El conflicto sirio pasa a un segundo plano frente a la guerra de Ucrania

Paisaje urbano en Siria tras la guerra. / Pixabay
Paisaje urbano en Siria tras la guerra. / Pixabay

Aunque la resolución del conflicto sirio debe ser por vía política, Geir Pedersen, enviado especial de las Naciones Unidas para el país, sostiene con franqueza que “estamos muy lejos de una solución política”.

El conflicto sirio pasa a un segundo plano frente a la guerra de Ucrania

La agonía siria prolongada por once años ha dejado al 90% de la población viviendo en la pobreza y a 12 millones de personas en situación de hambre, sin embargo, no se vislumbra un final cercano.

Ante esta situación, la respuesta coordinada de la ONU a la crisis de Siria para este 2022 requiere 10.500 millones de dólares que serían distribuidos de la siguiente manera: 4.400 millones para las operaciones en el país y 6.100 para los refugiados y las comunidades de acogida de la región, no obstante, la realidad fue otra.

El comisario europeo de Ampliación y Vecindad, Oliver Varhelyi, ha informado que la comunidad internacional se ha comprometido este martes a donar 6.400 millones de euros para 'apoyar el futuro de Siria', en un momento que según la Organización de Naciones Unidas (ONU), la crisis ha pasado a un segundo plano frente a la guerra en Ucrania.

Por su parte, Geir Pedersen, enviado especial para Siria, manifestó que “el sufrimiento y el desplazamiento continúan y pocos sirios regresan a sus comunidades; la crisis económica continúa; la violencia también continúa, con el riesgo constante de una escalada, incluso en lo que parece un estancamiento militar. Desgraciadamente, los sirios necesitan con apremio más apoyo que nunca”.

Crisis de larga data

Según cifras aportadas por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), 26,5 millones de personas requieren ayuda humanitaria tanto en Siria como fuera de ella.

En este sentido, los líderes de las Naciones Unidas, Martin Griffiths; representante de la OCHA, Filippo Grandi, Alto Comisionado para los Refugiados; y Achim Steiner, administrador del Programa para el Desarrollo (PNUD), señalaron la necesidad de invertir en la recuperación del país.

“Invertir en las comunidades, incluidos los medios de vida sostenibles, y mejorar el acceso seguro a los servicios básicos, apoyará la resiliencia socioeconómica y la cohesión social y dará a los sirios la oportunidad de vivir con dignidad y asegurar un futuro para sus hijos”, aseguraron en un comunicado conjunto.

Y es que la crisis en el país está por donde se mire. Violencia de género, un récord de inseguridad alimentaria de doce millones de personas, exposición a artefactos explosivos, casi la mitad de la población infantil sin acceso a la educación, además de estar expuestos al trabajo infantil, matrimonio precoz y forzado e incluso, a la trata y el reclutamiento por parte de los actores armados.

Asimismo, la mayoría de los 5,6 millones de refugiados sirios se ubican en Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto, países que también necesitan ayuda humanitaria.

Por consiguiente, la ONU señaló que “no es el momento de alejarse de los sirios haciendo de ellos un crisis olvidada”. “Merecen los solidaridad y el apoyo internacional continuo”. @mundiario

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