, lo cual va en contra de la legislación.
El Ministerio para la Transición Ecológica argumenta que la diferencia radica en que no hay un intercambio económico en el control poblacional, mientras que en la caza deportiva sí lo hay. En el caso de Cabañeros, se permiten diferentes tipos de caza en fincas privadas y municipales, lo que ha generado críticas por parte de los ecologistas, quienes han denunciado esta práctica ante la Consejería de Sostenibilidad.
Los ciervos y jabalíes siguen creciendo
A pesar de que la caza se presentó como una solución al control poblacional, los datos muestran que esta actividad no ha impedido que las poblaciones de ciervos y jabalíes sigan creciendo. La presidenta de Extremadura, sin embargo, asegura que su decisión busca cumplir con el sector cinegético y generar recursos en la zona, incluyendo alojamiento y comida.
Por otro lado, existen alternativas al control poblacional a través de la caza, como la esterilización química o la reintroducción de depredadores naturales, como el lobo. Sin embargo, la posibilidad de que el lobo regrese a estas áreas es vista como remota y problemática debido a los conflictos con el ganado.
La controversia persiste, con los ecologistas abogando por el bienestar animal en los parques nacionales y las asociaciones de cazadores luchando por mantener la caza como una herramienta de control poblacional. La situación está lejos de resolverse, y las partes involucradas continúan debatiendo sobre el futuro de la caza en los parques nacionales de Extremadura. @mundiario