Washington encabeza una rebelión contra el último veto migratorio de Trump

Capitolio del Estado de Washington.
Capitolio del Estado de Washington.

La nueva orden ejecutiva del presidente entra en vigor el 16 de marzo, por lo que fiscales generales de cuatro estados tienen hasta entonces para lograr bloquearla.

Washington encabeza una rebelión contra el último veto migratorio de Trump

El Estado de Washington va al frente de un séquito de estados que se han pronunciado contra el reciente veto migratorio de Donald Trump, según anunciaron sus autoridades este mismo jueves. La intención es bloquear la nueva orden ejecutiva del presidente tal y como se hizo con la primera del 27 de enero, aunque esta nueva edición está hecha para superar sin problemas el filtro de las cortes federales. La primera denuncia se presentó en Hawái, el día de ayer. Los fiscales del Estado confían en poder ampararse en los mismos argumentos usados para la derogación del primero, puesto que los efectos son prácticamente los mismos, aunque ahora en vez de siete países sean solo seis.

Las grandes similitudes se resumen en que el nuevo veto es un calco del anterior: un decreto discriminatorio contra los musulmanes y contra el principio constitucional de no discriminación, aseguran los fiscales. La única diferencia, por lo tanto, es que en este nuevo documento se margina "solo" a seis países, de acuerdo a Bob Ferguson, fiscal general del Estado de Washington (que es distinto a Washington D.C., la capital del país).

La reciente orden ejecutiva suspende durante cuatro meses el programa de acogida a refugiados y durante tres la entrada al país de personas con pasaporte de Irán, Somalia, Sudán, Siria, Yemen y Libia, ya que según la Casa Blanca sus ciudadanos pueden representar riesgo de ataques terroristas. El único país que no repite en el listado es Irak y quienes cuentan con un permiso de residencia permanente en el territorio estadounidense.

Aparte de eso, se carga la prohibición permanente a los refugiados provenientes de Siria y la excepción al veto anterior que caía sobre los sirios cristianos. Esta orden ejecutiva recorta de 110.000 a 50.000 la cantidad de refugiados que aceptará el gigante norteamericano durante este año.

La primera maniobra de Washington será que James Robart, el mismo juez federal que emitió la medida cautelar de dejar sin efecto la orden ejecutiva de enero, repita maniobra con este nuevo. Jurídicamente, el decreto original se ha quedado sin ninguna validez a causa de este nuevo. Los fiscales generales de Nueva York, Oregon y Minesota han declarado que se unirán a la causa de Washington.

Pero el primer Estado en recurrir formalmente la medida fue Hawái este mismo miércoles. Los abogados de dicho Estado, al servicio del Partido Demócrata, presentaron una demanda en la sede del tribunal federal en Honolulu. Su demanda incluye suspender de forma temporal la medida dictada el lunes por la Casa Blanca previo a su entrada en vigor este 16 de marzo. La primera audiencia del expediente se llevará a cabo el 15 de este mes.

El veto migratorio de Trump tendrá dos frentes abiertos cuando menos, el de Honolulu, Hawái, y el de Seattle, Washington. El previo trajo consecuencias para decenas de miles de personas de forma súbita y se aplicaba con efecto retroactivo hasta para quienes ya contaban con su visado en orden o su residencia permanente aprobada. El caos se desató en varios aeropuertos internacionales, en donde los viajeros perjudicados por la orden debieron amontonarse durante días mientras se solucionaba su situación legal. Trump ha tomado sus precauciones y ha dado hasta el 16 de este mes para que quienes tengan visa y residencia puedan regresar al país e iniciar así formalmente los ejercicios de su nueva directriz.

"Discriminar a personas por su nacionalidad o religión es un oscuro camino que nunca debemos recorrer. La nueva orden no arregla los defectos de la primera", acusa Douglas Chin, fiscal general de Hawái.

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