¿Victoria de la democracia?¿Derrota del fascismo?

Pedro Sánchez celebra su victoria en el 28-A. / Mundiario
Pedro Sánchez celebra su victoria en el 28-A. / Mundiario.

La democracia no ataca al fascismo. No sabe cómo hacerlo sin traicionarse a sí misma. Es como una ciudad sitiada que tras rechazar en las murallas al enemigo no es capaz de abrir las puertas y perseguirlo hasta su guarida. En su lugar, se queda dentro mientras los ejércitos animales se lamen las  heridas y reorganizan el siguiente asalto.

¿Victoria de la democracia?¿Derrota del fascismo?

Empecemos por los fracasos: El hundimiento del PP sugiere cierta madurez de los españoles que sencillamente han despedido al empleado que metió mano en la caja y encima se puso faltón. De ahí el ascenso de Ciudadanos que se presenta en el momento oportuno como caballo de refresco. No es que Rivera tenga nada especial, solo es obra de la oportunidad histórica. Y esto hay que medirlo:  la oportunidad no era para crecer, sino para dar el sorpasso. El fracaso de Rivera en este sentido es importante. Si con una PP en disolución, acosado por su pasado de corrupción y hundido por un líder que ataca los nervios, y no es capaz de arrasar en la praderas de la derecha... En fin, ¿qué necesita? Las cosas como son: cualquiera lo haría mejor. Solo era cuestión de no cagarla.

El tercer fracaso es el de Podemos. El tiempo pasó y era hora de pasar al cobro muchas cuentas: el desgaste producido por los medios a sueldo del gran capital, el efecto corrosivo de las cloacas del Estado, el acoso de las Instituciones, la deslealtad de muchos funcionarios poniendo zancadillas allí donde gobernaban, la oposición brutal de la banca y, sobre todo, la inconsecuencia del lujo de Pablo Iglesias y su gran capacidad de cargarse colaboradores y enfrentarse hasta con su propia sombra, llamaron a la puerta y entraron.

Si no es por su ejemplar actuación en los dos debates, con esa educación, tranquilidad y altura de miras propia de un estadista, Podemos cae a menos de 30 diputados. Pero si algo tiene Pablo Iglesias es capacidad de análisis y reacción. Ahí es un campeón. Ya veremos si este fracaso le baja los humos y se pone a construir alianzas y deja de cavar su propia tumba. Pablo me gusta más así vestido, de persona moderada, sensata. Esperemos que su radicalidad se la llevara el diablo y no sea puro fingimiento. Lo sabremos enseguida.

El cuarto fracaso es el del fascismo. ¿Fracaso? ¿Pero si han entrado en el Parlamento? Sí, sin duda se trata de un hecho relevante. Pero no era el objetivo. Los radicales antisistema creyeron que se iban a comer el mundo. Contaban con cerca de 50 escaños y se quedaron en la mitad. El golpe fue muy duro porque ellos mismos vendieron la piel del toro antes de lidiarlo. La cornada es grave, pero ojo, nada que no se pueda curar. Que nadie se confunda: las fuerzas que quieren destruir las democracias liberales no descansan, disponen de un caudal enorme de riqueza, saben más que nadie de manipulación de masas y lo que es mucho peor: tienen todo el tiempo del mundo para ganar. La democracia no ataca al fascismo. No sabe cómo hacerlo sin traicionarse a sí misma. Es como una ciudad sitiada que tras rechazar en las murallas al enemigo no es capaz de abrir las puertas y perseguirlo hasta su guarida. En su lugar, se queda dentro mientras los ejércitos oscuros se lamen las  heridas y organizan el siguiente asalto. Tenemos que entenderlo: la democracia se encuentra en estado de sitio permanente. Si no somos capaces de hacer algo diferente estamos perdidos. Antes o después encontrarán un brecha. El fascismo eterno de Umberto Eco se renueva cada día. ¿Hasta cuándo seremos capaces de sostener la tensión? ¿Irá tanta gente a votar en la Europeas y Municipales?

Quedan así fracasados por su soberbia, pero no cometerán los mismos errores dos veces. En tan solo un mes veremos hasta donde llega su ansia de dominación unida a la enorme capacidad que tienen de inocularse en la sociedad. Las redes eran su pasadizo secreto. Ahora que lo descubrimos, ¿de verdad lo dejaremos abierto para que  lo vuelvan a usar? Taponarlo sería un paso nada desdeñable para convertirlos en flor de un día.

Y ahora vamos con las vitorias. Los 123 diputados del PSOE en un escenario de cuatro grandes partidos es un éxito proporcional considerable. Pedro supo aglutinar las sinergias positivas hacia su persona y el terror que los españoles sienten ante el despertar del fascismo. Entendamos que casi saca el doble de escaños que cualquiera de sus contrincantes, incluido el PP que se queda con tan solo 66. Es un éxito rotundo porque se compare o se pondere con lo que queramos la ventaja relativa se mantiene. La resistencia de Pedro ya es leyenda y en vida. Los factores que influyeron son muchos, pero destacaría su talante pausado y presidencial, los zarpazos que supo dar a sus atacantes en los dos debates y, sobre todo, la cantidad de medidas sociales que han conseguido demostrar que el PSOE no es lo mismo que el PP y que se puede hacer políticas sociales y solidarias sin aumentar el déficit. Más bien es justo lo contrario: la redistribución de la riqueza que genera la sociedad produce mucho más dinero que darle todo a los ricos. Y además es moralmente perfecta.

Pero la mayor victoria no es la de Pedro. Alguien ganó mucho más. La democracia española es la gran campeona de estas Elecciones Generales. La movilización general de los españoles para frenar al fascismo también es épica. Creo que todos hemos podido leer, escuchar y ver la brutalidad del discurso xenófobo, machista, rancio y fanático de esos que se empeñan en salvarnos de nosotros mismos. Incluso aseguran que son los únicos y legítimos representantes de España. Que España es suya. Que la van a reconquistar. ¿Reconquistar de quién? ¿De los españoles? ¿Qué harán con nosotros? ¿Nos tirarán al mar desde un avión como hacía el asesino Videla? ¿Llenarán de nuevo las cunetas de españoles solo porque piensan lo que les da la gana?

Solo decirlo da terror. Pero eso no será hoy, hoy hemos ganado los españoles y también la democracia, que sale muy reforzada. Y nuestra Constitución, que por fin se sitúa en el centro de nuestros pensamientos: debemos protegerla, ponerla en valor, promocionar su estudio, que todos la amen desde su conocimiento. La Constitución es el punto de encuentro de las personas de buena voluntad de este gran país y también es la fuerza común que nos salva de los que no lo son.

Esta victoria es la gran victoria. Ahora solo debemos pensar en cómo aprovecharla para mayor gloria de España. Espero que en los próximos cuatro años el Presidente Pedro Sánchez lidere un tiempo de paz y de construcción para todos, los que ganaron y lo que no ganaron. Espero que la también derrotada crispación y agresividad  dé paso a días de sosiego, negociación, acuerdo y prosperidad. Creo que nos lo hemos ganado. Nos hemos ganado la paz. @mundiario

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