El greenwashing es una amenaza para los objetivos climáticos, según la ONU
Un grupo de expertos sostiene que para que los planes climáticos de las ciudades, regiones y compañías sean creíbles, las naciones no pueden aumentar las extracciones de petróleo, gas y carbón.
El blanqueo ecológico y las promesas climáticas de gobiernos, empresas y entidades financieras “amenazan con desvirtuar los esfuerzos globales para reducir las emisiones” de gases de efecto invernadero, según un nuevo informe presentado por la comunidad científica en la cumbre del clima de las Naciones Unidas.
Este grupo de 17 expertos fue conformado hace un año por António Guterres, Secretario General de la ONU, quien los juntó para que elaboraran una guía contra la ecoimpostura con recomendaciones concretas para aquellos que quieren presentar compromisos de emisiones cero netas. Este martes, en el tercer día de la COP27, los científicos sostienen que para que los planes climáticos de las ciudades, regiones y compañías sean creíbles, las naciones no pueden aumentar las extracciones de petróleo, gas y carbón.
De hecho, Catherine McKenna, presidenta del panel de expertos, considera que “el planeta no se puede permitir más retrasos, excusas y ‘greenwashing’. Hay que reducir las emisiones, sin hacer trampa”.
“Para evitar el falseamiento (o la manipulación) en la contabilidad climática las entidades deberían publicar anualmente sus progresos y someterlos a la revisión de expertos independientes”, señala el informe que también pide que tantos los gobiernos como las empresas midan sus compromisos climáticos a corto, medio y largo plazo.
¿Qué es el greenwashing?
Este término se refiere a que una empresa o ciudad solo expulsará los gases de efecto invernadero en su actividad que puedan ser capturados por sumideros (por ejemplo, los bosques). Sin embargo, la trampa está en qué se considera un sumidero o en la doble contabilidad o en no tener en cuenta el ciclo completo de vida de un producto o todas las áreas de negocio. Acciones que ponen en riesgo que no se produzca una verdadera reducción bruta de las emisiones, solo un lavado de cara verde.
Ante esta situación, el documento presentado por los expertos hace hincapié en que para que no se considere una táctica de ecoimpostura, cualquier plan de emisiones netas cero “debe cubrir toda la cadena de valor de una ciudad, Estado o negocio, incluidas las emisiones de uso final”. @mundiario