El incendio de Tenerife deja “daños irreparables” en el Parque Nacional del Teide
Aunque el fuego ha sido declarado como estabilizado, la cautela persiste debido a las altas temperaturas y la posibilidad de reactivaciones.
Diez días han transcurrido desde que las llamas teñían los montes de Tenerife de rojo y negro en un incendio que abarcó más de 14.700 hectáreas y se extendió a lo largo de un perímetro de 90 kilómetros. El pasado jueves, 24 de agosto, finalmente se anunció la estabilización del incendio, marcando un hito en la lucha contra la catástrofe. A pesar de esta noticia alentadora, la precaución es la palabra clave, ya que las altas temperaturas continúan siendo un obstáculo en la batalla contra los rescoldos que podrían reavivar las llamas.
Esta etapa del incendio, conocida como la segunda fase, implica que el fuego ha evolucionado dentro de las líneas de control establecidas, aunque no está completamente controlado. Los equipos de extinción y prevención del Gobierno de Canarias han trabajado incansablemente para alcanzar esta fase, pero siguen alerta ante posibles reactivaciones en diferentes puntos calientes del área quemada.
El impacto en el Parque Nacional del Teide ha sido especialmente desolador. Según el director del parque, Manuel Durbán, el incendio ha causado "daños irreparables" al ecosistema, especialmente a la retama, que ha sido gravemente afectada. Las zonas orientales del parque, incluyendo Izaña y El Portillo, fueron las más golpeadas por las llamas, poniendo en peligro la existencia misma de la retama, cuyo uso ahora está restringido para el sector apicultor.
Una peculiaridad del incendio, según Durbán, fue su comportamiento "extraño", con múltiples "lenguas de fuego" que parecían moverse de manera impredecible, afectando a algunos puntos mientras dejaban otros intactos.
El peor incendio de Canarias
Según el sistema satelital europeo Copernicus, el área quemada en Tenerife abarca aproximadamente 10.957 hectáreas. Si esta cifra se confirma, el incendio sería considerado el peor en Canarias en los últimos 40 años. Estos datos se basan en imágenes tomadas por el satélite Sentinel 2 y podrían modificar las estimaciones oficiales proporcionadas por el Gobierno de Canarias, que hasta el momento sitúa el área afectada en 14.624 hectáreas.
A pesar de la estabilización, hasta 16 medios aéreos y 195 terrestres continúan trabajando en la zona para enfriar y vigilar el perímetro del incendio. Puntos calientes aún persisten en áreas como La Orotava, La Matanza, La Victoria y Santa Úrsula, donde los equipos siguen esforzándose para evitar reactivaciones.
La preocupación por la calidad del aire también ha sido relevante en este incidente. Aunque se ha observado una mejoría, algunos municipios como Candelaria, Arafo, La Orotava y Los Realejos aún enfrentan condiciones desfavorables. El uso de mascarillas FPP2 sigue siendo recomendado en estas zonas.
Los esfuerzos de extinción y la respuesta de la población han sido elogiados por el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, quien también agradeció la solidaridad nacional y la visita de varios miembros del Gobierno central en funciones, incluidos los ministros Héctor Gómez, Fernando Grande-Marlaska y Teresa Ribera, así como el propio presidente Pedro Sánchez.
En resumen, diez días después del inicio del incendio, Tenerife comienza a ver signos de estabilización, pero la amenaza aún no ha desaparecido por completo. Mientras los esfuerzos de extinción continúan, la isla se prepara para enfrentar los desafíos de la recuperación y la reconstrucción de su valioso ecosistema. @mundiario