La Xunta debe reclamar el traspaso de las Torres de Meirás a Galicia

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El valle de los caídos. / RR SS.

Los Memoriales sobre la Dictadura no se han hecho en el palacio del Pardo, ni en Ayete, ni el Valle de los Caídos. Debilitar la figura de Pardo Bazán no es la mejor opción.

La Xunta debe reclamar el traspaso de las Torres de Meirás a Galicia

En Galicia, los presos políticos del franquismo fueron recluidos en varios campos de concentración y sirvieron como mano de obra en algunas obras públicas, entre ellas el aeropuerto de Lavacolla. Ninguna placa o monumento lo recuerda. La antigua terminal de este aeropuerto, hoy en desuso, podría ser una alternativa para ubicar un centro de interpretación de la Dictadura. Todavía mejor emplazamiento sería la anterior cárcel coruñesa, hoy clausurada, desde donde salían los “paseos” de presos que concluían fusilados en el Campo de la Rata. Sólo el Alcalde Francisco Vázquez decidió erigir un monumento conmemorativo de esa tragedia, obra de Isaac Díaz Pardo, de factura bella y solemne. También cualquiera de los otro campos de concentración en Silleda, Celanova, Oia, etc, podrían justificar sobradamente albergar instituciones de la Memoria o contra el Olvido.

El Estado cuenta desde 2011 con el Informe elaborado por una comisión de expertos  sobre la resignificación del Valle de los Caídos. Una década después, ninguna decisión relevante, salvo el traslado de los restos de Franco, ha sido adoptada en el monumento más representativo del franquismo. Allí sigue en lugar preeminente la tumba del fundador de la Falange. Los palacios del Pardo y de Ayete, el primero residencia permanente de Franco y el segundo residencia estival, continúan desempeñando funciones ajenas al interés conmemorativo. ¿Por qué entonces se ha elegido Meirás, un edificio ligado a la memoria de una escritora célebre cuyo centenario celebramos para dedicarlo a la Memoria Histórica? ¿Tal vez porque está lejos de Madrid y de cualquier núcleo poblacional,  en medio de las feraces Mariñas? ¿Acaso la desunión institucional gallega facilita la actuación unilateral del Gobierno central? ¿Es incómoda la propia escritora como lo fue en vida para la Universidad o la Real Academia Española o muchos de sus colegas?

La autoridad intelectual de algunos Catedráticos universitarios como Darío Villanueva o José María Paz Gago, grandes conocedores de la obra pardobazaniana, nos ha brindado argumentos sobrados para recuperar las Torres de Meirás tal como las concibió y usó Emilia Pardo Bazán, para reagrupar su valiosa biblioteca hoy dispersa y para crear allí un Centro de investigación y divulgación sobre su obra, que podría además albergar actividades de las universidades gallegas como cursos de verano, congresos y seminarios. Tanto la obra de doña Emilia como el contexto intelectual de su época son objeto de la investigación académica actual, justificando así dicho uso.

La Xunta de Galicia no debería desistir de dicho objetivo. Demandar su transferencia a la Comunidad es el primer paso. La propiedad fue adquirida con exacciones forzosas sobre los salarios de  los trabajadores de la provincia y con subvenciones de las instituciones locales, para una finalidad determinada, residencia estival del Jefe del Estado. Ni el actual monarca ni su antecesor la utilizaron jamás. Si no se cumple la finalidad de la donación, la propiedad debería restituirse a las instituciones gallegas.

Mientras, el Gobierno catalán desea recuperar la sede de la Policía Nacional en la Vía Layetana de Barcelona, una de las calles principales de la ciudad, para dedicarla también a la Memoria Histórica. Es la excusa para eliminar del centro barcelonés un símbolo del poder del Estado. Aunque el Ministerio de Interior se ha manifestado contrario, pocas dudas existen sobre la capacidad del Ejecutivo catalán para conseguir el edificio. Por la misma razón que el Gobierno vasco acaba de conseguir que le traspasen los cuarteles de Loyola en pleno centro de San Sebastián, aduciendo operaciones urbanísticas.

Núñez Feijóo debería de buscar el respaldo del Parlamento gallego y de las instituciones coruñesas, como la Diputación Provincial, los Ayuntamientos de Coruña, Sada y otros. Con un planteamiento exigente de respeto a las instituciones gallegas, a las personalidades de la cultura propia, Pardo Bazán lo es en grado sumo, pero también de agravio comparativo.

Hemos citado una decena de alternativas para un Memorial explicativo del franquismo, alguna de ellas de la máxima visibilidad.  El centenario de Pardo Bazán, tan pobremente abordado en su propia ciudad, es una oportunidad para dejar un legado de investigación y divulgación precisamente en la que fue su casa y al tiempo taller de extraordinaria creación literaria. @mundiario

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